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De Colección Por Macarena Sánchez

Rockstone 40

Arik Levy / 2019

El genio del diseñador y artista israelí se une al talento artesano de Lalique en esta pieza de edición limitada lanzada en la Semana del Diseño de Milán.


La reflexión de la luz, el espacio y la naturaleza son los elementos que sirven de motor para crear esta pieza rotunda y delicada a la vez, de tan solo 40 centímetros de altura.

Si bien ya existía como “Rockstone” desde 2011, era una escultura tótem del tamaño de un humano medio o más, en unas 25 versiones distintas instaladas en espacios públicos y diferentes museos. La mayoría era en acero pulido como espejo, de aspecto futurista y espacial. Con la nueva Rockstone 40, en cambio, y en esta colaboración con la casa francesa Lalique, Levy baja la mirada desde las estrellas y se sumerge en las entrañas de la tierra.

El cristal que se funde en los hornos, la materia se transmuta por el fuego y luego la acción del maestro artesano y sus herramientas terminan el trabajo. Es como descender al taller de Vulcano para entrar en los misterios de la alquimia, de la piedra filosofal: cortar, pulir, hacer brillar el cristal. Levy dice que es un material mágico, que las distintas caras reflejan la luz de diverso modo. ¿Un poco como hacían los impresionistas al observar cómo cambiaba la apariencia de los objetos y el paisaje en distintos momentos del día? La Rockstone, transformada en el savoir faire preciso y delicado de Lalique, pasa de ser un gigante de acero frío a un cristal mágico, un talismán poderoso en cuatro colores: rojo para el fuego, azul para el agua, verde por la savia y la naturaleza y transparente por la luz, dice Levy. Está llena de poesía.

Un molde de acero con distintas caras recibe el cristal caliente que se vierte y se prensa dentro para luego enfriarse y recocerse. Un proceso de cientos de horas que endurece el material y va eliminando las tensiones internas que luego pule cuidadosamente cada cara para evidenciar todo su brillo… casi como el proceso de la vida misma. Al fin y al cabo de eso se trataba la piedra filosofal, transformar el plomo en oro como metáfora de la evolución del alma, como la Rockstone y la Rockstone 40. www.lalique.com

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