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Premios PAU 2018

Sustentabilidad, Integración Social, Espacios Públicos y Construcción en Altura fueron las categorías que en su cuarta versión destacó el certamen que premia al aporte urbano en nuestro país. Estuvimos en la premiación, seleccionamos dos proyectos para destacar y compartimos algo de lo que fue la presentación del arquitecto Alejandro Aravena durante el evento.


La Cámara Chilena de la Construcción, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Colegio de Arquitectos de Chile, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), premiaron la semana pasada los mejores proyectos del concurso Premio Aporte Urbano (PAU), instancia que busca destacar las construcciones que realmente se traducen en una mejora en la calidad de la ciudad.

¿La gran apuesta? Como lo planteó Patricio Donoso, presidente de la CCHC, se trata de volver a soñar con la ciudad que queremos. “Creemos que este es el momento de plantearnos un nuevo gran desafío: ¿Qué tal si nos proponemos que en los próximos 40 años, las ciudades –donde vive el 80% de los chilenos–, sean las líderes en calidad de vida para sus habitantes? Para lograrlo hay que compartir el sueño, aunar voluntades y esfuerzos. Por esta razón nos encanta el PAU, porque aporta más allá del proyecto puntual, con propuestas que agregan valor a nuestras ciudades y lo hacemos entre muchos, es un sueño compartido”.
El certamen al que postularon cerca de 70 proyectos, cerró con la participación de Alejandro Aravena quien, en una mirada más amplia y crítica, planteó analizar el aporte urbano desde el problema, refiriéndose en particular al problema de vivienda social, ejemplificando con algunos proyectos de Elemental.

“Así como el Premio Aporte Urbano es la zanahoria, ¿dónde está el garrote? ¿Habría que hacer una denuncia al error urbano, una especie de funa? ¿Regular para que no ocurra, para quien diseñe, construya y vende? ¿Empoderar a las personas para que tomen decisiones de compra más informadas? Bueno, probablemente son todas las anteriores. A quienes están del lado de las constructoras e inmobiliarias es pedirles que entreguen en el Ministerio de Ciudad y Vivienda, el diseño y el presupuesto de cuánto costaría llegar de los 49 m², 50 m², a 80 m² finales, el presupuesto de diseño de cómo se pasa a ese estándar de clase media en el futuro. Para el Ministerio, recibida esa información de constructoras e inmobiliarias, rotular las que cometan errores de diseño o que hagan que el proceso de crecimiento sea caro, difícil y precario. Como en la industria de los alimentos, sellos negros y como en la industria del vino, premiar con puntos buenos. Rotular los errores y virtudes de los proyectos para que la ciudadanía pueda tomar una decisión informada respecto de los proyectos. Para los colegas arquitectos, tanto el Colegio como la AOA, ponernos de acuerdo en que hay ciertas cosas que no se hacen, una moratoria. Cortémosla, en serio. Por último, empoderar a la ciudadanía, quien en teoría tiene un poder de decisión. ‘Armando Casas’ del Serviu podría ser una App que tenga los 10 tributos, mandamientos con el que habría que ir a mirar un proyecto de vivienda. El problema es complejo, el regulador, los que diseñamos, si nos ponemos rigurosos en abordar cuáles son esos atributos, esos aportes, supongo que podremos usar el potencial de la ciudad para que mejore la calidad de vida, sin tener que depender enteramente de lo único que se escucha por estos días, que es la redistribución del ingreso”.

“Hicimos un decálogo de las cosas que había que considerar para ver si se puede pasar del estado inicial de vivienda social al potencial de clase media que podría tener. Son cosas bastante de sentido común, no es ciencia aeroespacial y aún así no están”,  señaló Alejandro Aravena durante la entrega de Premios PAU.

Portal La Florida, Mejor Proyecto de Integración Social
De los arquitectos Francisco Vergara y Patricio Miranda, el proyecto realizado por Constructora Concreta, se financió con los subsidios del programa, Fondo Solidario de Elección de Vivienda, DS49, que apunta a las familias más vulnerables de Chile.
Consta de más de 30 mil m² articulados en tres condominios colindantes con un gran parque,
se conectan con el Zanjón de la Aguada mediante sedes sociales y locales comerciales dispuestos en los edificios. Estos últimos se abren a diversas zonas del parque y fueron pensados como un modo de generar un ingreso para los copropietarios, que les permitiese pagar, por ejemplo, los gastos comunes de la vivienda.
El borde poniente del Zanjón se hace accesible al público mediante el parque. Las fachadas orientadas al sol, cuentan con celosías móviles que filtran la luz natural a la vivienda y agregan de paso un detalle de diseño que le aporta dinamismo y variación.

Museo Regional de Aysén,Mejor Proyecto de Uso Público
Edificio declarado Monumento Histórico en 2009, el Museo Regional de Aysén (MRA) ahonda en un trabajo de rescate patrimonial de gran peso cultural e identitario para la zona, ya que se trata de antiguos edificios ganaderos de inicios de siglo. Por otra parte, suma una construcción nueva, pensada en el espíritu de aquellos edificios del complejo que no sobrevivieron con el pasar de los años, como por ejemplo el galpón de esquila. De este modo se articula un conjunto arquitectónico coherente que se inserta armónico en el paisaje geográfico y cultural de Coyhaique.
El proyecto de las oficinas Bbats + Tirado Ltda. vuelve a la vida 6 volúmenes, entre ellos los que correspondían a la pulpería, la casa patronal, bodega y oficina, inspirándose en las formas características de los antiguos galpones y de las casas de la zona, de techos a dos aguas en distinta altura.
Comisionado por el MOP, el museo nace como respuesta a la necesidad planteada por la comunidad de un espacio para resguardar su acerbo cultural.