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Redescubrir a Vergara Grez Algo + que geometría

Del 22 de abril al 5 de julio se presenta en Museo Ralli esta muestra que reúne 16 piezas de la colección a cargo de la Universidad de Talca. Realismo Metafísico, la serie Las Lunas y Geometría Andina son las tres etapas de la obra del autor que podrán apreciarse.


Abstracto, geométrico y constructivista. Poderoso colorista. Ramón Vergara Grez ha sido clasificado con múltiples etiquetas, hasta de neoplasticista y purista, para muchos erróneamente. Para otros no hay etiqueta que le quede,  pues como algunas singulares figuras del arte se escapa de parámetros y formulismos estándares.

Y es que no es fácil leer su obra. En la mirada ingenua del neófito no hay más que líneas, triángulos, colores planos y colores  ahí, en la tela incomprensible que tenemos delante, como suele suceder con el arte abstracto. Pero si se afinan la puntería, el ojo y el entendimiento, el universo de Vergara Grez se despliega en toda su profundidad a través de su potente paleta y sus rígidas formas. Y eso justamente es lo que podrá apreciarse en la próxima muestra “Algo más que geometría”, en Museo Ralli, la retrospectiva que vuelve a traer al tapete la obra de este maestro del arte abstracto chileno. Son 16 pinturas pertenecientes a la colección en comodato de la Universidad de Talca, que recorren tres períodos de su trayectoria, desde el realismo metafísico hasta la geometría andina, por la cual ha sido más conocido. 

“PUJANTE SOBRE RIELES”

Detrás de sus formas aparentemente secas hay un peso conceptual y simbólico que se descubre en los títulos de sus pinturas como “Machu pichu blabla” o “Energía central liberada”. A la vez, sus líneas, triángulos, círculos y ángulos rectos -como dijera el doctor Rafael Squirru- “son ambiguos”. Son gestálticos, porque Vergara juega con nuestros ojos y nos ofrece diversos puntos de vista, planos e interpretaciones de un mismo objeto, a la manera que hacían los cubistas. Y por si esto fuera poco, llena la tela de un colorido intenso, vital, vibrante, siguiendo a Squirru -quien mejor lo describe-,  un  color, “pujante”, pero, como el mismo Vergara le respondiese, “…atención, pujante sobre rieles”, haciendo referencia a sus estructuras rectilíneas que contienen y ordenan esta vitalidad desbordante del color.   

Dependiendo de la etapa de su trayectoria se pueden apreciar obras cercanas al expresionismo (como los retratos), a la metafísica (con sus bodegones), a la abstracción geométrica (Carta abierta a Europa), que decanta en Geometría Andina, por la cual más se le conoce, donde su estilo se trenza con las raíces precolombinas, con la geografía y el paisaje de nuestro continente, en cuadros cargados de simbolismo que hablan de nuestra América, de la relación del hombre con el paisaje, el hombre en el cosmos.

“Fue un pionero del arte constructivo en Chile, artista plástico puro, jamás pintor concreto absoluto, su tendencia siempre fue geométrica, de ahí que provocó tanto revuelo en un momento en que el arte en Chile se adscribía a las vanguardias europeas imperantes. Habiendo ya recibido reconocimientos de la crítica, del Salón Oficial y de la Universidad de Chile, por su pintura realista metafísica, a solo 27 años aparece como un revolucionario, muy discutido por sus pares y por las nuevas tendencias pictóricas que comienza a desarrollar después de su viaje a Italia”. Este es el aporte de Vergara Grez al arte chileno y latinoamericano, según Edith Vergara, su hija, responsable de la colección y curadora de esta muestra. Y  añade: “Realizó una geometría metafísica, psicológica, profunda del ser humano. Su cromatismo es muy propio de él, es un artista único. Todas estas características serán sin duda motivo de investigación para generaciones futuras, posiblemente no en Chile; no hemos llegado aún a ese punto”.