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Tan orgánico

Así como la historia de amor donde Laure-Anne y Felipe se conocieron en Bélgica, en esta casa todo ocurre orgánicamente. Un amplio departamento de estilo francés de la década de los cincuenta, donde sus rasgos del paso del tiempo junto con sus imperfecciones –honestas, cálidas y magnas– demuestran la devoción que esta familia tiene por un vivir consciente, conjugándose así pasado y presente.


El movimiento o concepto Wabi-sabi tiene que ver con vivir y apreciar los objetos que nos rodean con todas sus imperfecciones. Apreciar la modestia de su esencia. Así como ningún atardecer es igual a otro, y apreciamos genuinamente que un día el sol se esconda bajo un color más amarillento u otro día de un rojo púrpura, el lino y sus tejidos en un sofá pueden provocarnos la misma sensación: los sentidos despiertan y se impactan, y sin decaer, ante lo que actúa simple, espontáneo, orgánico. Y es así, como Laure-Anne definió esta casa, al son del Wabi-sabi.

Hace 4 años
La belga Laure-Anne De Somer y su marido chileno viven aquí hace más de 4 años. Y sí que es un vivir especial. Ella recuerda con alegría, cuando era chica, en Bélgica, que salía en auto con su familia de paseo y siempre había una parada obligada a algún mercado de pulgas. Su familia siempre le ha transmitido ese gusto por la decoración, por los objetos con historia. De ese punto, y de grande, Laure-Anne sacó sus propias conclusiones: ella respeta desde el corazón el ciclo natural de los objetos con los que vivimos, sus fisuras con el paso del tiempo, sus imperfecciones, su modestia. Es por eso que decidieron dejar este departamento antiguo con todos aquellos detalles que denotan lo anterior. Los baños, por ejemplo, se dejaron tal cual, no se remodelaron; sí se cambió el sistema eléctrico, se vitrificó el piso y la pintura en los muros. La cocina fue la remodelación más importante, aunque de igual modo se dejó una parte original. “Nosotros pintamos con nuestras propias manos las paredes. Cuando llegamos aquí pusimos todo en blanco y a medida de ir viviendo el departamento le fuimos poniendo los colores. No hicimos ningún cambio los dos primeros años, más que nada para entender la dinámica de la casa. Encuentro que es muy importante crecer orgánicamente junto a la casa, sobre todo en un departamento como este, inserto en un edificio que hay que valorar y respetar”, dice la belga.

L.A.D.S
Esta pareja belga-chilena tiene dos hijas, una niña de 3 años y una guagua de 6 meses. La decoración de esta casa, a modo global, es limpia, se aprecia mucho una circulación agradable. Laure-Anne dice que es así sobre todo por las niñas. Ella fue quien hizo todas las cortinas de la casa, las hay de lona de Ikea y otras de algodón. Y como la dueña de esta casa es totalmente manual, también tiene su emprendimiento, llamado L.A.D.S, que en pocas palabras es la extrapolación de cómo ella actúa en su propia casa. “Mi emprendimiento consiste en buscar productos de Europa y de Chile que sean hechos por artesanos, éticos, slow fashion, y tengo muy pocas piezas de cada objeto. Siempre con el ojo Wabi- sabi. Por otra parte, tengo la línea de cosas hechas por mí a mano, como sofás, cortinas, cosas de niños, lámparas, cojines, todo con materiales nobles”. lads-lads.com

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