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Reinventando la chupalla

De la infancia y veraneos en el campo, esta futura diseñadora toma inspiración para una nueva lectura del tradicional sombrero huaso; un cruce con las cualidades del vino que genera una colección de lámparas de fuerte identidad territorial.


Detrás de una chupalla fina hay al menos 60 horas de trenzado y tantas, tantas otras en que las manos artesanas cortan, limpian, humedecen la fibra de la paja y dan forma a uno de los objetos típicos de la identidad chilena.

María José Ureta, estudiante de diseño de la PUC, buscó revalorizar ese trabajo y este objeto en particular con LAJU, su proyecto de título. Una nueva identidad y vínculo conceptual con su territorio natural, en un cruce innovador que lleva el mundo del vino a esta colección de lámparas engendradas a partir de la chupalla fina tradicional.

Se planteó como problemática la baja venta que experimentan estos sombreros: “Antes los supermercados mandaban a hacer varias chupallas finas para niños, pero ahora, o las traen de China o los huasos empiezan a usar más jockey (los artesanos tienen menos público), sus hijos estudian carreras técnicas o profesionales, ya no siguen este oficio y las innovaciones que se hacen tienen poca identidad. La chupalla tiene harto trabajo, pero no lo revela el objeto en sí, y las tinturas que ocupan, con anilinas o colores fuertes, no conversan mucho con el paisaje de donde vienen. Pensé: ‘que ganas de encontrar un método para poder renovar la artesanía sin que pierda su esencia, respetar su proceso y darle un valor nuevo que tenga aun más identidad, más arraigo territorial’”.

¿Cómo lo lograste?
A través de la parametrización. LAP, Laboratorio de Artesanía Paramétrica, es un nuevo método para la renovación de las artesanías tradicionales, significa transformar cualidades en datos numéricos que definen una forma. En este caso, la traducción de cualidades del paisaje cultural e identidad territorial del valle de Colchagua, La Lajuela y el mundo del vino, que es un factor común a todos los valles centrales donde se hace esta chupalla, como el Itata, Maule y Colchagua, para extraer esas cualidades.

¿Qué aspectos del mundo del vino utilizas?
Comencé a trabajar con orujo y tomé 4 características: dos de la cepa (la acidez y el tanino) y dos de la parra (la edad y el suelo). La acidez determina si un vino es más plano o no; el tanino, si es más delgado o tiene más cuerpo; la edad hace que sea más nervioso o equilibrado; un suelo plano crea raíces extendidas, un vino más horizontal en boca; en ladera, las raíces en cambio son más cortas, un vino más vertical. Todas esas palabras evocan un mundo muy gráfico y me tomé de esos aspectos para poder generar las formas de estas pantallas.  Trabajé con tres cepas: carmenere, syrah y cabernet sauvignon, y el orujo que da el color. Sitúo en una escala cada uno de los 4 parámetros y lo traduzco a formas en la lámpara.

¿Cuáles son las correspondencias, las equivalencias entre los aspectos del vino y los de la lámpara?
Un vino más plano, la copa de la lámpara será más baja; si es más filoso, la copa es más alta. El tanino define el cuerpo del vino, si tiene menos, es una lámpara de copa más fina, y con más taninos será más ancha. Con la edad de la parra juego con la curvatura del ala, más nerviosa tiene más curvas y si es más equilibrada es redonda. El suelo da la tintura, se tiñe abajo si el suelo es más horizontal y arriba si es más vertical.

¿Por qué pensante en una lámpara?
Porque quería hacer un objeto que no reemplazara la chupalla fina, pero que sí fuera una opción para que los artesanos pudieran hacer un producto de un costo similar, pero de un uso más valorado. www.lapdiseno.com / @lap_diseno