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Departamento, cocina, color, como tuna, diseño decoración

Juntos

Catalina Quezada y Franco Sanguinetti son una pareja con cuento. Ambos aman la cocina como la vida misma. Él es un italiano que nació en Japón y ella, una chilena que saborea la vida sana con ganas, desde la comida hasta el yoga. Viven en este grato departamento, con mucha luz natural y una cocina abierta no solo de forma literal: abierta a los amigos, a la familia, al mundo.


Hacen match. Y no solo desde el amor, sino que también desde los ángulos que hoy en día nos hacen sentido. Catalina Quezada (34) es diseñadora industrial y se dedica a alimentar con información diaria su página de cocina y datos saludables comotuna.com, además de practicar yoga, impartir talleres de cocina y, por sobre todo, hacer crecer su casa desde la grandeza del alma. Franco Sanguinetti (35) es periodista dedicado a la publicidad y las comunicaciones para empresas que trabajan con la energía eólica, por ejemplo. Y cocinan juntos. Ahí, mientras cortan y hierven el agua, se miran a los ojos y les vuelve a hacer sentido el estilo de vida que llevan. De hecho, en diciembre dejan este lindo lugar para partir a Puerto Varas. Por eso que en su estantería se visualizan libros de permacultura –además de los clásicos de diseño– y de autosuficiencia. Nos cocinaron una de sus especialidades, fusionando las raíces japo de Franco y el gusto por los vegetales de Catalina.

Hogar
Este departamento está impregnado de una vívida luz natural que entra por los grandes ventanales. Todo es blanco, y se eligieron toques de color en los cojines sobre el sofá Chesterfield, en algunos detalles como el altar de Catalina y en la silla de mimbre amarillo fuego en el living. “Yo soy diseñadora industrial de profesión. Siempre me ha gustado la decoración, y siempre he recolectado cosas. Con Franco nos gusta mucho viajar, hemos ido a Japón, Indonesia, Tailandia, y siempre en nuestros viajes recolectamos cositas”, cuenta Quezada.
Por otra parte, resalta el verde de las plantas, que aparecen juguetonas en cada espacio. La más grande, en el living, es un banano; Catalina la compró muy chica y, con paciencia, ha ido creciendo hasta llegar a este tamaño.
Por último, el tercer integrante de la casa es Nala, un Boston terrier. Su nombre significa ‘regalo’ en el idioma suajili, de África.@como_tuna

 

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