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María Pompón, D Project, Decoración, Diseño

A prueba de todo

Una casa grande y antigua se dividió para dos familias emparentadas. Por la simpleza acogedora que tiene, la de Lili Cosmelli –una de las dueñas de la tienda y marca María Pompón– se volvió rápidamente el centro de reunión de su familia y amigos. Siempre llena de niños, se pensó amplia, integrada y sin impedimentos para disfrutar.


La última lluvia dejó pozas en el jardín. Nadie pensó en eso ni en lo traviesa que es Julia cuando le pusieron zapatos de charol rosado con pompones crudos esta mañana. Ahora que se ríe saltando en la poza es demasiado tarde. Pero no es grave, porque si hay algo que nunca va a faltarle es ropa linda o ganas de ponérsela, a pesar de que tiene solo un año y cuatro meses. La mamá de Julia es dueña –en sociedad con María Luisa Ortúzar– de una marca de ropa infantil que se llama María Pompón. “Nuestro concepto es niños vestidos de niños, pero siempre con detalles especiales. Nos gusta mucho el estilo español, pero lo adaptamos a la onda chilena. Sabemos que nadie va a andar con la niñita con calcetines y short. Tenemos ropa desde los 0 meses hasta los 8 años y hemos tenido muy buena recepción. Creo que era algo que faltaba. Nos hemos preocupado de todos los detalles. Invertimos mucho en marca, marketing, packaging. Nos hemos dado el trabajo de hacer un buen producto”, explica Lili Cosmelli, mamá de Julia, socia de María Pompón y dueña de esta casa.
Por fuera la casa se ve tal como cuando la encontraron, hace más de dos años. Por dentro sufrió una transformación que la convirtió en dos casas pareadas; una habitada por la familia que están formando Lili y su marido; la otra por su cuñado, quien fue el arquitecto que hizo posible toda la intervención. “Veníamos llegando de vivir afuera. Queríamos instalarnos pero todo era carísimo. Mi suegro encontró esta alternativa que nos pareció bastante buena. Mi cuñado entró, miró, garabateó un plano y dijo ‘se puede, perfecto’. Él contrató a los constructores y resultaron dos casas distintas arquitectónicamente pero con la misma cantidad y calidad de espacios”.
Antes de que Julia llegara al mundo, Lili y su marido no tuvieron problema en aceptar la parte de la casa que tenía la piscina. Luego la taparon para evitar que tuviera algún accidente. Desde el principio tenían claro que querían espacios integrados para que la dinámica familiar fuera relajada, y ahora que ella anda revoloteando por todos lados se alegran de esas decisiones, porque no importa qué esté haciendo, Lili nunca la pierde de vista. “Es una casa hecha para nosotros. Entras y a la derecha tienes los dormitorios y los baños; a la izquierda, toda el área común, y en el segundo piso una salita. Tengo 10 hermanos y 25 sobrinos. Mi marido anda en bicicleta con un grupo de amigos y cada sábado terminan acá. Mi casa es el centro de reunión de todo el mundo. No tengo nada que se pueda quebrar y las fundas del sofá se meten a la lavadora y salen iguales. Me gusta que sea una casa para disfrutar sin preocupaciones y que esté siempre llena de niños”, dice Lili.
Ella tiene picadas para todo, pero al momento de hacer su cocina no quiso correr riesgos y buscó la ayuda de profesionales: “Cuando tienes una cocina abierta hasta el salero es decoración. Traté de hacer todo lo más neutro posible y recurrí a D Project (dproject.cl), ellas son un estudio de diseño que hace cocinas simples y modernas con materiales superbuenos”. mariapompon.jumpseller.com

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