*

Más Deco


Encantada. Así me siento después de haber terminado de leer el homenaje que Carmen Benavente hace a las artesanas de esta pequeña localidad de la Región de Ñuble. En su libro “Las bordadoras de Ninhue. El arte de bordar lo cotidiano”, de Ediciones UC, la autora habla de los inicios de este oficio en aquel lugar, que en mapudungún significa “lugar protegido por los vientos”.
Alguna vez pasé con mi familia por Ninhue cuando veníamos viajando desde la costa, exactamente desde Cobquecura. Desgraciadamente nos perseguía una nube negra cargada de agua por lo cual no tuve la posibilidad de bajarme y conocer mejor aquel pueblo. Conocido por ser la cuna de Arturo Prat y por ser el lugar de fabricación de famosas chupallas hechas con cuelchas de paja de trigo (lo que este año le valió un reconocimiento como Denominación de Origen), Ninhue también alberga a un grupo de famosas cultoras. A varias de ellas las conozco por las ferias de artesanía que organiza la Universidad Católica, en las que he podido comprar las tradicionales figuras tridimensionales de animalitos bordados para el pesebre.
Al leer el relato de Carmen Benavente me emociona su empeño en hacer algo para las mujeres de la tierra de sus antepasados, y de su propia niñez, en una época de agitación política y social a inicios de los años 70 en Chile. En esa década ella ya vivía en Indiana, Estados Unidos, junto a su marido, el compositor y premio nacional de Artes Musicales Juan Orrego Salas. Fue en uno de sus viajes a nuestro país que se decidió a trabajar en un proyecto comunitario junto a mujeres de la zona. Se basó en sus propios conocimientos: el bordado. Así como lo hacía en Estados Unidos, también dio clases en Santiago para financiar, en un comienzo, los talleres que realizaría con las artesanas de Ninhue. El talento manual innato de aquellas mujeres pronto se hizo conocido gracias a sus creaciones, las que no solo aportaron una fuente de financiamiento para ellas y sus familias, sino que les dieron la posibilidad de crear y de gozar con su propio arte.
El testimonio de Ana María Tapia grafica ese sentir: “Gracias a este oficio pude cubrir mis necesidades básicas. Luego, el arte de bordar se convirtió en parte de mi vida cotidiana y con el paso del tiempo he podido perfeccionar mi técnica, lo cual me ha permitido crear nuevas cosas que he podido comercializar en el extranjero”. Patricia Medina, por su parte, comenta en el libro: “Me siento feliz y orgullosa de poder hacer algo tan hermoso como las alfombras. Al mirarlas, dan la impresión de no haber sido hechas a mano. Parecen haber sido sacadas de un sueño”.
No miente, pues las obras de estas mujeres son, en efecto, pura belleza. ediciones.uc.cl

artesanas, artesanía chilena, bordado, Bordadoras, Ninhue, tradición
“Las bordadoras de Ninhue. El arte de bordar lo cotidiano” fue publicado este año por Ediciones UC con el apoyo del Banco de Chile. “Embroiderers of Ninhue” fue el título original escrito en inglés y publicado por Texas Tech University Press.