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Una escuela de flores

Con varias generaciones que le anteceden ligadas a la floristería, Sylvia Bustamante Gubbins acaba de inaugurar Madrid Flower School, una escuela que, con varias posibilidades de cursos, enseña desde la esencia de una flor hasta las últimas tendencias en diseño, pero siempre con una meta clara: no perder el norte del propio estilo del alumno/a.


Su mamá, sus tías, sus abuelas, sus tías abuelas, todas habían incursionado en el arte de la floristería, así es que de cierto modo la periodista e historiadora chileno-peruana Sylvia Bustamante Gubbins (52) llevaba el encanto en su sangre.

La historia resulta así: luego de estar cursando la última línea de un máster en escritura creativa en NYU, en Nueva York, sintió el ímpetu de hacer algo con las manos. Fue ahí cuando halló un curso en el Botanical Garden en la misma ciudad y desde ahí su camino con las flores no ha parado. Luego vinieron los dos años que cursó en el Flower School New York, donde además viajó a lo largo de EE.UU. asistiendo a conferencias y trabajando ‘free lance’. El remate vino con el aprendizaje que tuvo por 1 mes en el London Flower School, fue ahí cuando decidió, una vez instalada en Madrid, que ese era su destino irrenunciable.

Inaugurada en julio pasado, Madrid Flower School es una escuela de floristería profesional, pero también está abierta a los que nunca han usado una tijera en su vida. Imparten workshops y un programa profesional para ser florista que dura 1 mes –aunque se puede tomar por semanas, también–. “Y en eso te enseñamos desde los básicos hasta temas importantes y anexos a la floristería, como llevar tu cuenta de Instagram y clases de fotografía. Con esta enseñanza estás listo para armar tu taller en tu casa, para montar tu propio negocio, etc. Luego están los workshops, que son talleres individuales de acuerdo a temáticas. Tenemos, por ejemplo, el Dutch Style, el típico bodegón holandés del siglo de oro y la idea es enseñar a recrear a la manera de cada uno esa vieja escuela con flores y ramas. Tenemos, por último, talleres de Navidad, talleres de instalaciones y talleres internacionales de grandes floristas y también españoles”, detalla Sylvia.

¿Cuál es tu metodología de enseñanza?
Primero que todo, dar las bases clásicas, entre ellas cómo cortar con cuchillo; después guiar a los alumnos a través de diferentes técnicas y estilos, y finalmente que ellos decidan y encuentren su propio estilo. Es un proceso que todo artista tiene que elaborar para ser uno, eso está en hacer algo original y propio. En la florería te diría que las cosas son muy similares entre diseñadores. Cuando encuentras tu propia voz es cuando te puedes diferenciar, eso buscamos. Puedes hacer el scroll en Instagram y dices ‘ah, esto es de Lisa Cooper, esto de Tulipina’, la idea es transmitir lo contrario.

¿Cómo definirías tu estilo?, que por supuesto transmites en tu escuela.
Mi estilo es más ‘garden style’, es un poco más desordenado, irte al jardín y cortar flores. Yo no uso espuma, solamente uso alambre de gallinero, esa es mi base en cualquier florero. Con eso le doy la elevación y el movimiento que le quiero dar al tallo. Si quiero que algo caiga, la malla te da la mecánica para desarrollar muchas cosas.

La floristería está en una etapa de cambios muy grandes, si tu buscas el hashtag #noflowerfoam vas a encontrar una corriente nueva que busca no usar esponja, ya que está hecha de petróleo y plástico. Esta esponja al final se deshace, se va a un basurero o se va al desagüe, y finalmente se va al mar y los peces se comen las micropartículas de plástico. Los floristas están tratando de disminuir la huella de carbono y ser más sustentables. Lo que pasa es que la industria de la florería no es una industria muy sustentable, porque para transportar las flores se utilizan aviones de por medio, hay pesticidas, etc.; hay una corriente muy fuerte de volver a cultivar las flores sin pesticidas, pero es mucho más caro.

Madrid Flower School se ubica en el barrio de Madrid Río, una zona que está tomando fuerza en su propuesta cultural, ¿por qué se instalaron ahí?
Yo ‘peiné’ literalmente Madrid. Lo recorrí todo para poner la escuela; buscaba un lugar blanco, diáfano y con luz natural, lo que en Madrid es bastante difícil en la parte céntrica, pues es una ciudad muy antigua y las construcciones son muy oscuras. Descubrí este local, a dos cuadras de Google. Fue suerte. Es un barrio obrero, de clase media. Es incipiente y me queda a 15 minutos de mi casa. @madridflowerschool