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Zona perruna

Para Camila Santa Ana, la Pascua, la Chusca y la Palooza son su vida. Rescatadas de la calle, cada una de las perritas es una lady señorita en este dulce hogar. Una especie de museo canino, donde entre plantas, reciclaje y curiosidades “ellas” se roban el protagonismo.


Un par de ladridos dan la bienvenida al entrar a la casa de Camila. Amorosas, amistosas y olorosas. Esa es la primera impresión al saludarlas. Al entrar al living, cada una se acomoda tranquilamente en distintos sitios, atentas a la conversación. Saber que adentro de esta casa Ley Pereira, rodeada de maceteros y cientos de detalles en orden, conviven las 24 horas del día estas tres perritas, resulta curioso.
¿Cómo lograrlo? Para esta publicista, especializada en marketing, el cariño y la enseñanza son primordiales. “Nunca me han destruido una planta, o se han hecho pipí dentro de la casa, y esto se da porque son de la calle y porque les di una buena educación. Yo no soy mamá todavía, pero creo que no porque tengas hijos te tienes que limitar a tener una decoración descuidada, sin los objetos que te gustan…, y con los perros pasa lo mismo”, dice.

Fue hace cerca de ocho años cuando Camila recogió por primera vez un perro de la calle y desde entonces empezó a conocer el mundo de la adopción. Desde hace un tiempo colabora con la Fundación Julieta, que busca terminar con el abandono animal y educar en la tenencia responsable, y hace dos semanas creó su Instagram @recorriendoconperros, que ya cuenta con 4 mil seguidores, donde da consejos y lugares para ir con las mascotas.

Es una convencida de que la adopción es la mejor opción, por las cifras poco alentadoras de perros vagabundos que hay en nuestro país. “Existen alrededor de 255 mil perros y 88 mil gatos que deambulan por las calles y sectores rurales, y lo peor es que la gran mayoría de ellos no nacieron sin dueño, sino que fueron abandonados”, dice.

De las tres, la primera que llegó fue la Pascua. Fue hace seis años, un 24 de diciembre, el día de Navidad, en Departamental. “La vi y me enamoré. Estaban a punto de atropellarla, llena de garrapatas y de pulgas. La llevé al veterinario, le hicieron un baño sanitario y la traje conmigo a mi departamento de 65 m² en ese entonces”, dice la influencer, mientras Pascua posa para las fotos. “Es la más sociable y fotogénica, ama las cámaras”, se ríe Camila.

Un año y medio más tarde fue la Chusca, como de 4 años. “Siempre fue más arisca, más temerosa, odiaba a los hombres. Sufrió mucho más en la calle que la Pascua. La recogí en la Fundación Julieta, donde colaboro actualmente. Todas las madres tenemos una hija favorita, ella es la mía” dice. Y por último, la Palooza la encontró hace tres años en pleno Lollapalooza. Tenía 15 años, ahora debe tener 18, cuando la vi me partió el alma el estado en que estaba… pensé en darla en adopción, pero cuando entró a la casa se instaló en el cojín de la Chusca y no se movió más de ahí”, cuenta su dueña.

Tres historias que conmueven y que hablan de la identidad de esta casa, donde la decoración gira en torno al mundo animal y las tres perritas se vuelven protagonistas. En la chimenea del living se concentra parte importante. Justo al centro, cada una de ellas cuenta con un retrato en plasticina hecho por la artista Jacinta Besa. A un costado, un plato de Spyke, el perro de Lipigas, velas con formas de cabezas de elefantes. Una acuarela de otro perrito que adoptó Camila, que atropellaron, de la ilustradora Jo Jiménez. Una escultura de un salchicha de Andrea Rodríguez.

El mismo espíritu para recoger perros de la calle, Camila lo tiene para rescatar muebles abandonados. Una cómoda en su pieza, un sofá en la terraza y una mesa en el acceso de la cocina son parte de esos hallazgos, a los que, al igual que sus adoradas perritas, los limpia, los cuida y les da una nueva vida.

Hoy no es una novedad que la gente viva con perros, pero sí que sean parte de la casa. Antiguamente los perros estaban afuera, pero hoy la tendencia es que cada vez convivan más adentro. “Las mías hacen sus necesidades afuera, pero amanecen a los pies de la cama, almuerzan, juegan, descansan y duermen con nosotros”.

Ideas que inspiran. Puro amor. Esa es la clave en esta casa perruna donde ‘ellas’ son protagonistas.