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Afortunadamente aún existen personas y entidades que depositan sus esfuerzos en restaurar edificios y darles nueva vida. Este es el caso de Fundación La Fuente, organización que promueve el fomento lector, y que acaba de cerrar el proceso de compra de una antigua casona ubicada en pleno barrio Franklin, en la comuna de Santiago. Se trata de la Caja de Ahorros de la Población Huemul, que luego que sea restaurada se convertirá en un proyecto cultural para la lectura, el arte, la educación, el patrimonio y la creatividad. Un proyecto que se piensa bajo el prisma de un trabajo colaborativo con la comunidad del sector. En ese sentido, Claudio Aravena explica que dentro del equipo están los arquitectos Sebastián Irarrázaval y Carlos Baztán –un profesional español especialista en patrimonio y responsable de coordinar el proyecto Matadero, Madrid–. “Con ellos queremos pensar esto a mediano plazo, cuando hayamos conquistado a la comunidad y tengamos claridad del futuro de este edificio”.
Ante la pregunta de qué motivó a Fundación La Fuente a comprar esta casa patrimonial, el gerente de desarrollo de la entidad, Claudio Aravena, responde: “Primero, nos enamoramos de la casa, fue un amor a primera vista. Nos gusta arreglar casas viejas. Tenemos nuestra oficina en un antiguo edificio de 1930 ubicado en Ñuñoa, uno de los pocos que van quedando en el barrio. En el caso de Huemul, la casa por dentro está intervenida y sin mucho de la construcción original, pero la prestancia, la altura, la plaza bien mantenida y llena de vecinos tomando sol en la mañana nos guiaron para tomar una decisión impulsiva e invertir todos nuestros ahorros en ella. Segundo, el lugar en donde está emplazado: la población Huemul es un ejemplo de cómo una sociedad miró la vivienda social a principios del siglo XX, con casas de buena calidad, con servicios culturales, educacionales y sociales a un paso, con plazas y fábricas”.
Y respecto al vínculo con la labor de la fundación, que promueve la lectura, principalmente en niños y jóvenes, Aravena comenta que “estamos frente a una escuela, a un jardín infantil y al Teatro Huemul. Hay vida de barrio, pero también tiene buenos accesos como el Transantiago, el metro Franklin y de la Autopista Central. Estas conexiones nos permitirán que distintas personas, de diferentes lugares de Santiago, puedan llegar al barrio sin problemas”.
“A diferencia de otros de nuestros proyectos, el uso de la Caja de Ahorros será uno ‘en construcción’. No tenemos una definición clara de lo que queremos hacer en la casa: queremos ir construyéndolo de a poco, echando mano a nuestros propios recursos (humanos y financieros), para luego armar una propuesta más concreta y salir a buscar fondos públicos y privados. Sí tenemos claridad en que esta casa debe ser un centro de experimentación y de prueba de proyectos de creatividad, de educación y cultura, que son áreas que nosotros hemos desarrollado. También tenemos claridad de que la lectura y lo comunitario serán el foco central de donde se armarán las distintas propuestas”.