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Las estructuras de acero se hicieron in situ. Generan una doble altura en el living y el comedor. En la parte más alta hay un extenso ventanal con orientación sur que deja entrar luz indirecta.

Trasplantada

Si ya resalta desde el nivel de la calle, en las imágenes tomadas por un dron esta casa parece trasplantada desde otro tiempo y lugar. Hasta algún momento de 2015 era como sus vecinas. Sus dueños no querían mucho más que un segundo piso, pero el encargo de reformarla recayó en Felipe Alarcón, arquitecto PUC que no tuvo temor de proponer algo totalmente distinto al contexto.


‘Es una clínica odontológica’, ‘no, es una empresa’, ‘no, es una fundación’. Mientras tomaba estas fotos, Felipe Alarcón escuchó muchas teorías sobre la reforma que hizo sobre esta casa de los años 70, muy cercana al centro de Linares. Al principio no le gustó que no se entendiera que era una vivienda, pero luego comprendió que las lecturas diversas reflejaban un potencial de versatilidad.
Después de terminar la carrera y el magíster en Arquitectura en la PUC, Felipe Alarcón volvió a Linares, donde trabaja desde 2014 de manera independiente en proyectos para concursos y en encargos privados. Así llegó a sus manos esta casa, cuyo principal valor para él es la cercanía con la plaza y los servicios.
“El encargo era muy sencillo en un principio: generar en un segundo piso una habitación y un estar. Por lo general, los encargos que me llegan no están arquitecturizados previamente. No llegan a mí con tendencias o requerimientos muy específicos, sino, más bien, prácticos. Antes de entrar al diseño mismo tengo que buscar el sentido arquitectónico. En esta casa había cosas que los dueños querían mantener, pero que iban en desmedro del desarrollo del proyecto. Tuvimos varias reuniones para hacerles ver que esas cosas no aportaban a su manera de vivir”, explica Felipe.
Zanjado ese tema, se buscó mejorar la habitabilidad de la casa, darle aires y luces nuevas con una distribución totalmente distinta. Se despejó la estructura principal, que era una doble crujía. En una franja se generó un área social –con el living, el comedor y el acceso–, y en la otra un área más privada –con el dormitorio principal, la cocina y los baños–. En el medio aparece una escalera que además de conectar los dos pisos es la pieza central de la casa. Desde el comienzo el estar en el segundo piso estaba pensado principalmente para ser usado por el hijo; por eso, debía tener una vinculación especial con su dormitorio. Ahora cuando él abre la gran puerta, da la impresión de que los dos espacios fueran uno solo, ocupando todo el segundo piso.


“El presupuesto con que se contaba era acotado. Pero a mí me entusiasma transformar las restricciones en materia de proyecto, hacer que no sean un impedimento para un buen resultado, sino que, por el contrario, se conviertan en una oportunidad de ser más creativo”, dice Felipe. Esa mayor creatividad lo llevó a posar una gran caja sobre el volumen original y apoyarla sobre otro volumen nuevo que recorre el largo completo de la casa. En el interior ese volumen se usa como clósets y en el exterior almacena los equipos de aire acondicionado y además es una jardinera elevada.
“No podía decirle al cliente que el acero que usaríamos era como el del GAM. Aquí no había soluciones de ese tipo como para hacer la referencia. Hay que generar las confianzas necesarias con el cliente para que se atreva a este tipo de cosas. Es lo bonito de trabajar en la provincia”, concluye Felipe. felipealarcon.cl

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