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Promiscuidad ocupacional

Tal como el grueso de sus obras, que incluye hoteles, oficinas, departamentos, gimnasios y todo lo que pueda convivir, en su cotidianidad Luis Alonso es arquitecto, dibujante, escritor y maratonista. Actualmente escribe simultáneamente tres libros para lanzar en 2019, pero ahora es el momento de ARTquitectura.


Hace apenas unos meses el arquitecto español Luis Alonso estaba participando en una maratón y tuvo una idea de las que le vienen en esas circunstancias: Si bien hasta ahora no había sido posible reunir las pinturas de su colección personal –repartida entre sus domicilios de Barcelona, Nueva York y Santiago–, obras de Albert Vidal que retratan el proceso de construcción de una serie de sus proyectos arquitectónicos suyos alrededor del mundo, quizás sí sería posible compilarlos en un libro. Después de todo sería el número 14 de su autoría.

Pero no sería solo una recopilación, sería también el relato de una relación, de la relación entre el arquitecto y el artista, que comenzó alrededor de 2005, cuando el primero estaba en pleno desarrollo de la Hesperia Tower, un complejo multiuso, con hotel, centro de eventos, auditorio, restoranes, oficinas, gimnasio, un típico ejemplo de lo que a él le gusta describir como la ‘promiscuidad funcional’; y el segundo había montado una exposición con sus pinturas hiperrealistas de distintas ciudades del mundo y dejaba impresionado al arquitecto.

“Hablamos de que Albert pintara este edificio. Discutimos si iba a ser en construcción o terminado, y decidimos que lo pintara en construcción. Se convirtió en el primer cuadro de una colección. Formamos una extraordinaria relación personal, teníamos tantos temas en común, las luces, las sombras, las vistas aéreas, la ciudad. Poco tiempo después comenzábamos la construcción de la plaza de toros de Barcelona, su transformación en centro comercial y lúdico, en la cual íbamos a preservar la fachada, una tremenda obra de ingeniería que implicaba mantener 3 mil toneladas y 300 metros de fachada y él hizo toda la sucesión de los pasos trascendentales y visualmente transgresores de este proyecto: la deconstrucción de la interior de la plaza, después la fachada suspendida sobre los gatos hidráulicos, luego la construcción de la gran cúpula, una de las mayores de Europa, y finalmente cuando la obra ya estaba finalizada. A partir de ese momento, cuando sabe de edificaciones nuestras en construcción en cualquier rincón el del mundo, pues ahí ha ido a pintar”, cuenta Luis Alonso.

Albert Vidal capturó la estructura desnuda del rascacielos que construye Alonso & Balaguer en Bogotá, y en Santiago retrató el club Balthus, el Youtopia y el edificio Alonso en Alonso de Córdova “Lo interesante para mí es que pinte el momento de la construcción. En el libro lo que he pretendido es ver esa diferencia entre el edificio que está levantándose a través del cuadro y el resultado finalizado a través de la fotografía. Así mostramos 14 cuadros de mi colección personal que corresponden a 10 proyectos”.

Alonso siempre dice que un proyecto arquitectónico es un hilo conductor que parte en el momento en que recibe el encargo y comienzan los dibujos (en su caso son en bolsas de mareo de aerolíneas, las que se compilaron en un libro el año pasado). “El proyecto es la línea que une ese punto de arranque con la construcción final, cuando el edificio está abierto al público y lleno de gente. Creo que tiene mucho interés el ver ese punto en la línea que es el edificio en construcción desde una mirada pictórica”.
“ARTquitectura está disponible en la librería del edifico Alonso y tiene dos versiones: la chilena, con ese mismo proyecto en la cubierta, y la internacional que lleva la plaza de toros suspendida.