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Al hablar de construir en madera a la mayoría le vienen ciertas formas a la mente. Pero, como dice Iain Macdonald, esas asociaciones son culturales y anteriores a los grandes avances que se han hecho investigando el potencial de la madera. Macdonald lo sabe bien porque ha dedicado a eso su carrera, tanto en Canadá como en EE.UU., donde actualmente es director ejecutivo de Tallwood Design Institute, parte de Oregon State University.
“El edificio más alto de madera en el mundo en este momento está en Vancouver, Canadá. Es un dormitorio de estudiantes de 18 pisos. Si caminas por el interior no se ve como un edifico de madera. Los pisos son en realidad decks de madera, pero están cubiertos con una delgada capa de concreto, que ayuda a evitar la vibración y también reduce la transmisión de sonido. En los muros hay muchas columnas de madera pero están cubiertas por un material protector en caso de incendio. Cuando recorres el edificio realmente no se ve distinto a otro de concreto, a millones que ves por ahí que son altos y modernos. Nuestro punto es: construir un edificio de madera no necesariamente tiene que verse como una cabaña de cazadores”, dice Macdonald.
La madera tiene mucho que decir también desde el punto de vista de la sustentabilidad, ya que implica mucha menos energía en su producción: “En comparación al concreto y el acero, la madera solo requiere energía solar para crear el producto, además de un poco de energía para procesarlo. El requerimiento energético puede ser hasta 25 veces más intenso con el concreto y el acero. Luego, durante la vida del edificio por el secuestro de carbono estás almacenando carbono. Juntas son dos cosas muy buenas para el ambiente y el futuro edificio. Especialmente cuando consideras que la población está creciendo rápidamente y el mundo se está urbanizando”.
El edificio de madera más alto en EE.UU. está en Portland y tiene 12 pisos. Se espera que en Viena se levante uno que superará al de Vancouver, con 24 pisos. Pero no se trata de cuán alto se puede construir con madera, se trata de la tecnología que esto está probando: “No esperamos que el principal mercado para la madera, para productos como el Cross Laminated Timber (CLT, un panel hecho de fibras de madera cruzadas), sea la construcción en altura. Cuando miras una ciudad promedio el número de edificios realmente altos es relativamente bajo comparado con el número de edificios de 5 a 12 pisos. Creo que será en ese rango donde la madera puede tener el impacto más significativo. En términos de ser competitivo en costos también”.
Tecnologías como CLT no son nuevas, fueron inventadas en Austria hace 25 años, pero todavía es una aplicación de nicho en la región de Europa que habla alemán. Luego el Reino Unido se subió a bordo y en el área de Londres hay un gran número de edificios de madera. En Bristish Columbia fueron los primeros en adoptarla dentro de América. “En Canadá existe una ley desde 2009 que básicamente indica que si el diseño de un edificio será financiado por el gobierno provincial, entonces debe haber una solución en madera. Puede que finalmente no se construya, pero debe existir una opción. Eso resultó en un número bastante grande de edificios que de otra manera habrían sido construidos en otros materiales. Al año siguiente fueron los Juegos Olímpicos de Invierno y fue la oportunidad para que Canadá mostrara esta nueva manera de construir. Hay un edificio famoso, un óvalo de patinaje de velocidad, bastante grande, y se hizo en madera con una hermosa estructura. Fue muy fotografiado y se convirtió en un símbolo de este movimiento tecnológico, o como lo quieras llamar”.
Iain Macdonald llegó el año pasado a Oregon State University gracias al eco que el tema está alcanzando en EE.UU. (que incluye el mundo académico, el gobierno y la industria), invitado por el decano. A nuestro país vino gracias el contacto que hizo Enrique Escobar, asesor de Softwood Export Council, la asociación que ve los intereses de los productores de madera en EE.UU. y trabaja con la universidad. “En el marco de este proyecto presenté a la gente de la Universidad de Santiago, que tiene proyectos avanzados en el área de CLT, la posibilidad de hacer un esfuerzo para unir las experiencias anteriores y las proyecciones de la madera, expandir el horizonte en tecnología, investigación y desarrollo, en cómo los productores norteamericanos podrían seguir trabajando con los constructores chilenos para seguir innovando en este campo. El resultado fue Edifica (un evento para la industria de la construcción chilena, donde Macdonald habló de construcción en altura con estos materiales)”, explica Escobar.

La caída de la madera
La gran razón para que la madera se viera desplazada como material frente a otros fueron los incendios. Pero hace 100 años no existían los rociadores y otros sistemas sofisticados de supresión de fuego que tenemos ahora. Hoy, independientemente del tamaño y el material con que se construya, cualquier edificio debe tener sistemas contra el fuego y planes claros de evacuación, salidas correctamente señalizadas. “Cuando usamos estructuras livianas de madera de pequeño diámetro, como condominios, por ejemplo, de 3 o 4 pisos, eso se puede incendiar rápido. Por eso las protegemos con cubiertas de un material que repele el fuego. Hace solo dos semanas fui testigo de una prueba en EE.UU. Básicamente modelaron una situación donde un cuarto se incendia. Lo que pasó es que por la masa del panel la última capa actúa como aislante de las capas al interior. Me asombré. Era un test sobre pisos. Este espacio de 5 m² tenía cielo abierto. Crearon un fuego y aunque la temperatura al interior era de más de 100°, en el exterior no llegaba a 30°. La transferencia de temperatura no se daba en una prueba de dos horas”.
Macdonald explica que la madera no desapareció por moda, que fueron eventos como el gran incendio de Chicago a principios del siglo XX los que cambiaron el panorama. “Nos alejamos de la madera como material de construcción, pero entonces no teníamos la tecnología, la ingeniería y el conocimiento. Así se convirtió el concreto en la norma”.

Para nosotros, por las características sísmicas de nuestro país, ¿la madera es especialmente interesante?
En general la madera es más dúctil, más flexible y eso ayuda. En mi presentación hablo de un sistema que fue desarrollado en Nueva Zelanda después de un terremoto catastrófico hace unos años. Las pérdidas de vidas fueron relativamente bajas considerando la magnitud del terremoto. Pero lo que fue terrible fue el número de edificios que no pudieron ser rehabilitados. Eso llevó a los investigadores de la Universidad de Canterbury a inventar un sistema de paneles de madera y cables de acero que atraviesan el material y se anclan en las fundaciones del edificio. En caso de un terremoto estos paneles se mecen y son las uniones metálicas –relativamente baratas– entre los paneles las que absorben la fuerza.