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Más Deco


Me da un hambre esta serie. Ya saben, la de Netflix, que si todavía no le han hincado el diente, pónganla ya en su lista porque además de linda e interesante es de una ricura visual que bien sabe manejar su creador, David Gelb, el mismo de Chef’s Table, que nos lleva a nueve ciudades de Asia, esos reinos de comida callejera, esencialmente democrática, popular y con un peso tradicional que solo hace desearlas y aplaudirlas.

Caí en trance con el primer capítulo sobre Bangkok a manos de Jay Fai, la famosa señora con antiparras que mueve un wok lleno de aceite hirviendo mientras hace su omelet gigante de cangrejo de pinza azul con un arte impactante. Me acuerdo cuando el youtuber The Hungry Tourist lo mostró después de que en diciembre del 2017 le dieran una estrella Michelin, el anhelado galardón culinario asociado a grandes mesas pero que en Asia ya tienen un par de puestos callejeros por la supremacía de su comida. ¡Me muero por ese omelet, la sopa Tom Yum, su versión seca, los curry! Igual que lo que hace el Izakaya Toyo en Osaka, que con un soplete de dimensiones cocina trozos de atún. Mega wow. O cuando hace la tortilla japo okonomiyaki.  Si bien no soy fanática del tonillo cebolla que agarró Gelb buscando la lágrima de los protagonistas, pero aquí hay una cosa espiritual y cultural linda que lo justifica en parte. Se muestran más platos y personajes, entrelazados con expertos que van contando el significado y arraigo de las preparaciones.

¿Cómo saciarlas por estos lados? De Calle, el nuevo resto de Benjamín Nast (Plaza Egaña 24) que hace versiones de comida callejera. Maravillosas las gyozas de espinaca y shiitake (un hit en Ñam), el tofu y las alitas de pollo fritas. También a Donkame Yoko (Bellavista 376) por un buen okonimiyaki. Y bueno, los currys de las picadas indias del centro, que ojalá tuvieran chaat, esas papitas con salsas que muestran de Delhi. @raqueltelias