*

Más Deco

“En el diseño y la arquitectura hay un montón de cosas que se pueden hacer. Estamos hablando de una tecnología muy reciente; los profesionales del rubro no tuvieron las herramientas, y queremos ayudarlos a sacarle provecho”.

La casa de la luz

Ciluz (Centro de Investigación de la Luz) es un proyecto que tiene como fin educar, informar y promover el uso correcto de la luz y la energía, y que tiene un espacio físico en Providencia. Pensado para el bienestar y salud de las personas, el cuidado del planeta y los recursos, siendo una fundación sin fines de lucro enfocada en la ciudadanía, su directora y fundadora invita: “Acérquense, lo único que queremos es colaborar”.


 Fundación ciluz, luz, energia, iluminacion
El espacio de Ciluz fue inaugurado la semana pasada en un evento al que asistieron autoridades relacionadas a la energía y profesionales del ámbito.

¿Cómo usar bien, mucho menos cuidar, algo que no comprendemos, algo de cuyo origen sabemos lo mínimo? “Incluso más que el agua, la luz es algo como mágico. De hecho a los niños se las muestro con un mago, porque en el fondo conocemos el interruptor, prendemos y apagamos sin saber de dónde viene, cómo funciona, cuándo estamos gastando demasiado. A diferencia del agua, que uno la escucha correr o siente la gotera, que físicamente es más fácil calcular, la luz es mucho más intangible. Siempre digo que nosotros trabajamos con lo invisible. No percibimos la luz tan concretamente y la energía, mucho menos”, dice una de las mujeres que más saben sobre la materia en Chile, Ximena Muñoz, arquitecta especialista en iluminación, fundadora y directora de Ciluz.
Ciluz tiene varios focos –literal y metafóricamente–. El foco educativo se materializa en talleres y cursos. Algunos están dirigidos hacia la persona que quiere saber para aplicar en un ámbito profesional, hay otros que son generación de contenidos y habilidades para ciudadanos, adultos o niños. Con estos últimos no solo se trata de ayudarlos a entender el origen y el buen uso de la energía, en los colegios también se busca despertar vocaciones.
“Nosotros promovemos mucho la energía ciudadana. Ahora existe la autogeneración o generación autodistribuida, bajo una ley que te permite conectar tu casa a un sistema fotovoltaico y vender la energía a la red; más aun un conjunto de casas completo puede tener un sistema solar central, tomar esa energía cuando se necesita y si se van de vacaciones venderla a la distribuidora, con eso puede financiar los meses de invierno. La gente no sabe sobre estas oportunidades, la idea de Ciluz es poder llegar a ellos con esta información”, explica Ximena.
Si contamos con luz natural la mitad del día, en Ciluz están tratando de entender lo que pasa en esa otra mitad, con nuestras ciudades y nuestros hogares, con nuestros espacios públicos, las calles, los parques, los hospitales y las escuelas: “Nos preguntamos por qué se ilumina igual una escuela en Antofagasta y otra en Magallanes, donde los inviernos tienen 4 o 5 horas de luz. Aysén y Magallanes están en la misma latitud de Alemania hacia al norte, y en esos países, Noruega y Finlandia la luz es un tema sumamente importante, y abordado desde el Ministerio de Salud, no solamente desde la arquitectura y el diseño”.
La conciencia necesaria tiene que surgir no solo en las personas, también en las autoridades. Es necesario un diálogo en el que la eficiencia no sea la única prioridad, en que también se considere el aspecto de la luz: “El led como tecnología nueva funciona completamente distinta a todo lo anterior. No tiene más de 10 años de implementación dura, antes era hipótesis. El led es un minicomputador. Antes nos iluminábamos con el calentamiento de un material, hoy es un computador. Por lo tanto el tipo de onda que nos está llegando es distinta. La alerta va con el uso de la luz fría, que da más luz pero tiene un ‘peak’ en el azul que puede dañar la retina, que tiene un montón de problemas en el ojo humano y en la salud, inhibe la producción de melatonina, altera nuestro ciclo circadiano, lo que permite descansar a nuestro cuerpo. La excesiva luz de noche ha sido el motivo de la extinción de ciertas especies; se desorientan, se mueren. Este año hubo una muerte masiva de golondrinas en el norte”.

No hay organismos que velen por todos estos problemas que involucran a la luz. Nuestros ciclos de sueño y vigilia son regulados naturalmente por un sistema que se llama ciclo circadiano, mediante la producción de ciertas hormonas, la serotonina y la melatonina, en la noche: “Hace dos mil años, cuando la noche era noche, uno quizá tenía una velita para poder ir a acostarse; después era obscuridad total. Eso es lo más natural. En 1800, con la iluminación artificial empezamos a prolongar las horas de vigilia, después las tecnologías de gases también empezaron a modificar la tonalidad del fuego, la tonalidad de las primeras luces. No es solo la luz al interior de nuestras casas la que altera nuestro sueño, la gente también tiene problemas para dormir porque le pusieron un carte l afuera de la casa, porque vive cerca de un mall, porque una farmacia sobreilumina. Los celulares y todos los aparatos electrónicos usan luz fría y estamos muy mal acostumbrados a quedarnos viendo su pantalla con la pieza a oscuras, ¡eso es un tremendo error! Hay formas de iluminar mejor en distintos momentos, especialmente al irse a dormir; ojalá siempre sea con luz cálida, ojalá tener luces bajas y evitar siempre el absoluto contraste”. Un proyecto y un espacio como Ciluz son así de necesarios. ciluz.cl

“En el diseño y la arquitectura hay un montón de cosas que se pueden hacer. Estamos hablando de una tecnología muy reciente; los profesionales del rubro no tuvieron las herramientas, y queremos ayudarlos a sacarle provecho”.