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Racionalismo relajado

Una casa racionalista, de diseño clásico y materiales nobles, pero absolutamente contemporánea, es el hogar de la diseñadora argentina Gabriela Candioti.


La Casa Paunero es una construcción que en 1957 un empresario textil le encargó al arquitecto Juan Kurchan (mentor del modernismo en la Argentina, discípulo de Le Corbusier y creador del emblemático sillón BKF). El hormigón a la vista y el árbol histórico integrado a la estructura son parte del encanto de esta vivienda que, 50 años más tarde, eligió la diseñadora textil Gabriela Candioti para vivir con su familia.

“Somos una familia ensamblada. Jorge (Kircherer, arquitecto) tiene dos hijos y yo tengo una. Hace 15 años empezamos a buscar una casa para vivir juntos y nos mudamos a Martínez. Desde ahí, caminando a la estación, descubrimos esta joya racionalista que finalmente se puso en venta y pudimos comprar hace 10 años”, explica Gaby, reconocida diseñadora de indumentaria y textil, exdocente de la Universidad de Buenos Aires, hacedora y colaboradora en un sinfín de proyectos, entre los que se cuentan su marca (Candioti) de ropa tejida, su local multimarca en la zona norte de Buenos Aires y la última colección de Red Puna, en la que ayudó a las tejedoras de esa entidad, con sede en el norte argentino, a dar forma a las creaciones textiles que venden en todo el mundo.

“Red Puna surgió para rescatar a las mujeres de la opresión, a partir de una revalorización del oficio femenino que tiene que ver con el momento de ‘lo femenino y lo feminista’ que estamos viviendo. Martín Churba es el padrino de la Red y me llamó para hacer un producto a mano desde la técnica artesanal; incluyendo formas y terminaciones sin que se perdiera la tradición”, cuenta Gaby sobre este proyecto que le llevó gran parte del año pasado. En paralelo siguió trabajando con su marca y curando las colecciones de los 35 diseñadores que se venden en su local. “Cuando abrí mi tienda, hace ya 6 años, quise incluir algunos diseñadores que tenían que ver con mi concepto, porque sentía que el tejido era limitado y de a poco se fueron agregando”, dice, y agrega que le gusta ver cómo se articulan las colecciones. “Les voy proponiendo ideas a los diseñadores para que haya una lectura orgánica y que a la vez concuerde con mi propuesta”.

Sin embargo, el proyecto más grande de Gaby en los últimos 10 años fue la reconstrucción de esta casa. “No solo el reciclaje, sino la construcción de esta familia a la que mudamos de una casa enorme con jardín, a esta casa icónica que, a primera vista, se caía a pedazos”.
Original de 1957, la Casa Paunero fue muy cuestionada en el momento de su construcción. “En esa época se estaban haciendo chalets ingleses por todos lados, pero yo creo que los racionalistas estaban pensando en la vida de hoy, estaban mirando al futuro”, dice Gaby, cuya fascinación con este estilo tiene que ver con su admiración por la cultura japonesa.  “El vínculo con el afuera que tiene esta casa y el racionalismo, todo es muy japonés”.

Así como la Casa Paunero se construyó a la par del jardín, todos los ambientes miran hacia afuera, “como en Japón, en donde las casas tienen 4 vistas: una para cada estación del año”. No hay dudas de que la casa transita con la naturaleza. Que propone un uso racional del espacio.

El hormigón y la madera a la vista en las paredes (que son muy finas y escapan al concepto de privacidad) son algunos de los detalles que no se perdieron.  “Nosotros tapamos los ladrillos con paredes blancas y pintamos las aberturas, pero el hormigón a la vista lo dejamos como estaba y las paredes siguen siendo de madera”, explica Gaby.

En el jardín de atrás aprovecharon el declive para generar un espacio más bajo que se usa como un living exterior que continúa con el de adentro. En la parte de adelante también armaron un living “cabado” (o patio inglés) para dar regularidad a los jardines que estaban en barranca. “La casa ya tiene un desnivel adentro y está elevada en función del resto de las casas aledañas, por eso tuvimos que manejar este juego de alturas entre el adentro y el afuera”, señala la diseñadora, y concluye que la decoración es su gran aporte:  “Yo quería que fuese una casa relajada, le saqué muchas cosas porque no quería que tuviese la pesadez del racionalismo ortodoxo. No quería una casa-objeto, porque las casas racionalistas terminan siendo eso: materia de estudio”.

Ideas que inspiran. Una casa de estilo racionalista, decorada a partir del reciclaje, muy sujeta a lo ‘relajado’.