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Construye Solar, sustentabilidad, vienda social,

¡Quiero una casa social!

¿Dónde vamos a secar la ropa?, y si alguien usa silla de ruedas ¿no cabe?, ¿un espacio para estudiar?, ¿y si crece la familia? Todo es posible, todos caben, huerta incluida, energía renovable y bien equipada para no pasar frío. Las nuevas camadas de estudiantes de arquitectura que participaron en la feria Construye Solar nos enseñan que sí es posible tener una casa digna, bonita y por $20 millones. Una buena lección para el mercado inmobiliario.


Hoy se planifica con el acento en la sustentabilidad y entendiendo que ahí, dentro de esas viviendas sociales, vivirán seres humanos, per-so-nas. Vivir, con todo lo que eso implica, no solo llegar a dormir apretujados. Todos los proyectos de barrios sociales sustentables que está impulsando el Minvu –Chañaral, por ejemplo, y Osorno, que comienza a construirse este mes– apuntan hacia allá. La feria Construye Solar, celebrada hace unas semanas, que invitaba a estudiantes de arquitectura en equipo con profesores a proponer casas de este tipo para su construcción real, es un gran ejemplo de esto: de cómo ven las nuevas generaciones que hay que hacer las cosas y cómo el Estado se quiere también involucrar. “Nos disponemos a trabajar con todos los equipos para hacer que estas viviendas se conviertan en prototipos ajustables, viviendas tipo, posibles de replicar en los distintos ambientes y sectores”, señalaba la ministra de Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball, con motivo de la premiación de Construye Solar, realizada en el Parque O’Higgins.
Es bueno por donde se lo mire. Primero, todas las casas planteadas por los equipos son construibles y a gran escala (barrios de casas dignas y eficientes energéticamente hablando). “Todas son factibles de construir. El primer lugar, la casa ganadora, el Minvu la va a replicar en una villa afectada por los incendios probablemente en la VI Región. Entonces tienen que ser adaptables”, dice Leandro Valencia, director general de La Ruta Solar.
Segundo, la lección que dan estos equipos de jóvenes y sus profesores: hacer buenas casas, a precios decentes, reales y no inflados, es posible, y la gente, clase media incluida, al verlas también se da cuenta de que quiere vivir en una social así de bien, sin tener que endeudarse de por vida para comprar una caja de fósforos la mitad de eficiente que esta y cuatro, cinco veces más cara. Como dice Javier del Río, uno de los jurados, “las bases del concurso son superestrictas, pero vale la pena. Las casas quedaron más completas, bien pensadas, las propuestas son superingeniosas, incluso me gustaría tener una para mí. Todas tienen aportes, son bonitas. Dentro de lo sustentable destaca el ahorro de energía, la espacialidad que se logra, porque una cosa es ahorrar pero estar metido en una caja de plumavit, aislante térmico exagerado, eso no es vivir. El tema es cómo ahorrar viviendo bien”.
Tercero, que se involucren el Minvu y el Ministerio de Energía habla de que estos proyectos no quedarán solo en prototipos, sino que se construirán viviendas sociales sustentables reales y, lo que es más importante, adaptables a la geografía y clima. Como destaca Nicolás Valencia, arquitecto, editor de contenidos de Archdayly, “los equipos plantean proyectos muy específicos, un tipo de vivienda, en un sector de Chile, ya sea urbano o rural, y no tienen problema en decirlo. Enfocan el problema histórico de la vivienda social: que es un módulo que se replica igual en Arica, Punta Arenas, Santiago o Talca”.
Por último, el concurso deja en evidencia una importante traba: ¿cómo se va a promover la sustentabilidad en Chile si la legislación le juega en contra? Por citar un ejemplo, “la legislación actual no permite usar aguas grises, sin embargo todas las casas contemplan su reúso. Esa es la gracia, ir más adelante, encontrar soluciones factibles que el día de mañana ayudarán a cambiar las normas del ministerio, que es parte del equipo organizador del concurso”, dice Leandro Valencia.
En síntesis, aplausos por la feria y por los equipos participantes. Nos dejan con ganas de soñar con casas sustentables, de calidad y a precios razonables para todos, porque cuando se involucran como en Construye Solar todos los actores, la universidad con las ideas, el Estado con la acción, y ojalá se sumaran los legisladores con la voluntad y las constructoras con buenos precios, en modo colaborativo, todo es posible.

1ºLugar: Casa S, Universidad del Desarrollo de Concepción.
Solución Social Sustentable, o S³ (al cubo) fue el proyecto ganador. Pensada para 4 personas, es susceptible de ampliar fácilmente agregando 2 paneles más, ahorra un 56% en electricidad y 54% en agua y viene equipada con todo, fotovoltaico, termo solar, estanque de acumulación de agua, bomba de calor, una quinta fachada que sirve de terraza, huerta para proveerse de alimentos y hasta un bicicletero. No le falta nada en sus 56 m², una oda al panel sip que cubre toda la vivienda y que usado como módulo eficiente les permitió mantener bajos los costos y casi no generar desechos. ¿Costo total? Un poco más de 20 millones de pesos, dentro del presupuesto tope del certamen de 21 millones.
Lo más valorable: además de sus sustanciales cifras de ahorro energético, incorpora calidad de vida: dónde colgar la ropa (ya no más dentro, evitando humedad y resfríos), tiene un tendedero y logia. Buena climatización con vidrios dobles herméticos low E (deja entrar la luz y no el calor), y un conector solar que captura el aire cálido de la fachada norte y se distribuye automáticamente en la casa cuando la temperatura es menor a 22 grados.

2° Lugar: Casa Cebolla, Universidad De Chile.
Se organiza como el vegetal, en capas, de ahí su nombre. Al centro, un núcleo técnico (baño, cocina, logia, recursos solares y fotovoltaicos), luego la segunda capa, un espacio flexible con un dormitorio, pero puede mutar a dos o tres según como ubique el living. Es de acceso universal, modular, se monta en 3 días y está pensada específicamente para contextos rurales. De ahí las alternativas de revestimientos que plantea en la última capa exterior según su ubicación: cochayuyo para la costa, coligües frescos para el norte, lana de oveja para el sur, por ejemplo.
Lo más valorable: su flexibilidad. Los muros interiores de 60 cm sirven como aislación y funcionan como muebles que pueden modificarse: sacar repisas, aumentar, eliminar el escritorio ampliando el living, generando espacio de almacenaje. Permite adaptar la distribución de la casa según las necesidades. El acceso en rampa suma un espacio exterior útil. Puede llegar a 1.500 watts e incorporar energía a la red.

3° Lugar: Casa Tendal  Universidad Central
Es el único proyecto de departamentos y está pensado para el sector de Av. Matta Sur, específicamente para la población de inmigrantes. El equipo lo plantea como parte de edificios de 4 pisos más un 5º de cubierta habitable, para 5 personas. Su mobiliario también es flexible, modificable según se requiera (se amplían habitaciones con puertas correderas, camas que salen, el área de trabajo puede transformarse en 2 literas, etc.).
Lo más valorable: plantea una alternativa diferente de departamentos para áreas ya pobladas de Santiago, pero abandonadas. Identifica una necesidad puntual de vivienda: los inmigrantes, considerando el entorno donde ya se han establecido.