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Quinchos, asados, PARRILLA, piscina, arquitectura

¡Temporada de quinchos!

A descorchar botellas, a sacar la carne del refrigerador. Los quinchos han llegado a la ciudad, y aquí les presentamos tres opciones para vivirlos a concho. Respirar aire, juntarse con la familia y los amigos ¡Celebremos el buen tiempo!


Por M. Ovalle y P. Andulce Fotos A. González y Diego Elgueta Producción Antonia Eluchans

PABELLÓN DE ENCUENTROS. Desde implementar la parrilla contra un muro a tipologías casi tan sofisticadas como una casa, el quincho se ha vuelto una especie de fetiche. Así lo sienten los jóvenes socios de PAR Arquitectos –Pablo López, Álvaro Cortés y Tomás Pardo–, a quienes ya les ha tocado desarrollar varios. Aunque no podrían decir que es su especialidad y siguen principalmente dedicados al diseño de viviendas como total, les parece que plantea desafíos entretenidos esto de crear un interior en el exterior.
Este en particular se planteó como un pabellón largo y modulado por una cuadrícula de acero. “Todo queda a la vista, se propician los encuentros como modo de expresión. De acuerdo con eso se trabaja un sistema mixto de acero con vigas de pino Oregón, constituyendo una especie de marco viga-pilar que se posa sobre piedra, liberándose de la pendiente que tenía el terreno. En base a eso se arma este nuevo volumen abalconado sobre una piscina preexistente”, explica Álvaro Cortés, de PAR Arquitectos.
El manto montañoso ofrece un fondo potente. Ellos escogieron un cierre hacia el medianero que es una celosía, un objeto permeable que permite que entre luz a distintas horas del día y que de alguna manera oculta otro cierre detrás del quincho.
“Si bien la casa tenía un estilo, nuestra propuesta se separó de eso. Trabajamos en un lenguaje bien neutro, con una gama dentro del gris y el blanco, con acentuación de color en el rojo que también estaba presente dentro de la casa. Como criterio también se usó pintar los encuentros entre la madera y el pilar como otro acento de color y expresión”, cuenta Cortés.
El matrimonio que se los encargó tiene hijos de alrededor de 20 años. Ellos mismos lo usan con mucha frecuencia para encuentros familiares y los hijos tienen la posibilidad de invitar a sus amigos en las noches sin perturbar a la gente que duerme en la casa. El pabellón se completa con una kitchenette junto un muro de hormigón que funciona como un biombo, ocultando una pequeña bodega y un baño. pararquitectos.cl

 

AMPLITUD DE VISTAS. María Fernanda Errázuriz y Claudia Ávila representan a la oficina chilena Errázuriz y Ávila Arquitectos Asociados. Esta dupla, aprovechando las condiciones climáticas de Santiago – sobre todo en los calurosos meses de verano-, desarrolla proyectos donde los espacios exteriores están superintegrados a los interiores. Les presentamos aquí un quincho con vistas espectaculares a la naturaleza aledaña, de líneas arquitectónicas lineales, mucho hormigón expandido en toda su expresión. “Este encargo tiene una pendiente muy pronunciada, con vistas despejadas y muy lindas a un entorno cordillerano, es un terreno con varias posibilidades y mucho asoleamiento que debíamos manejar sin perder las vistas. Existía una desconectividad total entre el nivel donde se encontraba la casa con el lugar donde se encontraba la piscina, lo que hacía difícil el uso de esta misma cuando había almuerzos familiares o con amigos”, detalla Fernanda.
El cielo, por su parte, se revistió con madera machihembrada pero se le puso una aguada blanca para seguir las líneas arquitectónicas de la casa de hormigón. El cielo de madera lo hace un poco más acogedor, pues todos los mesones, mesas y bancas también son de hormigón.

La iluminación: los artefactos se ocultaron y se utilizó iluminación indirecta. “Iluminamos el mueble bar con una cinta led por debajo y una luz muy puntual alrededor del parrillero porque es ahí donde se produce el aperitivo, entonces pusimos unas tulipas colgantes que le dan una luz muy sutil y tenue al mesón. En la mesa de comedor la luz es mucho más funcional; el artefacto es embutido, nunca se ve la ampolleta. Tratamos de que se vea más el efecto lumínico y no el artefacto”, explica la arquitecta.
La naturaleza, más que meterse adentro del quincho, pasa a través de él. Es una construcción ‘transparente’, por lo que el usuario ve todo lo natural a través del quincho.
Hay dos parrillas: una a gas con 5 quemadores, para un asado más rápido, y otra parrilla tradicional a leña que es con una polea para subir y bajar la altura; esta tiene unas rejillas de acero inoxidable desmontables. Se hizo una campana especial para esta parrilla.

La quinta fachada:La ampliación del quincho se hizo para conectar la casa con la piscina, por lo que las arquitectas diseñaron el espacio como un lugar de paso intermedio que crea desniveles. “Entonces se calculó la altura del quincho para que no tapara la vista del comedor -que topaba con este-, pero a su vez que desde allí no se viera una cubierta desde su ventanal. Fue así como trabajamos la quinta fachada (el techo del quincho) de manera que fuera parte del jardín. Es un paisajismo secano, con muchos cactus para no abusar de la impermeabilización, a cargo de Alice O’Krey y Ghislaine Harz”.

RÚSTICO. Esta obra también es producto del trabajo en conjunto de Errázuriz y Ávila Arquitectos Asociados. Al contrario del anterior, este tenía poco terreno para desarrollar el quincho, pues los mandantes no querían quitarle espacio al jardín. Por lo tanto, este es un espacio más ‘introvertido’, pequeño y rústico en su totalidad. “Quisimos hacer algo de inspiración sureña usando materiales rústicos, así que utilizamos maderas de roble de demolición aserradas, sin cepillar; la única madera que es una sola pieza y está cepillada es la cubierta del mesón bar, que además cumple la función de comedor exterior”, explica Fernanda. El mesón del fondo es de hormigón visto y tiene un quemador para poner un wok. A su lado despierta imponente un horno de barro empotrado a la estructura del quincho.
La dueña de casa quiso dar su toque eligiendo algunos elementos decorativos, como con las lámparas colgantes sobre el mesón bar de Origen Bali. Los taburetes son de El Rincón.
“Como el lugar era más pequeño y no teníamos grandes aleros para protegernos del sol, diseñamos una celosía, también en roble aserrado, que protege el quincho del sol directo y les permite a los usuarios utilizarlo a partir del mediodía. Este treillage también permitió lograr un ambiente muy acogedor e introvertido”, termina la arquitecta. errazuriz-avila.cl