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Martín y lo originario

Fue Director de arte publicitario hasta que rescató una antigua casona en el barrio de Palermo y la convirtió en un original negocio de artesanías y productos autóctonos argentinos. Aquí habla de este emprendimiento y de su casa en Villa Crespo.


“Siempre me gustó el trabajo artesanal: la alfarería, la cerámica, el telar, la cuchillería”, dice Martín Bustamante mientras nos abre las puertas de Facón, la casa que recicló en pleno barrio de Palermo viejo rescatando su esencia colonial.
“La casa pertenece a mi familia y estaba alquilada. Cuando se venció el contrato, vi la oportunidad de dejar mi trabajo en publicidad y probar suerte con este emprendimiento”
En 2015, Martin partió por primera vez de viaje y recorrió más de 50.000 kilómetros buscando los productos que imaginaba y los artesanos que pudieran proveerlo. “Fui a Formosa, Paraguay, Corrientes, Misiones, San Juan, La Rioja. Siempre me gustó viajar por el país y este proyecto fue la forma de dar cauce a lo que quería”. Entonces empezó a pasar semanas enteras con las distintas comunidades autóctonas para aprender sobre las modalidades de trabajo de las distintas tribus y sus culturas. “La última vez estuve en Puerto Iguazú con la comunidad jasypora; pora quiere decir luna hermosa”, explica.
En 2016, finalmente abrió Facón en coincidencia con el aniversario número 100 de la casa. Desde entonces, allí desfilan ponchos, ruanas, objetos de alfarería y desarrollos únicos como capuchones de madera tallados a mano con animales autóctonos de la selva (cuati, tucanes u osos hormigueros, entre otros) o ponchitos de chaguar (ese material que utilizan las mujeres wichis teñido con yerba mate) convertidos en fundas de botellas. Además, hay muebles de madera, almohadones, adornos, cuchillería de plata y vinos de bodegas boutiques que se pueden acompañar con quesos y fiambres regionales en alguno de los ambientes de la casa.
“Facón es como una extensión de mi casa” explica Martín que alterna sus días entre esta casona única, su PH en el barrio de Villa Crespo y los viajes que, cada 3 meses, emprende para renovar su stock. “Es difícil el tema de la comunicación con el interior: a veces los artesanos desaparecen, mientras que otros son re cancheros con el whatsapp y los envíos. Tengo que acomodarme a cada uno, y eso también es parte del encanto. Aun así, me gusta viajar para conocer más sobre las culturas indígenas argentinas y sobre lo que ofrezco en Facón”.
Además, Martín trabaja con varias fundaciones que nuclean artesanos del interior y se ocupan de llevar las producciones a Buenos Aires. Entre ellas, la Siwani (de las mujeres wichis), Matriarca y Arte y Esperanza. Ambas con sede en Formosa, Salta y parte de la provincia del Chaco.

“Hago todo esto por placer y no por plata; me encanta difundir lo que hacen las comunidades indígenas. Creo que lo artesanal nos distingue en estos tiempos donde todos vestimos lo mismo y usamos la misma tecnología”.

Ideas que inspiran. Una casa la habita en Villa Crespo, la otra es su refugio creativo. Desde Buenos Aires Martín Bustamante y todo su estilo.