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LA RUTA SALUDABLE
Así bautizó su emprendimiento Juanita Lira cuando decidió darle un giro a su vida tras un diagnóstico de cáncer de mama. Partió como una cuenta en Instagram compartiendo recetas y consejos para una alimentación más natural y hoy, a sus 27 años, es un referente que promueve y asesora a distintas empresas acercándolas a un estilo de vida más sano.

Alegre y vital se ve Juanita Lira al abrirnos las puertas de La Ruta Saludable Atelier, el espacio que inauguró hace algunos meses y que habla de la consolidación de su emprendimiento. Nadie diría que la aqueja una enfermedad con la que lucha constantemente. El primer golpe fue en 2015, a los 22 años, cuando le diagnosticaron cáncer de mama. Luego de su operación y tratamiento la dieron de alta. De esa experiencia comenzó a investigar la relación entre la salud y la alimentación y decidió crear su instagram @larutasaludable. “Empecé dejando el azúcar, experimentando con recetas y datos de vida sana, que compartía subiendo a mi cuenta, y en el 2017 me vuelve a aparecer la enfermedad”, cuenta.

Pero la adversidad más que un impedimento fue un motor para seguir adelante. Fue entonces cuando Juanita se propone como objetivo aprender a fondo sobre alimentación natural, como tratamiento complementario. “Investigué mucho bajando libros de doctores expertos en el tema y estudié alimentación holística para ser head coach y asesorar a personas en mejorar su estilo de vida”, cuenta.
Mientras la comunidad en Instagram crecía exponencialmente, Juanita trabajaba paralelamente contratada como diseñadora gráfica para una empresa de accesorios. Hasta que el 2018 le encargaron el primer evento de lanzamiento para una marca de ropa deportiva femenina y desde entonces no ha parado más. Tuvo que renunciar a su trabajo como diseñadora y se lanzó con todo con la Ruta Saludable.

Hoy Juanita Lira cuenta con cerca de 40 mil seguidores en Instagram; acaba de lanzar su ebook Liviano Saludable, donde es posible descargar más de 40 recetas con ingredientes naturales, y su flamante Atelier es aprovechado como un espacio multipropósito, donde realiza eventos corporativos para empresas y cursos abiertos. “Hemos reunido a reconocidos chefs y expertos para enseñar desde básicos en la cocina hasta comidas para sorprender. Raw, saludable para niños, estilo thai, veggie, peruana, repostería sin azúcar, sin glúten y, por otro lado, cursos para tu salud corporal y mental como Técnicas de Respiración, Détox y Mañanas de Yoga“, dice Juanita.

Optimizar
El concepto de batch cooking es parte de los consejos que Juanita promueve en su cuenta de Instagram. “Es una técnica para la gente que trabaja o no tiene tiempo para cocinar y termina comprando en el local de la esquina, pagando más plata por comida poco saludable. La idea es que cocines menos veces, pero más cantidad; por ejemplo, tres carbohidratos, tres aliños, tres huevos duros, pollo salteado y un par de verduras. Y en la semana te demoras nada en armar y combinar. Ahorras plata, tiempo y desecho”, dice

www.larutasaludable.cl / @larutasaludable

DULCE PARA TODES
Abrir el abanico y permitirles disfrutar de una deliciosa caluga, gomita o paleta endulzada a todos aquellos que por años han estado castigados por su intolerancia o alergia alimentaria, es lo que busca la marca ConCaramelo, que acaba de abrir sus puertas en Avenida Italia.
Fueron dos las razones que motivaron a Carolina Guzmán a lanzarse con este emprendimiento: primero, su condición de intolerante a la lactosa y a algunos trigos, como la cebada. Y luego, su experiencia, por cerca de un año, a cargo de una franquicia de una marca de dulces, ubicada en el Drugstore. “Comencé a percibir que un montón de gente era como yo, intolerante a ciertos alimentos, y se acercaban preguntando si había productos aptos para ellos”, cuenta Carola.

Con esa inquietud fue que se preguntó ¿por qué no experimentar con algo enfocado en darles solución a tantas personas y hacerlas feliz? Así nace la idea de ConCaramelo. Una marca de dulces elaborados artesanalmente con ingredientes 100% naturales, sin preservantes ni colorantes, veganos y libres de gluten.

Carola, muy delgada, dice que por su condición le cuesta mucho absorber nutrientes, pero que este emprendimiento la tiene sumamente motivada y apasionada. “Poder probar y experimentar creando distintos sabores ha sido fascinante”, dice la diseñadora de profesión. Cuenta que junto a su hermano y socio estuvieron dos meses experimentando con distintos entendidos en nutrición y gastronomía, las texturas, mezclas de colores, sabores, y no quisieron abrir hasta tener la certeza de contar con productos que estuvieran supercomprobados en cumplir con todo lo que ofrecen. “De hecho estamos trabajando con la Fundación Convivir para certificarnos libres de gluten”, aclara.

Sabores de ayer y hoy
Mientras nos paseamos por la tienda, que acaba de inaugurar hace un par de semanas, que conecta con la fábrica, somos testigos del minucioso y mágico proceso de elaboración. Entran personas preguntando con mucha curiosidad y felicidad también por la nueva propuesta gastronómica del barrio. Y ahí comienza el testing: gomita de piña colada hecha a base de resina de árbol, mezclada con pulpa de fruta. Calugas de berries, maquis y gojis hechas a base de coco. Otros inspirados en la nostalgia, como los clásicos de anís, el de helado centella y tigretón… y así un mundo de sabores y texturas que invitan a jugar. “Para nosotros el feedback de la gente es primordial y supernecesario. Queremos que la marca sea más de la gente que nuestra. Incluso pensamos tener una línea de caramelo de autor… si tienes una idea la implementamos y le ponemos tu nombre con una colección limitada”, agrega la emprendedora.

Todo natural
Tratan de trabajar sabores bien chilenos, como papaya, chirimoya, pero siempre con esencias naturales y sin aditivos. Lo mismo para los colorantes. El amarillo, por ejemplo, es cúrcuma; el morado es pasta de mora, el rojo viene de la cáscara de la palta, el calipso es lo que deriva de la acelga. Por lo mismo el proceso de teñido es un poco diferente. Los colorantes naturales son un poco más aceitosos que un colorante artificial que tiñe muy fácil, por lo tanto el proceso es un poco más lento. En la mesa de calor, donde se arman las piezas, se trabaja con temperatura sobre 70 grados… ahí se amasa el caramelo como una plasticina y se sacan las varas, que es el tronco, y una vez cortado se arma el envasado. Todo en potes que después se reciclan. “La idea es que traigas tu envase y rellenar aquí. No queremos generar huella de carbono. Todo lo que ingresa en la fábrica tiene hasta 6 vueltas de reciclaje, si es necesario”, explica Carola. El compromiso entonces es doble: con la alimentación y el medioambiente.

www.concaramelo.cl / @concaramelo.cl