*

Más Deco

casona, museo, sonido, barrio yungay, museo del sonido, monografías, fonógrafos, música, colección, juan pablo gonzález, sofía forttes

Museo vibrante

Una casona que data de 1922, en pleno barrio Yungay, se convierte en el nuevo y esperado Museo del Sonido. El espacio exhibe una colección de gramófonos y fonógrafos que sirven como base para contar los inicios del registro sonoro y el rol de este aparato en el mundo musical.


Lo dijo Paul de Man y lo recuerda el Museo del Sonido: “La música está condenada a existir solo como momento”. Momentos que vivimos todos, donde nadie queda indiferente, donde todos estamos involucrados. Para conocer la historia del registro y la reproducción musical nace el Museo del Sonido, un proyecto desarrollado e implementado por la Corporación Patrimonio Cultural de Chile con el apoyo de grupo GTD y la Ley de Donaciones Culturales.

Es cuestión de revisar la historia y percatarse de que previo a que existiera la grabación sonora la música era solo interpretada en vivo, teniendo así un carácter colectivo y de ubicación fija. Cuando estuvo la posibilidad de dejar registro y portar el sonido existió una transformación radical en la sociedad. Misma transformación que muestra el Museo del Sonido dentro de su exposición permanente que pone en valor un conjunto de fonógrafos y gramófonos (vitrolas) pertenecientes a la colección de Arturo Gana. “Fue el musicólogo Juan Pablo González quien hizo la curatoría y la primera investigación cuando visitó la colección. De esta manera dio las pautas que abordaría el museo y lo distribuyó en tres grandes temas: el invento, la masificación de la música y la portabilidad. Luego fue la periodista Marisol García –especializada en música– quien escribió el guión”, explica Elena Cruz, directora de Proyectos de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile y que lideró este proyecto.

“Es algo que es tan parte de nuestras vidas que a nadie le va a ser indiferente; a los mayores los conectará con un recuerdo y a los más jóvenes los ayudará a entender de dónde viene esto que tienen tan a mano y que para ellos es tan parte de su vida que no se lo cuestionan. Es un tema tan transversal que a todos nos involucra”, dice Elena Cruz.

En paralelo se comenzó a trabajar en lo que sería el lugar que ocuparía el museo, una casona perteneciente a la familia Préndez que guarda un estilo ecléctico con un torreón que articula la esquina de la calle Huérfanos con el conjunto patrimonial del pasaje Lucrecia Valdés. “Por su valor histórico y patrimonial, el pasaje fue declarado Monumento Nacional en categoría de Zona Típica en el año 2000, y la casa es Inmueble de Conservación Histórica”, señala la arquitecta a cargo de la restauración, Carolina Vergara. Cuando comenzaron los trabajos estaba clara la mantención de la nobleza de la construcción, a lo que se debía incorporar el nuevo uso, transformando lo que antes era una casa en lo que hoy es un museo. “La idea es que quien visite el museo pueda percibir e imaginarse cómo fue la casa”, aclara Carolina.

En cuanto a la museografía del espacio, los indicados fueron la oficina Amercanda, quienes tomaron como desafío “llevar al visitante desde la física del sonido hasta las últimas innovaciones que permiten escuchar música en cualquier parte”, explica el arquitecto José Luis González. Para esto integraron en la museografía videos educativos y tecnología que permite focalizar el sonido y que sea parte de la experiencia, “permitiendo que exista un recorrido museográfico lineal que es el histórico, donde se cuenta el momento en que se logra el registro físico del sonido y cómo ha ido evolucionando por el tema de la portabilidad, o también puedes recorrer la muestra por el eje de las instalaciones, que es más sensitivo. Esta pensado para que la experiencia sea dinámica”, suma González.

Una iniciativa privada, filantrópica, que viene a potenciar el polo poniente de la capital y que gracias a su colección y relato se transforma en el puntapié inicial para que pasen una serie de otras cosas como el diálogo, actividades de extensión, talleres, conciertos, conferencias y ciclos de cine relacionados, entre otras cosas. “No existe un museo similar en Chile, que integre la colección patrimonial con la actualidad dentro del barrio Yungay, que es el segundo polo cultural de Santiago. Es un lugar de intercambio, de creación musical y sonora”, dice la directora del museo, Sofía Forttes.

De la frase de David Byrne que destaca en uno de los muros se lee: “La tecnología ha inundado de música el mundo. Ahora el silencio es la rareza por la que pagamos”. museodelsonido.cl / @museodelsonido

La dirección del museo es Huérfanos 2919. Metro Quinta Normal. Abierto martes a domingo de 10 a 18 horas. Entrada general: $1.500 / Estudiantes, grupos y tercera edad: $1.000 por persona. Niños menores de 5 años: gratis. Entrada liberada martes a domingo de 14 a 18 horas.