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Laboratorio Saval: Un cambio radical

La oficina de arquitectos Plannea fue la responsable dela construcción e interiorismo del nuevo edificio administrativo de este laboratorio ubicado hace más de 40 años en Renca. El espacio proyectado logró reunir las distintas áreas que antes se encontraban dispersas en cuatro pisos luminosos, con las comodidades de una oficina moderna y el mobiliario de última generación.


Luz artificial y poco espacio por persona eran solo algunos de los problemas que tenían las ex oficinas del laboratorio Saval y que debían solucionar los arquitectos de Plannea, liderados por Rodrigo Domínguez. “El encargo fue agrupar en un edificio de uso administrativo, donde no estarían la presidencia ni la gerencia general, una serie de departamentos y áreas que estaban dispersos dentro del laboratorio en condiciones de habitabilidad y confort bastante deficientes: tenían gente que estaba trabajando sin luz natural, con hacinamiento, 7 m² por persona, y con ruido, porque tenían contacto con otras áreas de producción”, explica Domínguez.
La solución ideada por Plannea fue un edificio de 3.300 m² construidos en cuatro pisos con muy buena luz natural gracias a la incorporación de un skylight –claraboya– lineal que recorre la construcción en todo el perímetro vertical de las fachadas norte y sur, y en horizontal en el último nivel. En el interior la luz natural desciende hasta el primer nivel gracias a un vacío de cuatro pisos que lo permite. La luminosidad también se potenció al utilizar distintos tonos de blancos en la arquitectura y el cristal en barandas y fachada, donde optaron por ventanas casetones que permiten un mayor control solar para no tener problemas con el aire acondicionado. “Llegamos a un equilibrio de la cantidad de ventanas versus muro de fachada, y eso combinado con la luz natural de la claraboya dio un resultado bastante bueno: un edificio sin áreas oscuras y con la misma calidad de luz en todo su interior”, explica el arquitecto.

Equipamiento en línea con la arquitectura
Otro de los temas encargados a Plannea fue el equipamiento, y aquí trabajaron con la oficina de arquitectos Acero, representantes de Vitra y Forma 5, entre otras marcas europeas. “Lo incorporamos muy bien con la arquitectura porque fuimos desarrollando el programa de equipamiento en paralelo con Acero”, cuenta Rodrigo. Por su parte, Pablo Valenzuela, arquitecto y socio fundador de Acero/Sala Vitra, explica que a partir del layout que les presentaron los arquitectos, ellos propusieron trabajar con la marca española Forma 5 en todo menos en la sillería, en que se optó por el modelo ID Air y Alcove System de Vitra.
Uno de los requerimientos que debían solucionar con el mobiliario era la privacidad entre las distintas áreas a pesar de ser plantas abiertas. “El edificio está concebido como un prisma, un volumen muy puro por fuera, que tiene un gran espacio central al interior hacia donde todo está volcado. En esta especie de plaza, nuestro mobiliario está pensado para lograr distintas calidades de relaciones entre el usuario. Hay áreas que tienen una mesa redonda con tres sillas, tipo cafetería, donde te puedes tomar un café, y otras áreas están concebidas más como living, otras como una especie de meeting point dentro de este lugar abierto. Para esto último se optó por la línea Alcove System, que son sofás de paredes altas que se enfrentan unos a otros, entonces sientes cierta privacidad a pesar de estar en un lugar abierto. Todas estas cosas, que son la concepción arquitectónica del edificio, están muy bien pensadas y aportan muchísimo a la calidad de vida de las personas que trabajan en ese lugar. El hecho de salir de una oficina estándar, con un mobiliario estándar, bajar una escalera y llegar a esta plaza interna donde está toda la gente que trabaja para y contigo, produce una relación y una sinergia muy agradable en un ambiente protegido y climatizado”.
Para los trabajadores del laboratorio este cambio fue notorio y muy agradecido, sobre todo la integración de las distintas áreas y la luz natural. “Nosotros teníamos al 80% de personas que están usando este edificio disgregados en galpones, en diferentes puntos de oficinas, entonces se valoró mucho la integración de las áreas”, cuenta Trinidad Torrealba, gerente de Recursos Humanos de Saval. Agrega que al comienzo el concepto de módulos pudo haber generado un grado de resistencia por el tema de la privacidad, pero a poco andar se dieron cuenta de que hoy comparten más con otras personas y que la comunicación es más fluida. “Desde el punto de vista de la estructura, lo que más se valoró es la luminosidad. Nosotros teníamos a todas estas personas en otras oficinas, en galpones habilitados sin luz natural, por lo que eso fue tremendamente valorado”, concluye Torrealba.