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Más Deco

Muy personal

Por: Pablo Andulce

Thiago Allis

Doctor en Arquitectura y Planificación Urbana de la U. de São Paulo, ciclista. En el marco del curso 2019 de Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT), dictó la charla “Como si fuéramos ‘turistas’: lo extraordinario en los deambulares urbanos”.

<small>Thiago</small> Allis

Doctor en Arquitectura y Planificación Urbana de la U. de São Paulo, ciclista.

1. ¿Cómo surge tu interés en este cruce entre estudios urbanos y turismo?
La historiografía del turismo (muy Europea en sus orígenes) asume que es producto de la ‘huida’ de las personas desde ciudades industriales poco saludables. Es decir, las ciudades no eran espacios apetecidos para pasar los momentos de ocio y placer. Sin embargo, en las últimas décadas, las ciudades –especialmente las metrópolis que se suman a un proceso de urbanización global- se convierten en destinos. Parece que cada días más y más personas quieren estar en ciudades por opción (no solo por necesidad, o “business tourism”): por los museos, la gastronomía, la cultura o, de manera sencilla, la movida urbana, la diversidad; aunque para muchos la idea de ciudad se vincule con caos, contaminación, estrés, etcétera. Mientras yo iba reconociéndome como investigador, me pareció pertinente comprender mejor cómo se planifican ciudades, a ver si y de qué manera el turismo aparece en la agenda urbana.

2. Explícanos esta ampliación que propones de la definición del turismo a partir de lo ordinario y lo extraordinario.
La idea clásica de turismo supone que uno va en búsqueda de novedades, de aventura, de lo desconocido; aunque, de manera contradictoria, los turistas esperan ciertos niveles de confort (lo que el filósofo Zigmun Bauman llamó lo “cotidiano domesticado”). Es como si el turismo fuera una escapada de la vida ordinaria hacia lo distinto, lo extraordinario. Si eso es verdad, ¿por qué no podríamos pensar en las mismas bases mirando la vida propia de las grandes ciudades? Parece que se va abriendo espacio para que el viaje (desplazamiento físico) ya no sea la condición única y necesaria para definir lo que es turismo, ya que la mirada del turista también estaría presente entre los habitantes de su propia ciudad, por ejemplo, cuando ciertos grupos se interesan por cosas desconocidas dentro de ella (ciertos sitios, fiestas, manifestaciones culturales, entre otras).

3. ¿Esa es tu invitación, descubrir lo extraordinario donde vivimos?
¡Por supuesto! Claro que aquí hay una exageración teórica (no creo que, desde el punto de vista más formal, podríamos decir que somos turistas en nuestras propias ciudades). Pero lo que importa es la mirada, algo que el sociólogo John Urry investigó a principios de los 90.  Relativizando un poco la necesidad de un largo viaje para que fuéramos turistas, cuando hacemos descubrimientos, lo que sí tenemos es una potencial mirada turística.

4. Explícanos este ejemplo en Sao Paulo.
Un caso insólito: un estructura horrible de los 70, diseñada durante los ‘años de plomo’ en Brasil (dictadura civil-militar 1964-1985), que nace con la consigna de una cultura rodoviaria, pero que, a lo largo de las última décadas, se convierte en espacio de representación, de contestación, a partir de actividades de ocio, arte y, más recientemente, de turismo. Esta estructura tiene un carácter sui géneris: mantiene su función rodoviaria (como vía de tráfico rápido durante los días de la semana), pero se convierte –durante las noches y los fines de semana– en un parque sobre una carretera urbana, el Parque Minhocão, o ‘gran lombriz’, un apodo muy chistoso que este viaducto recibió desde su construcción… Y mucho de eso se vincula con una potencial ‘mirada turística’: aunque una gran parte de los que circulan por el Minhocão (en su forma ‘parque’) no sean los que se entiendan típicamente como turistas, su mirada, su comportamiento los hacen parecerse a un turista: toman fotos, descubren la ciudad; o sea, viven lo extraordinario en su propia ciudad.

5. Hablemos del concepto de lo instagrameable.
Este es un concepto reciente que surgió para referirse a sitios o ubicaciones específicos que serían muy fotogénicos, teniendo en cuenta que las personas ya hacen sus fotos pensando en los posteos que van a hacer minutos después en las redes sociales: cuando uno hace su selfie frente a la Torre Eifel y la postea, de alguna manera está vinculando estos dos universos, virtual y real, haciendo circular imágenes que a su vez podrán estimular a otros a viajar. Esto es movilidad de imágenes, con eso explicamos también que la movilidad no tiene solo que ver con movimiento de personas, sino que también de ideas, divisas, imágenes y otros.
www.movyt.cl

Thiago Allis, arquitectura, urbanismo, ciclista, movyt, movilidad, turismo
Sara Sulamita De Oliveira.