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Té, scones, queque, sanguchitos, rollo de chocolate

Recomendados para comer-Té

Cuentan que Anna, la 7ma. duquesa de Bedford, fue la primera en comer a media tarde. A comienzos del siglo XIX se servía la cena a las 20 hrs. y ella simplemente no llegaba sin bocado desde el almuerzo. Partió sola en su habitación pidiendo pan, mantequilla y queques junto al sagrado té; siguió en el salón reuniendo gente, agrandando el menú, y luego en Londres propagó la costumbre con verdaderas fiestas. Así se cree nace el té de la tarde en Inglaterra, un ritual cargado a la tradición, y aquí nuestra selección para armar el propio banquete de las 5 p.m.


1.Queque de limón, Sin Recetas. Es un rectángulo, humilde, clásico, lindo. Ni siquiera un atisbo de lo que son su sabor y consistencia. Un quequito de limón y amapolas tan rico como puede ser el mejor recuerdo de los queques de antaño. Un trozo húmedo, superaromático, dulce y ácido que da para comerlo entero. Es una de las ricuras de Sin Recetas, que entre su nutrida oferta de pastelería (por favor, también prueben las galletas de chips de chocolate y toques de sal) sacan de vez en cuando, desapareciendo rápido y ganando adeptos. Lo mejor es que su misma simpleza es la que conquista, nada más de lo que promete: ser un queque de limón, un gusto de ayer y hoy que toda mesa y encuentro agradecerán. También se pueden encargar en formato individual. Es una ricura por donde se mire o coma. Manquehue Norte 1768, Vitacura T 22717 5996 / sinrecetas.cl 

2.Rollo de chocolate, Molnar Artisan Baker. Istvan Molnar se enamoró del pan en 2010. Estudió y amasó sin tregua hasta que llegó a un pan perfecto que se metió en varios restaurantes y cafeterías. Pasaron los años, otros caminos, hasta que se instaló en una panadería de Ñuñoa donde el multipán brillaba, asomándose también croissant crujientes y perfectos, la punta por la que entró a la bollería francesa, su actual pasión, que el año pasado perfeccionó con el maestro panadero Peter Yuen. Hoy su masa hojaldrada en varias preparaciones deja sin habla. Miles de capas enmantequilladas que toman distintas formas, siempre crujen, explotan en el mordisco aireado que delata su buen hacer. Las estrellas siempre presentes son los croissant, el pain au chocolat, el rollo de chocolate, ambos con Valrhona (marca francesa de chocolate de lujo). Los fines de semana hay más donde elegir, danesas con fruta, croissant rellenos de mermeladas y uno de almendra partido por la mitad y relleno de pasta de almendras, sensacional. Desde las 11 de la mañana. No se asusten si ven la puerta cerrada, seguro están amasando y solo tiene que tocar. Lo Encalada 17, Ñuñoa. T 23271 1945 / molnar.cl 

3.Sanguchitos de miga, Pastelería Manjares. Son lindos, livianos y de cierta manera pitucos. La presencia indiscutida de cualquier té que quiera marcar una diferencia con nuestras siempre celebradas y cotidianas onces. Su regla es que sean de miga esponjosa y delgada, húmedos sin ser mojados y de considerable relleno. Algo que en Pastelería Manjares hacen muy bien, hace mucho tiempo y con un buen repertorio que incluye los clásicos de ave palta y ave pimiento, sumando un tercero con ave mayo, almendra y apio, mezcla probada y aprobada que tiene un sutil crujir delicioso. Se agrega el de huevo, lechuga y jamón, también otro de pavo, palmito y salsa golf, más otro en miga integral con queso crema y ciboulette más salmón ahumado. Se encargan y se abren además a sugerencias de cada cliente, tienen la tradición argentina (maestros en ellos) porque su dueña es nacida en ese país, de ahí que el resultado sea tan rico y variado. El toque salado que todo té tiene que tener. Ojo, para mantenerlos siempre es bueno cubrirlos con un paño húmedo, secreto de todo aquel que ame estos legendarios sanguchitos. Del Inca 4709, Las Condes T 22717 1935 / manjares.cl 

4.Scones, Le Pain Quotidien. Si hay algo que marca el té de la tarde inglés son los scones, panecillo originario del Reino Unido que traspasó fronteras llegando a formar parte del recetario panadero mundial. A base de harina de trigo, avena, mantequilla y otros, se le asocia con otros ingredientes dulces, tipo pasas y arándano, aunque hoy sus versiones llegan a lo salado usando quesos y hierbas. Nació redondo, pero ya se hacen de diferentes formas. Su masa arenosa delata calidad y su suave dulzura se presta para comerlos solos o con mermeladas, mantequillas, queso crema. Aquí Le Pain Quotidien hace unos buenísimos, grandes y delicados en dos sabores: de queso (con algo de cabra en su masa y queso gouda por arriba) y de avena, con linaza molida. De todas maneras recomendables, con harto sabor a mantequilla, una masa que se desarma al morderla, que galantea la boca y hace querer más. Muchos de sus ingredientes son orgánicos y la calidad se demuestra desde que se ve la bella vitrina donde siempre están. Para llevar (los hacen a diario, así que la frescura está asegurada). Compre de más, porque no se aguantará de probarlos en el camino. Isidora Goyenechea 3275, Las Condes T 22201 8567 / lepainquotidien.cl