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Pablo Valenzuela, arte, fotografía, Geometría del instante, Corporación Cultural de Las Condes

La Geometría del instante

Para el fotógrafo nacional Pablo Valenzuela nuestro territorio ha sido, por años, fuente de inspiración. En él no busca grandes vistas ni majestuosos paisajes; por el contrario, solo busca alejarse de la obviedad “para acercarme a lo abstracto. Abandonar la amplitud para concentrarme en lo mínimo”, afirma.


Bajo una cuidada línea estética formada por escasos elementos figurativos, el fotógrafo Pablo Valenzuela desarrolló la muestra “Geometría del instante”, que estará hasta fin de mes en la Corporación Cultural de Las Condes. “Mi intención es construir una nueva imagen con los elementos que entregan el paisaje y el instante. Una imagen que se aleja de lo meramente documental. Una imagen real, por cierto, pero no por esto literal”, afirma.
Con 53 años de edad, Pablo Valenzuela ha compartido una sutil y elegante mirada de nuestro patrimonio natural, camino que comenzó a recorrer en 1992, casi tres años después de haberse titulado de ingeniero civil en la Universidad Católica. Su arte ha estado presente tanto en proyectos editoriales como exposiciones a través de una fotografía que da a conocer y pone en valor la identidad de Chile.

En esta muestra construyes una nueva imagen que se arma con el paisaje y el instante, ¿de dónde viene tu interés por unir ambas cosas? Para mí la fotografía tiene el valor del instante. Mis fotos no son intervenidas, son reveladas, que no es lo mismo. No hay intervención ni durante la toma ni después. Todo lo que tú ves en mi trabajo es algo que existe. Porque para mí la emoción de estar en ese lugar y captar ese instante es muy fuerte, entonces si le invento algo o le quito algo me estoy engañando a mí mismo, estoy destruyendo esa emoción.

¿Ahí está la génesis de tu obra? Si te quiero contar algo a través de esa fotografía tiene que ser con algo que yo vi, que es real pero no literal. No es la imagen obvia pero sí es algo que existe. La fotografía es dibujar con la luz, y lo que yo hago es construir una imagen con los elementos que me entregan ese lugar físico y el instante. El momento condiciona el dibujo de la luz porque un segundo después las sombras se mueven, o entran nubes y todo cambia.
Eso de ‘la geometría del instante’ surgió porque me quise alejar de la postal turística. Vino después de un cuestionamiento con el que me pregunté qué tipo de fotógrafo era yo, ¿de paisaje? No, porque no me siento identificado con la foto de paisaje, me identifico con una foto que tiene elementos del paisaje, pero me interesa mostrar una visión con una vuelta de tuerca. Esto fue un proceso de evolución. Yo partí con las típicas fotos de hace treinta años de montañismo donde buscaba documentar lo que se veía subiendo un cerro, de ahí derivé a la foto de paisaje y de ahí me vino una cosa que tenía que ver con perder un poco la capacidad de asombro. Así supe que tenía que empezar a mirar distinto y comencé a volcarme a una foto cada vez con menos elementos y más minimalista.

¿Qué antecede a este trabajo que se podrá ver en la Corporación Cultural de Las Condes? Esta exposición está un poco amarrada con la muestra que hice en noviembre pasado llamada “Habitar la inmensidad”. Ahí mostraba dónde habita el hombre en la inmensidad del paisaje. Este proceso de cambiar la mirada ha ido mutando mucho en estos últimos cinco años. Ahora estoy superespecífico.

¿Cómo fue la selección de las obras? Son casi todas fotos de la Patagonia, en blanco y negro, muy minimalistas, tomadas en condiciones de luz más o menos con mal tiempo, nostálgicas, de luz tenue, y cuando son luces fuertes son rasantes, bien de tarde o al amanecer. Pero ojo, yo no busco ni el atardecer ni el amanecer, solo busco la luz que se da ahí, es muy acostada y dibuja perfectamente las formas.

¿Cómo es tu metodología de trabajo y cuánto pesa la experiencia a la hora de hacer la foto? Hay lugares que revisito con una nueva mirada. A mí no me interesa ir a ver el amanecer de las Torres del Paine pero sí me interesa ir ahí a otra cosa. Mis viajes son cada vez más planeados y profundos, más específicos, donde abarco menos cosas. Estoy en una etapa de hacer series. El año pasado viajé durante el solsticio de invierno solamente a ver el día más corto del año en el Cementerio de Punta Arenas, porque geométricamente es increíble.
Una vez me preguntaron cuánto me había demorado en tomar una foto, yo contesté que habían sido 30 años, y es porque la disparé en un fecha específica pero cuando disparas lo haces desde todo el bagaje que te hace decidir el minuto preciso. Tal como lo dijo Ansel Adams, “no haces fotografía solo con la cámara. Lo haces con todas las imágenes que has visto, con todos los libros que has leído, con toda la música que has escuchado y con toda la gente que has amado”. d
pablo@pablovalenzuela.cl/@pablovalenzuelavaillant