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Sol de invierno

Puerto Varas es bello pero a veces su clima se ríe de nosotros en secreto. Es por eso que, fuera de sus clichés, les presentamos hoy una casa que está concebida para sus lluvias, sus vientos y sus repentinos cambios de ánimo. Que además de resultar útil para vivir se puede sentir en su interior ese halo, esa sutil luz calentita que empieza después del otoño.


Catalina Quezada (36) es diseñadora de profesión, pero la podemos definir además como una creyente absoluta de que los años no se viven solo una, sino que varias veces. La verdad es que ella ha renacido muchas veces, se ha reinventado, se ha comido lo malo y predispuesto a lo bueno. Y es ahora, en este momento de su vida, cuando le tocó empezar de nuevo, esta vez en Puerto Varas. Dejó atrás su vida en Santiago para darle paso al verde, su determinante obsesión.

Llegó hace 1 año y se instaló en esta casa radiante. Diseñada entre ella y su hermano arquitecto, inserta cerca de un bosque frondoso y rotundo, iluminado por el sol de la mañana y por las estrellas cuando cae la noche.

El diseño arquitectónico se basa en un centro donde se ubican las áreas públicas de la casa (living, comedor y cocina), desde donde salen a los costados dos brazos gemelos, cada uno con un dormitorio y un baño. De madera, honesta, vernácula. La casa reza buenas energías, nos hace despertar en medio de la naturaleza y de sus ciclos. “La estructura de la casa toma un rol fundamental en el diseño buscando adoptar la arquitectura vernácula de la zona, dejándose a la vista en varios puntos de la casa y dándole un sentido más consciente al habitar”, describe su arquitecto, Diego Quezada (30).

Reír, jugar, cocinar
A Catalina le encanta cocinar, dice que sus invitados van de aquí para allá, unos salen, otros entran, siempre en torno a la cocina. Esta se armó con una isla en su centro, abierta de cielo a suelo y con estanterías descubiertas para tener las cosas a la vista. “Cuando comemos aquí no me gusta estar diciéndole a la gente dónde están las cosas, es mejor que ellos intruseen y las encuentren rápido. Así todo es más libre”, señala Cata.

Luego depositamos nuestra atención en el resto de la planta, todo con vista hacia el sol del norte. Lleno de cositas, recuerdos, sorpresas, coyunturas en la vida de Catalina. Una mesa de comedor Tulip redonda de mármol mezclada con la sutileza de las clásicas sillas Viena de madera; un plátano gigantesco, a su costado, nos explica el romance que Catalina lleva con las plantas. Lo ha tenido por 10 años, ¡y su tamaño hoy es exorbitante! Luego el living: sobre los sofás, cojines que aportan aun más calidez, todos tejidos por tejedoras locales y diseñados por Catalina. La clásica silla Buterfly, esta diseñada y producida en Buenos Aires. Cada mueble dispuesto como si hubiese sido estudiado con regla, pero luego nos enteramos de que todo, absolutamente todo, tomó posición con absoluta naturalidad. Catalina ama la belleza de las cosas, incluso de las que no son tan lindas por definición. La luz adecuada, qué va con qué; todo se trata de jugar.

El jardín de invierno
Según el arquitecto a cargo de la casa, su elemento principal es el jardín de invierno. “Este toma un rol fundamental al momento de hablar de temperatura. Este espacio responde muy bien al clima particular de la Región de Los Lagos, ya que el efecto invernadero es capaz de traspasar el calor al interior de la casa, además de generar un ambiente único. En este caso el jardín se encuentra acoplado al centro de la construcción donde están los espacios comunes. El calor producido por el invernadero tempera el espacio común para que luego este avance y proporcione así la temperatura hogareña al resto de las áreas. Esta solución es una buena alternativa, tiene un aprovechamiento de luz natural a lo largo de todo el año y resulta muy útil sobre todo en el sur de Chile, donde el invierno es predominante y el verano puede sorprenderte con más de una noche fría”, termina Diego.
cataquezada@gmail.com
@diego_q

Ideas que inspiran: Una casa con alma, sal y pimienta. Todo junto para crear armonía y calor.