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Más Deco


Feliz día, mujeres poderosas. Sí, fue ayer, pero me mueve y conmueve esta revolución femenina, más encima hecha en modo mujer: integrando, empatizando, segurizando, uniendo. Todas cualidades que para mí vienen en los dos cromosomas X. Estamos haciendo historia, conscientes de que es para largo y lento el cambio, pero las mujeres pensamos en el mañana, otra cosa que estoy segura es de las XX. Bravo y adelante.

He pensado en qué sintieron las mujeres de las revoluciones previas. El voto, la píldora, todas esas fueron iniciadas por mujeres y después se convirtieron en generales (como la bolchevique que partió con la huelga de las obreras textiles) o cuando la mujer salió a trabajar. Ahí veo una parte de las consecuencias bien negativas. Creo que hasta fue una trampa del mercado. Sí, ganó independencia y de ella, repercusiones vitales. Pero el hombre no se metió en lo doméstico. Craso error. En vez de potenciar al hombre en la cocina, por ejemplo, se hizo la caricatura de la mujer fuera de ella, creando un vacío que quién llenaría: el mercado de la comida industrial. Lo preparado, rápido, cero nutritivo. El brote de todas las epidemias actuales: obesidad, diabetes, intolerancias y alergias por mil, entre otras.

Le pregunté a Soledad Barruti, autora del libro “Mala leche, el supermercado como emboscada”, que, anótenlo, dará una charla gratuita a Ñam 2019 (1 de abril, 19 hrs. GAM), qué cree que le pasa a la gente cuando se informa de la comida ultraprocesada. Me dijo que buscaban salidas, pero dentro del supermercado. Y ahí es difícil. Hay que volver a lo natural, real, al ritual de cocinar. Si nosotros lo hacemos, sabemos qué tiene, cómo equilibrar y alimentarnos mejor. Y no digo que la mujer vuelva a ser la esclava de la cocina, digo que la mujer es quien logrará meter a todos en el cocinar. Empecemos el cambio, una vez más. @raqueltelias