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Materia divina

Shimotoyama-house-renovation. Los japoneses son indiscutiblemente expertos –con siglos de práctica– en el uso preciso y respetuoso –casi místico– de la madera en arquitectura. La oficina ALTS DESIGN OFFICE –formada por arquitectos bastante jóvenes– la ha adoptado como una especie de sello. Esta remodelación no podía resultar mal.


Cada vez que los artesanos se encontraban con una dificultad creaban una nueva herramienta para enfrentarla. Así avanzaba el oficio constructivo en el antiguo Japón. No existía la figura del arquitecto y sin embargo fueron capaces de evolucionar desde las moradas más básicas a estructuras complejas que se levantaban firmes y resilientes sin la necesidad de clavos. En sus vestidos, en sus ceremonias, en su arte, la precisión es parte de la cultura japonesa; no es realmente sorprendente que en épocas remotas lograran crear un sistema de uniones caladas directamente en la madera para lograr un calce perfecto. Lo que asombra e incluso puede llegar a emocionar es que como fundamentos tras esa tecnología yace la noción de que estas uniones serían capaces de absorber mejor la energía de un terremoto y, en un sentido más profundo, evitarían ‘herir’ la madera. Los antiguos carpinteros japoneses se sentían en deuda con la naturaleza y consideraban su deber ser hábiles y no desperdiciar ni lo más mínimo.

En la religión japonesa originaria –el Shinto– se creía que los dioses usaban los árboles como medios para descender a la tierra. Cuando entró el budismo, lo hizo con la historia de la iluminación de Buda, que ocurrió bajo un árbol. Los japoneses siempre han creído que aun después de ser cortada la madera tiene vida. Parecen haber entendido desde siempre algo que se comprobó en estudios recientes: sigue procesando CO2.

En el plano más terrenal, los expertos de hoy aseguran que la confianza que Japón ha depositado por siglos en la madera se basa en su capacidad de absorber la violencia de los terremotos y la humedad de sus estaciones cálidas. Los pisos se levantaron y los espacios se hicieron abiertos sin muchos elementos porque desde hace siglos allá se sabe que es la mejor forma de crear ventilación. El paradigma poste-viga debe ser una lección aprendida tras terremotos y tifones, más frecuentes y temidos que los posibles incendios que pudieran devorar la madera.

Esta casa es el tercer proyecto que mostramos de los japoneses ALTS DESIGN OFFICE, y una vez más nos demuestran su predilección por la madera como material. En esta ocasión el escenario es distinto, no se trata del populoso Tokio –prácticamente sin espacio entre una construcción y otra– sino un ambiente más campestre. Una pareja joven con niños pequeños compró esta casa construida hace 53 años y con una extensión de 80 tsubos, una unidad de medida japonesa que equivale a 3,3 m² o el área de dos esteras de tatami.
La joven pareja encargó a ALTS DESIGN OFFICE renovar esta antigua casa para habitarla de una manera más actual. “Al crear un nuevo concepto de habitabilidad para una casa japonesa antigua y traerla a una nueva generación, tenemos la esperanza de armonizar las cosas buenas de la tradición con lo moderno y pensar que esta casa ofrece puntos de conexión en una área intermedia”, dice Jun Mizumoto, director de la oficina de arquitectura.

Lo primero que hicieron fue remover todas las ampliaciones y modificaciones que la casa había sufrido en 53 años, devolverle su carácter de casa de campos de arroz, pero a la vez insertar nuevos elementos en ella. “Una de las habitaciones de estilo tradicional japonés fue convertida en un jardín interior. Este generoso espacio se creó externalizando el interior e insertando nuevas cosas, dejando fuera las viejas”. alts-design.com

Ideas que inspiran. Una remodelación que combina lo más bello de las tradiciones japonesas y los espacios que la vida moderna requiere.