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Cuando vi “El Quinto elemento”, de Besson, me horrorizó la casa de Bruce Willis: departamento minúsculo de un ambiente con una pared multiequipada con todo tipo de aparatos: cama, refrigerador, cafetera y ducha incluida. Si bien cumplía todas las funciones necesarias para la vida cotidiana y normal de un ciudadano medio del siglo XXIII, pensar que a futuro viviríamos así me sonaba espantoso, frío y claustrofóbico.

Pero ese dormitorio multitask de Willis tal vez será el futuro bisnieto de los ‘studios’ de hoy o de los cubículos donde algunos japoneses ya viven similarmente.

Es verdad, los ambientes privados e individuales se están reduciendo, y es natural –más gente en el mundo; menos espacio–. La buena noticia es que la tendencia apunta al crecimiento de las áreas comunes como espacios útiles, funcionales, “de uso y goce”, como dice Eugenio Grove, director del Laboratorio de Innovación de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UDP; áreas que vienen a compensar el poco metraje de la casa propia. “Es un tema netamente de la velocidad con que se vive hoy día. Los departamentos están pasando a ser para un grupo de usuarios netamente de 1 dormitorio, parejas, con hijos chicos de jardín infantil, que casi no están en el departamento sino justamente en las salas, los espacios comunes. La unidad vendible es más pequeña pero los beneficios que te otorga el edificio son tentadores para el mercado. Hay otras necesidades: las casillas colectivas, estacionamiento accesible para la bicicleta; lo contrario de colgada en la pared de una bodega. Son servicios de la demanda cotidiana propia de nuestra generación”.

Imagen Gourmet lounge Concepto Advance
Hasta hace pocos años el lugar de celebración era la sala de eventos o el quincho, hoy las nuevas propuestas inmobiliarias plantean salas gourmet con cocina, mesón isla tipo bar y todo lo necesario para compartir en familia o con los amigos. Gourmet Lounge Concepto Advance de inmobiliaria Imagina.

 

¿El departamento? Para dormir
Esos espacios muertos que pasaban la mayor parte del tiempo vacíos porque estaban mal pensados o no eran útiles, ahora se transforman –menos mal– en metros aprovechables. La aburrida y señorial sala de eventos se vuelve el living ampliado de la casa donde sí dan más ganas de hacer una fiesta o reunión con los amigos. No hay que hacer 10 viajes al departamento: tiene cocina, bar y todo lo necesario para que no se sienta tan anónimo ni incómodo. El gimnasio, el sauna o la… ¡sala de cine! hoy pueden ser una sala de yoga bien equipada, un cowork para trabajar o casilleros para guardar los encargos que llegaron de Amazon.

Grove cuenta que hoy también es una tendencia en el extranjero contar con espacios para quienes prestan servicios a los departamentos, como la nana, el jardinero, el maestro que vino a hacer un arreglo. “Es algo muy nuevo. Por la escasez de metros cuadrados, la valoración del departamento es un espacio más íntimo, privado: tu dormitorio, o el living-comedor cocina es donde pueden estar los niños, pero las lavanderías y todo lo que se usa poco es mejor hacerlo en forma común, y eso tienta al mercado porque hace que sea más chica tu casa, pero más barata y en un barrio de mejor calidad. Es brindarle al usuario las facilidades para que casi no tenga que usar el departamento salvo para dormir”.

Es el espíritu de los tiempos que corren y de las generaciones venideras que tal vez no necesitan el clásico ‘hogar’ como lo conocíamos. Puede tener sentido. Puede ser como volver a una lógica ancestral de comunidad, de tribu, de grupo; de compartir y convivir.  Una lógica más acorde al ethos del ser humano que el individualismo de un auto, una casa, un ítem de cada cosa para cada uno, invento del mercado que a estas alturas del partido es demasiado poco sostenible a dos pasos del siglo XXII.

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La cafetería del edificio Pedro de Valdivia de inmobiliaria Actual, “un lugar cómodo para trabajar, estudiar o disfrutar de un rico café”, dice Trinidad Silva, gerente comercial de Actual.

 

Un lugar para cada actividad

“Los espacios comunes de los proyectos están desarrollados bajo el concepto Design District Imagina, que incorpora las últimas tendencias mundiales de arquitectura, diseño y decoración”, dice Andrés Soto, jefe de marketing. ”Los espacios comunes se entregan completamente equipados y decorados”.

“Ganan todos: la inmobiliaria, con nuevos mercados, y el usuario, sintiendo que le sale más barato y tiene más espacios de servicio ‘de uso y goce’”, Eugenio Grove.