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Segundo tiempo

De una antigua casa en Recoleta, con estaciones de trabajo separadas, a una planta abierta de un edificio nuevo en Vitacura, donde la comunicación fluye con solo mirarse. Ese fue el salto que dio la marca Lush en Chile con sus nuevas oficinas diseñadas por Elton Léniz Arquitectos.


Frescura, cercanía y confort es lo que se respira en las nuevas oficinas comerciales de esta firma británica de productos naturales para el cuerpo en nuestro país. Desde el 2003 hasta la fecha ya suman 11 los locales comerciales distribuidos en Santiago y regiones. Crecimiento y consolidación que su gerenta comercial, Jaqueline Varas, justifica con este cambio a las nuevas dependencias. “Comenzó a quedarnos chico el lugar junto a la bodega y pensamos en un nuevo espacio inspirado en un concepto más colaborativo”, cuenta Jaqueline, representante de la marca en Chile junto a su marido, Marko Sarrás.
El diseño se lo confiaron a los arquitectos Mirene Elton y Mauricio Léniz, que anteriormente habían desarrollado la propuesta para algunos locales comerciales de la marca e incluso la casa en Santiago y en la playa del matrimonio. El encargo era distribuir una planta libre de 200 m² en un espacio abierto, donde pudieran trabajar 15 personas, dos pequeños privados para los socios, una sala de capacitación y una cocina.
“Proyectamos una cocina central que arma una suerte de volumen que permite articular esta planta y que a su vez da la espalda a la recepción. Entonces cuando accedes a las oficinas no te encuentras inmediatamente con el espacio abierto, sino con este mueble que es cocina y al mismo tiempo la imagen corporativa de Lush”, explica Mauricio Léniz.
En términos de atmósfera y diseño, los arquitectos explican que por las características del edificio, con muchos perímetros de vidrio, con mucha luz, quisieron bajar esa sensación de gran luminosidad. “Por una parte con la paleta de colores ocupada, dándole un sello de una habilitación de un espacio más industrial. El cielo se dejó abierto, con todas las instalaciones a la vista, lo que evita a larga problemas de registro de cielos falsos que se deterioran con mucha facilidad. Le da un aire más transparente, más contemporáneo y al pintarlo de un mismo color todas las instalaciones pasan desapercibidas”, aclara Mirene Elton.
Está el uso de materiales como el Profilit, que son las franjas de vidrio translúcido que cierran una parte de la sala de capacitación, también asociadas al uso de encina teñida negra, donde están algunos muebles de archivo. Todo esto con el afán de ser sintéticos en el diseño, de utilizar pocos materiales y pocos colores.
El mobiliario es Vitra y USM, escogidos por su maravilloso diseño y alto estándar de calidad y constructibilidad. “Hoy el éxito de las habilitaciones de oficinas depende en gran medida de su mobiliario, y en estos términos estas marcas son difícilmente superables”, señalan los arquitectos.
Para los socios y representantes de Lush este fue un ítem donde se involucraron en la toma de decisión, por la durabilidad que representan estos productos y el origen en cómo fueron fabricados, alineados a los valores y la filosofía sustentable de la marca inglesa, que ellos mismos practican en su estilo de vida diario. “La idea era tener muebles justamente con la idea de no generar basura, porque comprar para cambiarlos en un par de años más no va con nuestra política”, señala Jaqueline Varas.
A nivel mundial Lush posee más de 900 tiendas ecoamigables, con la meta de tener el menor impacto posible en el medioambiente. Para ello, casi la mitad de sus productos se venden sin empaque, mientras que ninguno de sus ingredientes o productos ha sido testeado en animales. lush.cl / eltonleniz.cl