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Por: Pablo Andulce

Sergio Baeriswyl

Arquitecto, urbanista, académico, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano. Fue parte del jurado de los PAU (Premio Aporte Urbano), donde debutó la categoría Densificación Equilibrada.

<small>Sergio</small> Baeriswyl

Presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

1. ¿Qué significó para ti recibir el Premio Nacional de Urbanismo?
Una sorpresa y un conjunto de emociones profundas, pero finalmente una gran responsabilidad. Lo que uno dice y hace ahora tiene un significado distinto, una oportunidad para compartir ideas como también experiencias exitosas y no tan exitosas en la discusión de políticas públicas.

2. ¿Qué es el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano?
El año 2014, y luego de varios años de trabajo, se publicó la Política Nacional de Desarrollo Urbano con el objetivo de establecer los grandes principios y lineamientos para orientar el desarrollo de las ciudades chilenas frente a los desafíos de mayor equidad e integración social, sustentabilidad, participación ciudadana y calidad de vida, entre muchos otros. Para lograr avanzar en el cumplimiento de estos objetivos se creó el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano. El Consejo es diverso y autónomo, lo que permite una aproximación más transversal a los problemas de las ciudades; es un espacio para discutir y proponer soluciones, las que se presentan a los diferentes órganos del Estado, a través del Presidente de la República, para ser implementados en planes, programas, leyes o reglamentos.  El Consejo está concebido como una política de Estado, que debe permanecer en el tiempo y cumplir su rol frente a los desafíos de las ciudades, más allá del gobierno de turno. Esto representa un gran valor, un patrimonio que debemos cuidar.

3. ¿De qué manera han generado segregación las políticas habitacionales hasta ahora y cómo se puede revertir?
En los 90 el Estado concentró sus esfuerzos en resolver la urgencia del déficit habitacional con un foco en la producción de viviendas. Esto trajo como resultado que Chile pasó a ser uno de los pocos países de Latinoamérica que redujo significativamente su déficit habitacional, pero el costo de este esfuerzo fue el surgimiento de grandes conjuntos de viviendas sociales en las periferias de las ciudades, con serios problemas de equipamiento, servicios, áreas verdes y mala conectividad con los sistemas de transporte. Esta realidad dejó en evidencia las falencias de una política sin una mirada integral de ciudad e impactó profundamente en la calidad de vida de miles de familias, limitó el acceso a mejores oportunidades de trabajo, mayor equidad y dignidad. Revertir la segregación en las ciudades chilenas es la máxima prioridad la Política Nacional de Desarrollo Urbano, y para abordar este desafío el Consejo ha propuesto un conjunto de medidas que se pueden sintetizar en dos ámbitos. El primero, es hacer todos los esfuerzos para que la política habitacional tenga un enfoque urbano y se focalice en la integración social, asegurando que las nuevas viviendas que se construyan se emplacen en lugares con buenos estándares de equipamiento y transporte público.  Lo segundo, es lograr ‘llevar la ciudad’ a aquellos barrios segregados, mejorando los estándares de servicio, incluido el transporte público. Esta tarea no será fácil ni rápida ya que la extensión del problema es mayor.

4. Ustedes están desarrollando una Agenda Social Urbana, ¿cuáles son algunas de sus propuestas más importantes?
Después del 18 de octubre y luego de una sesión del consejo pleno convocada con carácter de extraordinaria, se acordó desarrollar una Agenda Social Urbana con propuestas de corto plazo y mirando también los grandes cambios que necesitan las ciudades en el largo plazo. Para esto ampliamos nuestro círculo de trabajo, invitando a más instituciones, expertos, académicos y a muchas organizaciones sociales. El resultado permitió construir una propuesta consistente y sobre todo consensuada entre las diferentes miradas, que nos da cierto optimismo para el futuro.  El primer grupo de propuestas busca mejorar significativamente el acceso a la vivienda y reducir el déficit habitacional, pero con una mirada urbana de integración social. Aquí destacamos varias medidas para mejorar la política habitacional, así como el fortalecimiento del rol del Estado, la creación de un parque de vivienda pública, diversificar los actores y cambios en la normativa urbana, entre otros aspectos. El segundo grupo de medidas se enfoca en el compromiso ciudadano y la gestión local, con mayor participación de la comunidad y municipios con más herramientas para asumir un rol en la primera línea para servir a la ciudadanía.

5. ¿Por qué es relevante en los PAU premiar una categoría enfocada en la densificación equilibrada?  
La densificación es una forma más sustentable de crecimiento urbano, pero debe hacerse en forma equilibrada, y esto último es lo complejo. Las ciudades chilenas crecieron por décadas en extensión, ampliando sus límites urbanos y construyendo grandes periferias que hoy son un desafío de integración urbana y social. La densificación equilibrada permite utilizar adecuadamente la infraestructura urbana disponible y hacer más eficiente y sustentable el sistema de transporte de la ciudad, pero ella puede también impactar negativamente en los barrios, en la imagen de la ciudad y el tejido social de las comunidades. Es por ello que se deben hacer grandes esfuerzos para que la densificación sea una forma de renovación y enriquecimiento de las ciudades. El Consejo publicó recientemente un documento con recomendaciones para lograr una densificación equilibrada, y el PAU es un premio que valoramos mucho, porque reconoce aquellos proyectos que logran este objetivo y que ojalá sirvan de referencia para muchos arquitectos e inmobiliarias.
www.cndu.gob.cl