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Reducirse, charity, tiendas de caridad, sustentabilidad, reusar, reciclar

Reducirse, la máxima expresión

¿Botarlo? ¡Ni pensarlo! Necesitamos tomar conciencia y tener respeto por el medioambiente. Es importantísima la práctica de las 3 R: reciclar, reutilizar los materiales y reducir el consumo de los productos poco amigables para el planeta. Los caminos para reducirnos son cada vez más. Tomarlos da un beneficio de ida y vuelta, es decir, dejando lo que no necesito ayudo y me ayudo.


Entender mejor la conexión que existe entre la reducción de los residuos que generas y la buena vida sostenible es un desafío para todos. Como nunca, vivimos en una era de consumo desmedido que ha provocado que la basura se convierta en un problema global. Atrás quedó ese pensamiento peregrino que justificaba los desechos y hoy vamos tras la acción del tomar conciencia de nuestros actos. Afortunadamente el planeta está lleno de ideas y propuestas variadas para apoyar la causa, y Chile comienza a tomar cartas en el asunto. La Ley nº 20.920 de Responsabilidad Extendida del Productor, promulgada el año pasado, viene a darle un marco legal a esto con el claro objetivo de “disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otro tipo de valorizaciones, a través de la instauración de la responsabilidad extendida del productor y otros instrumentos”.
Hacer una revisión a los que se unen a esta forma de abordar la realidad se hace necesario. Miles de iniciativas reman hacia la conciencia de lo no desechable, de la reutilización y reducción de nuestra expansión desmedida. Desde Trash Tiki, que habla de coctelería sustentable a nivel mundial –y que llega a Chile de la mano de Absolut–, donde se incorporan recetas easy drink de productos naturales reutilizados y reciclados de manera entretenida y diferente para realizar en casa y ayudar al medioambiente, hasta los Repair Café (repaircafe.org), que es una organización internacional de libre acceso donde todo gira en torno a reparar cosas como ropa, muebles, aparatos eléctricos, bicicletas, juguetes, en conjunto guiados por un grupo de voluntarios con conocimientos y habilidades para reparar toda clase de cosas.
Tiendas de caridad
Los charity o tiendas de caridad dependientes de organizaciones sin fines de lucro son un buen ejemplo que ha proliferado por todas partes, siguiendo la misma línea del reducirse. Fue Reino Unido donde partió este modelo que trata el consumo de moda responsable. En Chile ya se están desarrollando proyectos bajo estas líneas, como es Coaniquem Store (Avenida Providencia 2159, Providencia. Metro Los Leones), que se define como una tienda solidaria que se surte de donaciones y vende ropa, juguetes y artículos de casa a precios increíbles y lo recaudado va en ayuda de los niños con quemaduras. También está TienDAR, que ofrece productos usados en perfectas condiciones y a bajos precios donde lo recaudado va para los niños que sufren la enfermedad de piel de cristal. “Esta nueva tienda solidaria surgió con el propósito de recaudar fondos para la fundación y concientizar al mundo de qué se trata esta compleja enfermedad. Funcionamos con el sistema de una jefa de tienda y voluntarias, quienes se encargan de recoger las donaciones, ordenar y seleccionar”, dice Verónica Larraín, de Fundación Debra, Niños Piel de Cristal (Plaza Egaña 20, Pedro de Valdivia 3420, Ñuñoa. En el Parque El Secreto tiene un local y centro de acopio, San Lucas 230, local 77, Lo Barnechea).
Para los amantes de las mascotas está el Charity Animal de la Fundación Animal (fundacionanimal.cl), donde todos los libros, ropa, juguetes y cosas en buen estado se transforman en recursos para ayudar a los animales.
Y se pliegan a esta tendencia iniciativas comerciales que siguen con la tónica del reducir y no generar más. El sitio web Sensacional (sensacional.cl) es parte de esto y apunta a la reutilización de los recursos mediante la eliminación de barreras que hoy en día existen, como la falta de tiempo, las complicaciones y los riesgos asociados a gestionar las ventas/compras. “El vendedor nos abre la puerta una sola vez, nos llevamos todo lo que tenga de las categorías aceptadas (ropa mujer, infantil, tecnología, deportes) y de ahí en adelante nos preocupamos de fotografiar, buscarle un precio, publicar, almacenar y vender esos productos que nos entregó (Sensacional se queda con una parte de la venta y el dueño de las cosas, otra). Por otro lado, el comprador tiene la posibilidad de comprar productos usados en buen estado, a un precio asequible y que se encuentran revisados y certificados por una empresa”, explican los socios de Sensacional, Joaquín Zavala y Santiago Valdés. Un modelo perfecto que va en línea con la economía circular, donde se potencia la reutilización de recursos y se toma conciencia respecto al efecto de los residuos en el planeta. “Hoy día vemos que iniciativas como los puntos de reciclaje tienen un nivel de aceptación cada vez mayor, por lo que nos damos cuenta de que hay espacio para apelar a esa conciencia respecto a los productos en buen estado para ser nuevamente asignados mediante técnicas de mercado eficientes. Sin lugar a dudas, la sociedad se ve beneficiada por donde sea que se evalúe el negocio, y eso lo hace doblemente interesante”, suman los socios.
Y en los tiempos en que la tecnología ha conquistado gran territorio nace una genial oferta como Experimac.cl, donde se entrega un equipo en parte de pago y se renueva por uno seminuevo de la marca Mac.
Desechos reducibles
Es más, la basura que producimos también es reducible, y al decir esto no es solo ver qué hacer con los frascos de vidrio o las cajas de Tetrapak, es revisar nuestros hábitos, debilidades y rutinas para ver cómo nos acotamos. Iniciativas como Namuntu LombriClub (@namuntu.lombriclub), el Club de Compostaje y Lombricultura, ofrece ir a tu casa para retirar tus desechos orgánicos en baldes y así, a través de la lombricultura, reducir este tipo de desechos que terminan en vertederos para generar un abono muy útil para la tierra.
En una escala más grande está Basural, una plataforma creada por Fundación Basura (fundacionbasura.org) que busca mostrar el valor de los materiales en desuso –los que comúnmente llamamos basura– a través de la difusión de obras de arquitectura, arte y diseño en que estos se reutilizan de forma creativa. El foco está puesto en desarrollar nuevos proyectos que buscan difundir los conceptos de reutilización y economía circular en el ámbito de la construcción. “Actualmente la construcción genera entre un 20% y un 30% de los desechos totales de nuestro país. Por esta razón es que estamos realizando asesorías para empresas constructoras y arquitectos con el fin de implementar el concepto de ‘basura cero’ en obra. Al mismo tiempo estamos sistematizando el uso de materiales reutilizados para obras nuevas, de modo de facilitar el uso de estos materiales a quienes están a cargo de los diseños”, explica Camila Urzúa, de Fundación Basura, que tiene como lema “La basura no existe” y que esta es solo el límite de nuestra imaginación.
Buenas iniciativas que apoyan la causa de mejorar la acción misma del ser humano y, por lo mismo, se anclan a una pulsión global por el respeto a las personas, el planeta y el universo.

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