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Casa, el pangue, remodelación , arquitectura, decoración

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Con esa finalidad se potenciaron los espacios de esta casa en El Pangue, una transformación que partió como un pequeño ‘refresh’ y que se tradujo en una remodelación radical, convirtiendo los lugares de encuentro en protagonistas, para disfrutarlos sin restricción con la familia y los amigos.


Pisos de baldosa, vigas de pino oregón en los techos y ventanales de aluminio eran parte del look noventero de esta construcción en primera línea en El Pangue, que para sus dueños era necesario reemplazar por materiales contemporáneos y dar con ello un nuevo aire. Pero al poco andar de estos arreglos surgieron dudas, fue entonces que los propietarios contactaron a las arquitectas Paula Riveros Reciné y Verónica del Villar, quienes habían hecho varios trabajos de remodelación en Zapallar, entre estos la restauración de la emblemática casa de los Del Villar, una de las primeras construcciones del balneario.
“El encargo consistió en la definición de las nuevas terminaciones de la casa, pero nuestra propuesta fue además revivir una serie de espacios y situaciones existentes, que como estaban no cumplían con su destino primitivo”, cuenta la arquitecta Paula Riveros R., a cargo del proyecto.
Originalmente la casa contaba con varias terrazas sobre las cubiertas, encajonadas entre muros, desaprovechando la vista y sin buena conexión entre sí, las que finalmente se ocupaban solo para colgar ropa. Para enfrentar esas falencias se demolieron muros, agrandaron vanos, agregaron escaleras y se construyó un quincho sobre la última cubierta conectando todo con la piscina emplazada en una plataforma incrustada en la pendiente del terreno, la que también se remodeló completamente. “Este último espacio fue un acierto, se transformó en el eje de la casa, donde gozamos infinitamente haciendo asados y disfrutando este gran mirador con el mar como telón de fondo, que da la sensación de estar como en un barco”, describe la dueña.
La casa interiormente también sufrió cambios en la mejora de la distribución de algunos dormitorios y la espacialidad, con el aumento de la altura de piso a cielo, potenciando las vistas hacia el mar. Para el tema de las terminaciones la dueña tenía claro que quería lograr uniformidad y armonía, por eso optó por un porcelanato color arena para toda la casa. “Quedé muy contenta con el resultado, tanto que volví a repetir ese mismo criterio para otra casa en el Sur”. En el caso de las puertas, todas fueron recicladas, patinadas en blanco, para darles un guiño playero y más relajado.
Para el interiorismo se asesoraron por el decorador Carlos Vergara, escogiendo la mayoría de sus muebles para el living y el comedor, siguiendo el estilo de la casa de líneas simples y un acento relajado. El resto de los elementos, al igual que algunas piezas de arte, los han ido incorporando con el paso del tiempo, como el cuadro de María José Concha que destaca en el living, a la que conocieron en Coyhaique cuando la artista vivía ahí y que coincidió con la construcción de una vivienda de descanso en ese mismo lugar, a cargo de la arquitecta Paula Riveros R., tras la buena experiencia de la transformación de la casa en la playa.

Paula Riveros Reciné priverosr@gmail.com
Carlos Vergara muebles@carlosvergara.cl

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