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Calafquén, arquitectura, GA Arquitectos, sur, Enrique Concha, decoración, madera

Materia, paisaje y memoria

Son tres elementos que en distintas proporciones siempre están presentes en los proyectos de GA Arquitectos. Ya sea a través de investigación o en obras concretas como esta casa en Calafquén.


Full Diseño N°19, 25 de agosto 2017

El ladrillo tiene una larga y significativa historia en Berlín. La ciudad se levantó casi enteramente de ladrillos que siglos más tarde volaron por los aires. Desde los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la construcción del Muro y hasta hoy, el ladrillo tiene una carga simbólica allí. Tomás García de la Huerta ha pasado buena parte de los dos últimos años recolectándolos desde los escombros, realizando con ellos construcciones que especulan sobre la posibilidad que tienen de conectar con la memoria. Son instalaciones que tienen lugar en galerías de arte. En la última, Tomás reunió 600 ladrillos en una sala y acompañó con elementos, luces, sonido y proyecciones que invocaban reminiscencias. Estas acciones son parte de la investigación que hace becado por el Gobierno alemán, pero también son un reflejo de la trayectoria de la oficina que tiene desde 2011 en Santiago, García de la Huerta & Gleixner Arquitectos, junto a Xaviera Gleixner. “En todo nuestro trabajo siempre hay una postura muy clara respecto al material, al paisaje y a la memoria”, dicen ellos desde su casa en Berlín.
Ahora hablamos del cuarto proyecto que les tocó desarrollar en el Sur, donde Sebastián Undurraga participó como arquitecto gestor. Llegó a sus manos después de terminar un hotel boutique –el Casa Panguipulli–, y ellos creen que fue ese resultado lo que llamó la atención del cliente. “Nuestros proyectos tienen en común el intento de rescatar una cierta memoria local. Con técnicas constructivas y materiales tradicionales tratamos con arquitectura contemporánea de incluir esa memoria, de generar un continuidad cultural entre lo que estamos haciendo y el pasado. No romper esa lógica temporal. Para eso recurrimos a materiales apropiados, como la madera, lógicamente, y los cobertores de zinc –de mucha durabilidad y resistencia a las lluvias–, algo que hemos usado en todos los proyectos del Sur.
Este terreno presentaba una particularidad: el acceso era por arriba. “Es un terreno con muy bonita vista al lago Calafquén. En este caso la cubierta era muy importante porque iba a ser una quinta fachada. Debido a la pendiente tan pronunciada nos planteamos una forma compacta que aminorara los costos de desplazamientos. Contando con este acceso/techo tan predominante en términos visuales nos planteamos trabajarlo. Lo perforamos de tal manera de llevar luz y ventilación al piso más abajo (la casa tiene dos), que quedaba un poco soterrado. Además contribuyó a hacer más interesante esta quinta fachada, compacta pero perforada”.
Lo compacto y cerrado del proyecto es lo que uno percibe desde el acceso. Hacia las vistas es todo lo contrario; desde el living, el comedor y las zonas públicas la vista continua es espectacular, sin elementos que estorben. “La casa plantea una forma de descubrir el paisaje, algo que todo proyecto de arquitectura debería hacer. El negarlo hacia una dirección le da fuerza en la otra”. “La jerarquía del paisaje es más notoria en el espacio público. Las habitaciones en el -1 tienen ventanas que miran a un bosque, a los árboles. En el primer piso están el espacio público y la vista espectacular, el lugar de reunión familiar. Como es una casa de fin de semana y vacaciones la idea era generar siempre encuentros”, agrega Xaviera Gleixner.
Cuando se delimitaron los roles, Enrique Concha en la decoración y ellos en la arquitectura, continuaron su trabajo en completa libertad. El resultado final es muy semejante al anteproyecto que presentaron.
“Algo que manejamos cuidadosamente son los circuitos, especialmente en relación a los ruidos. Hicimos que cada zona tenga capacidad de aislarse del resto si es necesario. El dormitorio principal está posicionado de tal manera que la zona pública no lo perturbe de ninguna manera y así también está en el lugar opuesto del quincho. El comedor, el living y el quincho están en una sola nave. Con una relación muy fluida con la cocina. Es la zona de recreación, podríamos decir”, concluye Tomás. garquitectos.cl

 

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