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Se trata de una de las tradiciones de expresión devocional de la zona norte y central de nuestro país. Con un fuerte arraigo en la cultura precolombina, hoy son parte de la Lista Representativa de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Nombramiento que le da una cierta protección y también un reconomiento a nivel nacional y mundial. No solo los cultores y cultoras, sino que también el Estado tienen la misión de preservar esta expresión patrimonial propia de nuestro territorio.
Recientemente se celebró el II Encuentro Nacional de Bailes Chinos en Andacollo, Región de Coquimbo, sitio donde se inicia la tradición de esta práctica devocional hace más de 400 años. En él participaron más de doscientos cultores y cultoras de casi noventa bailes, provenientes de las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana.
El objetivo principal de este encuentro fue realizar una evaluación colectiva con los representantes de los bailes chinos del Plan de Salvaguardia Patrimonial quienes, a tres años de su implementación, analizaron el estado de avance de las acciones emprendidas para el cumplimiento de sus objetivos y metas, y proyectar su continuidad, a fin de abordar los problemas estructurales y coyunturales que afectan a los Bailes chinos. Uno de los acuerdos a los que se llegó fue crear una Asociación Nacional de bailes chinos y generar medidas de resguardo y protección de sitios sagrados y espacios de culto.
La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, explica que “a cuatro años de la inclusión de los Bailes chinos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de Unesco, como Ministerio de las Culturas hemos reafirmado nuestro compromiso para seguir trabajando junto a sus cultores en el desafío que supone salvaguardar esta expresión. Su tradición, de más de 400 años, previa incluso a la existencia de nuestro Estado, da cuenta de que son una potente cultura viva”.
Por su parte, Emilio de la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural, comenta que “ha sido un privilegio ser parte de este encuentro que es organizado y convocado por los mismos cultores. Se generó un diálogo, a través de mesas de trabajo, donde se levantaron los principales desafíos y problemáticas que ellos ven a futuro (…) desde aceitar las relaciones con la jerarquía eclesiástica para mantener esta manifestación cultural de sincretismo religioso en plenitud, hasta temáticas ligadas a protecciones legales y asesorías para acceder a fondos que les permitan desplazarse en el territorio y trabajar en red. También se habló de cómo conservar los oficios para la confección de su vestimenta e instrumentos y sobre cómo las nuevas generaciones pueden incorporarse a esta tradición. Son puntos centrales sobre su propio quehacer que definen una hoja de ruta. Como Estado nos corresponde acompañar y facilitar el cumplimiento de estos acuerdos, para que la propia comunidad cultora gestione la salvaguardia de los bailes”.
Este encuentro es parte de las acciones del Plan de Salvaguardia que se comenzó a desarrollar a raíz del ingreso en la lista en las seis regiones donde se desarrolla esta expresión. Hoy es responsabilidad del Estado cumplir con las acciones necesarias para preservar esta tradición.

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Los Bailes Chinos son la primera y única expresión de patrimonio cultural inmaterial presente en Chile que ha sido ingresada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Su música, cantos, instrumentos, danzas, símbolos, creatividad y formas de organización heredados de los antiguos cultores y cultoras se mantienen vivos gracias al fervor y la perseverancia de quienes han sido herederos y transmisores de esta expresión cultural y devocional.