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Agua, sustentabilidad, The Nature Conservancy, sustentabilidad hídrica, conservación

La urgencia del agua

La manera de asegurar agua para el futuro ya se encontró. No es tan fácil, involucra coordinación, buenas prácticas y sobre todo conciencia, pero a través de la experiencia de otras ciudades -no necesariamente más ricas- The Nature Conservancy puede afirmar que es posible. Más barato que construir plantas de tratamiento, simplemente cuidar -pero de verdad- el origen de nuestra agua no solo mejorará el suministro, también nos dará aire limpio y paisajes naturales para visitar.


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Las subcuencas El Yeso, río Colorado y Volcán entregan el 80% del agua potable que necesitan nuestra ciudad y sus más de 6 millones de habitantes.

Históricamente las civilizaciones se han instalado en cuencas por una razón fundamental: reciben el agua que se forma en las partes más altas del territorio. Maryann Ramírez –Chile conservation manager de la ONG The Nature Conservancy– pide no perder de vista ese hecho: “El agua cae dentro de un espacio que contiene nuestras montañas, laderas y vallecitos. Estos deben estar preparados para recibir esa agua. Cuando están en buenas condiciones, cuando hay mejores bosques y mayor vegetación en las laderas, mejor cumplen la función de mantener el suelo firme, disminuyendo el escurrimiento e infiltrando el agua. Así es como ganamos más agua limpia en nuestros ríos, aire más limpio y espacios naturales para visitar”.
La importancia de mantener la cuenca y sus elementos saludables queda más clara con el ejemplo de una de esas ciudades que nos encanta mirar como modelos: hace varios años Nueva York –que también se encuentra en una cuenca– enfrentó la disyuntiva de invertir en modernizar su planta de tratamiento para filtrar agua o cuidar mejor sus bosques y confiar en que estos atraparían el sedimento. “Invirtieron en naturaleza y ahora en la parte alta tienen un parque nacional, zonas para visitar; los bosques están en mejores condiciones de lo que estaban hace 20 años, y tienen agua mucho más limpia para la ciudad. Es una mirada a largo plazo de diseño de una cuenca, de cómo cuidar este jardín gigante. La naturaleza es una infraestructura verde que ya está instalada. No necesitas invertir más que en cuidarla, que es obviamente un costo mucho menor que instalar un planta y filtrar. En ese caso significó un 15% de la inversión de una planta de filtrado. Pero por supuesto no se trata de eliminar las plantas de tratamiento. Las estructuras verdes y grises son complementarias”, explica Maryann.
The Nature Conservancy es la ONG de conservación más grande del mundo. Fue creada por científicos hace 60 años y en este momento al menos 800 de los 4 mil empleados que tiene son científicos. Maryann dice que no son ecologistas locos, además cuentan con abogados, ingenieros y una variedad de profesionales, pero lo fundamental es que a través de la ciencia generan información relevante en torno a temas ambientales, para posteriormente dialogar con las partes involucradas, públicas y privadas, y tomar acciones concretas. TNC hizo un estudio de ciudades en riesgo de escasez hídrica y eventos extremos y, còmo no, Santiago está dentro de ellas.
Una de esas medidas concretas que TNC ha aplicado en otras ciudades y que ahora propone para Santiago son los ‘fondos de agua’, una iniciativa para cuidar las aguas de una ciudad, que deriva en una organización participativa con las empresas, los ciudadanos, las autoridades, los agricultores y todos los que necesitan e impactan en el tema del agua. “Lo más importante es que identificamos lo que es necesario conservar en una cuenca para que entregue beneficios a las ciudades. En Santiago identificamos tres subcuencas, río Colorado, río Yeso y Volcán, que coinciden con la zona del Cajón del Maipo, alrededor de 400 mil hectáreas. Si cuidamos esa zona y su vegetación; controlamos la ganadería, definiendo los lugares donde pueden pastar los animales; si reducimos los desechos y generamos áreas protegidas como parques nacionales, vamos a poder asegurar el futuro del agua para todos. Tenemos que entender que no es un patio trasero sino nuestro jardín. Solo esta zona provee el 80% del agua potable y de regadío para toda la región”.
Para entregar sustentabilidad hídrica los fondos de agua necesitan reunir recursos, tanto públicos como privados, para de esa manera financiar la protección de las zonas que alimentan de agua a la ciudad. En términos concretos, conservación aquí significa múltiples acciones complementarias: “Uno: identificar las zonas de protección como podría ser un parque nacional, abierto a las personas, pero con un manejo; diferenciando lugares para caminar, para observar la naturaleza, estacionamientos, zonas de picnic, etc. Ahora la gente tiene acceso a la montaña pero sin un manejo se generan daños por basura o fuego. Dos: educación ambiental de la comunidad, de la municipalidad, del gobierno regional. Se necesita trasmitir el mensaje de no botar basura, no hacer fogatas, evitar los incendios; necesitas que los guías de turismo conozcan las zonas por las que está permitido caminar. Tres: buenas prácticas de las industrias, es decir las cosas que las empresas cercanas a los ríos deben respetar, por ejemplo proteger los humedales y los valles alrededor. Trasmitir a las empresas, desde mineras a embotelladoras, que si ellos cambian habrá un impacto positivo en nuestros ríos. También educación en las ciudades, que todos adquieran conciencia de dónde viene el agua. Si la gente lo tuviera claro no existirían tantos jeeperos que se meten a los humedales a jugar y finalmente rompen ecosistemas que no solo son preciosos sino que además están trabajando todo el año para filtrar el agua, que tardan entre 3 y 5 años en recuperarse. No se trata de cerrar, se trata de manejar y de aplicar buenas prácticas, tener dialogo y gobernanza, que seamos coordinados”.
Los fondos de agua comenzaron hace 12 años en Quito, Ecuador. Al buen manejo de la vegetación en sus laderas se atribuye en parte el que no hayan enfrentado catástrofes tras las lluvias que sí afectaron a otros países como Colombia y Perú. “Parece una cosa gigante, muy difícil de lograr. ¿Cómo vamos a proteger el Cajón del Maipo?, ¿cómo vamos a sacar las vacas? Lo creo posible porque de otra manera no tendríamos 19 fondos de agua funcionando. Santiago es uno y esperamos llegar a 32. ¿Sabes cuánto demoran en hacer un embalse? 40 años entre diseño y construcción. En 40 años ya tenemos peumos y quillayes grandes, vegetación sobre el suelo. 40 años para la naturaleza es bastante tiempo de recuperación. Pero en algún momento tenemos que empezar ese año uno”, finaliza Maryann. nature.org

Aportan el 82% del agua de regadío para nuestra región. De esta manera, la cuenca del Maipo junto con la cuenca del Aconcagua generan la mitad del PIB nacional. Cuencas sanas facilitan el trabajo de las plantas de tratamiento de aguas y otras tecnologías grises, sin  adicionar el equipo costoso y   la protección de la fauna y la captura de carbón.

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“Tenemos una alianza de fondos de agua en Latinoamérica, en la que participan el Banco Interamericano de Desarrollo, donde está Femsa (una fundación de la embotelladora Coca-Cola) y que cuenta con financiamiento de TNC. De esa forma generamos recursos para poder articular estos fondos de agua en Latinoamérica. Nuestros ingresos son una mezcla entre fondos públicos y privados. Tenemos un millón de miembros que nos apoyan”, dice Maryann Ramírez.