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Re_unión

Un ensamble del pasado y el presente bajo su mirada. Así podrían ser entendidas las 50 lámparas que Jorge Briseño, arquitecto especializado en iluminación, ha creado, componiendo a partir de objetos recuperados y restaurados otros absolutamente nuevos, que además de volver a la vida dan cuenta de una nueva etapa en su propia carrera, coherente con su filosofía, estética e historia personal. Acaba de lanzar la muestra en el Atelier de Cristián Donoso y aquí habla del proceso y de cómo una unión hace una Re_Unión.


Modo pasado lejano. Jorge Briseño estudió arquitectura, hizo una maestría de iluminación en Milán y estuvo por más de diez años a cargo de Opendark, una de las empresas de luz (proyectos, decoración, innovación) más grandes de Chile. En el 2017 da un giro total, deja todo y muda su residencia a Copenhague, Dinamarca, para cambiar y motivar su cabeza, estar en el epicentro del diseño mundial y ver cómo calzar una vida allá.

Modo pasado semicercano. En agosto de 2018 Briseño se hace cargo de la iluminación del restaurante Nuna Soulfood, en Milán, un proyecto que exigió, además de generar un ambiente cálido y agradable, la utilización de lámparas usadas o vintage. Empieza la búsqueda de ellas y el encuentro con algo que despertaría estímulos internos de creación.

Modo presente. Acaba de inaugurar la muestra y venta de su colección Re_Unión, serie de luminarias colgantes, sobremesa, pie y muro, que a partir de distintos objetos restaurados más otros hechos artesanalmente reviven como uno completamente nuevo, generando una composición de reutilización y diseño.

La colección
Es una selección de lámparas que se fue creando sola, sin muchos moldes o modelos, pero con los impulsos de hacer algo que ensamblara sus preocupaciones, ocupaciones y necesidades. Es el riesgo de su primer objeto también, con partes recuperadas y restauradas por él mismo, más todo un trabajo de logística mecánica: “Teniendo la tranquilidad de hacer algo nuevo pero con lo existente, siendo conscientes y sustentables, que es como creo tiene que ser la producción hoy. Reutilizando y dando nuevas vidas a lo que se da por muerto pero está lejos de eso”.

Así define Jorge Briseño estas 50 piezas exclusivas e inéditas. Un desfile de portes, materiales, asombros y osadías que cuenta de un trabajo manual hecho a pulso, pero con todo un conocimiento e investigación que pone en la mesa su experiencia de trabajos previos.
A ojos externos hay una suerte de collage. Fue encontrando objetos en varios países de Europa, que pertenecían a lámparas u otros. Luego pulió, cortó, agujereó, limó y fue adaptándolos. Agarró rollos de impresión antiguos, balas de guerra, botellas, jarrones, cerámicas, vástagos de cristal, proyectores de teatro, antenas y más para convertirlos en pies de lámparas. Después buscó telas para las pantallas en tiendas más una gran parte de creaciones en conjunto con el diseñador de telas alemán Noel Saavedra, tras la marca WEBEREI, hechas en Italia con pleno compromiso de sustentabilidad en la producción y materiales reciclados.

Es justo en la estructura de las pantallas donde pone el acento, generando escalas donde la luz sea manejable. Declara que le gusta la oscuridad, entonces con grandes tamaños puede jugar, haciendo que la lámpara total pase a ser un objeto de decoración o luz de apoyo, no de responsabilidad única para iluminar.

Finalmente hubo otro recorrido para cables, soquetes y terminaciones varias que no solo apuestan por estética, sino por calidad y durabilidad, desde ampolletas led dimeables hasta gomas irrompibles que aportan modernidad y contraste al objeto final. “La composición fue de un armar y desarmar. Logré trabajar después de varios intentos con un hombre danés dueño de una tienda reparadora de objetos lleno de cachivaches. Me permitió usar sus máquinas, imaginarme en qué podían convertirse las cosas. Armaba archivos en el computador que usaba para crear las piezas. Hubo muchas que encontré en otros lados, tuve que desarmarlas, hacer videos para volver a entenderlas. Luego lo mismo para traerlas acá. Con una trazabilidad impecable que me desafié a tener porque hay mucho detalle y precisión”, declara Briseño.
Es tan poca la casualidad de toda la colección como que se presente en el Atelier de Cristián Donoso. “Lo conocí cuando era estudiante porque admiraba su trabajo, el oficio de la madera que hacía, su tienda, partiendo en la de Presidente Errázuriz. Viajó a Copenhague, le mostré la ciudad y también lo que estaba haciendo. Y me abrió los ojos o leyó de cierta manera. Me hizo ver de dónde vengo, qué he hecho, qué hago. Y ahí siempre ha estado la luz, que la adoro. Entonces todo tenía concordancia, juntando mi parte valórica también, que es el cómo interactuamos de manera más limpia y consciente con el planeta. Con estética y luz. Eso es esta colección”, culmina y celebra. Atelier Cristián Donoso, Alonso de Córdova 2860 local 40. Abierto de lunes a viernes de 9.30 a 14 hrs. y de 15 a 19 hrs. Sábados de 11 a 14 hrs. cristiandonoso.com