*

Más Deco


Este asunto hygge que tanto da que hablar últimamente me hace preguntar si se nos olvido cómo ser felices.
La imagen clásica de hygge es junto a la chimenea, bien calentitos, con un grueso chaleco de lana, el perro, los amigos –quien quieras–, las velas encendidas, un chocolate caliente o algo calórico y rico. Delicioso. Se trata de bienestar, de sentirse a gusto, gozando con los otros, seguro y en un espacio confortable y acogedor, si hubiese que ‘superresumirlo’.

Meik wiking, felicidad, hygge, happiness research institute, feliz, vivienda, dinamarca, chile, casa hygge, casa
Este mes Meik Wiking, director del Instituto de la Felicidad Danesa, visita Chile como invitado principal del seminario “Cómo influye el lugar donde vivimos en nuestra felicidad”, que se desarrollará en el ESE de la U. de los Andes.

Tal vez la gracia de los daneses es que lo han puesto por escrito y en libros, lo han hecho patente y dejado constancia en su manifiesto. Y eso viene muy bien, porque parece que hay un problema de memoria generalizado respecto a sentirse a gusto en la vida, incluso si tu contexto no es el más maravilloso del mundo, ni perfecto… ¿existe algo perfecto? ¡Claro que no!

Meik Wiking, autor de El pequeño libro de hygge y director del Happiness Research Institute de Dinamarca, dice que “el hygge consiste en sacar lo mejor de lo que tenemos en abundancia: el día a día”. Si esto lo llevamos a nuestro entorno, ya pensando fuera de la casa, nuestro barrio, los vecinos, la oficina, tu ciudad, claro que tiene que ver con un tema de políticas públicas, pero también, creo, con cómo llevas la vida.

Wiking dice: “Si sabemos que las sociedades igualitarias son más felices, ¿por qué no convertimos eso en políticas concretas? Si a las personas les hace infelices invertir mucho tiempo en desplazarse al trabajo, que son más dichosos si van andando o en bicicleta, ¿por qué no lo priorizamos en el diseño de las ciudades y en la flexibilidad laboral?”. (Tomen nota gobiernos de turno).

Isabel Palma, gerente comercial de Inmobiliaria FG, que trae a Wiking a Chile, habla en este sentido de la responsabilidad de su sector. “Nuestras casas y departamentos son el espacio donde se desarrollará la vida familiar de las personas, entonces nos parece de suma relevancia traer a un experto en felicidad que habla de ella desde una perspectiva cuantitativa, y que también nos puede dar líneas sobre cómo mejorar aun más, o dónde poner el acento para entregar más felicidad, que no es otra cosa que aportar a la calidad de vida de las personas. Por eso nos pareció esencial traer a Meik, para poner el tema en el tapete a nivel de industria, dada la responsabilidad que tenemos”, dice.

Meik wiking, felicidad, hygge, happiness research institute, feliz, vivienda, dinamarca, chile, casa hygge, casa
El lugar de trabajo también puede transformarse en ambiente cálido y acogedor según el Happiness Research Institute. Una buena iluminación y temperatura son fundamentales para sentirse a gusto. Foto: Oficinas Lush por Jaime Palma

Pequeñas cosas

Hygge también tiene que ver con la actitud que tomamos, porque hay un sinfín de cosas simples, facilísimas de hacer para mejorar el entorno y generar bienestar para todos, en vez de quejarnos y alegar por quien se te cruzó delante del auto, el ascensor que se echó a perder, o internet que está tan, tan lenta que no te baja las fotos del trabajo rápido como quieres. O sea, apagar el modo piloto automático con el que disparamos, sin pensar, a todo lo que se nos cruza por delante.

Leyendo el manifiesto hygge creo que viene siendo algo así como un compendio entre el estar presente del budismo, la actitud gozosa de la cultura italiana, el relajo alegre del latino y el espíritu comunitario y de respeto de los nórdicos. Tal vez un resumen de algo de lo mejor de los humanos; pero como puedo estar muy equivocada, le preguntamos a Rebekka L.D. Andersen, investigadora del Happiness Research Institute, qué pasa con hygge y nuestro entorno fuera de la casa. Esto es lo que nos contó:

Tener una casa hygge no es tan difícil, pero qué pasa cuando sales a la calle; las grandes ciudades no son tan amables o acogedoras. ¿Cómo puedes transformar el espacio público en un lugar más cálido, por ejemplo tu plaza, tu barrio?  Una gran parte de hygge es estar confortable y relajado. A la plaza o el parque puedes llevar tu manta para sentarte, un libro o podcast y tus amigos, ‘llevar’ tiempo y estar presente, quizás explorar la ciudad en busca de rincones agradables donde te sientas bien.

La mayoría de la gente pasa 8, 10 horas en el trabajo, en una planta libre sin espacios acogedores, pero cada uno puede hacer algo al respecto. Danos un par de tips para transformar tu puesto de trabajo en uno hygge. Puedes intentar hacerlo personal, y nuevamente cómodo. Tal vez necesites un cojín en tu silla, o incluso una manta; tal vez fotos de tu familia. Incluso puedes ver si la luz es demasiado nítida y cambiarla por una luz más suave. Puedes comprobar la calidad del aire y el nivel de ruido. Luego, recuerda sonreír a tus colegas e invitarlos a ver cómo decoraste tu escritorio. Si le hace sentido a tu oficina, puedes incluso atenuar la luz y poner algunas velas encendidas y leer debajo de una lámpara.

Meik habla de los principales factores que pueden explicar en un 75% la diferencia entre ciudades más felices que otras (producto doméstico per cápita, apoyo social, percepción de libertad, corrupción, etc.). Todos ellos son sobre la administración o la política pública, pero ¿qué pasa con el otro 25%?  El último 25% se explica por varios factores que no conocemos o que varían. Pero ten en cuenta que el 75% es mucho en este tipo de análisis, y es por eso que se menciona.

¿Se trata de las elecciones que hacemos? Estoy pensando en la actitud que tenemos desde que tomamos el ascensor y saludamos o no al vecino, hasta irnos caminando al trabajo por el parque o simplemente no tocar la bocina y enojarse con el auto de al lado… Alejándose de este 25% en una nota cualitativa, esas cosas que mencionas son definitivamente importantes en la vida cotidiana. En general, darse cuenta de lo que te das cuenta y volverse consciente de si realmente estás notando la sonrisa de sus vecinos y la luz en los árboles, o el hecho de que te gusta tu trabajo, algo sobre ti, o tu familia y amigos. Tal vez notes todas las cosas que realmente has logrado en lugar de centrarse en las cosas que aún no has conseguido. Lo que también vemos en la investigación de la felicidad es que las personas que hacen trabajo voluntario son más felices que las que no lo hacen. Tal vez sea porque tienen una buena red social o tal vez porque te da un sentido de significado, o tal vez es por otra razón, pero en general dar hace felices a las personas.

La felicidad y la calidad de vida no son necesariamente iguales, dice Meik, y habla sobre la dimensión cognitiva. Creo que tiene más que ver con cierto nivel de conciencia para poder apreciar, desde los colores o texturas lindas que tienes en tu casa, tus relaciones o simplemente disfrutar de un día de sol. En las investigaciones sobre felicidad hablamos de tres dimensiones diferentes: la cognitiva, cuán satisfecho estás con tu vida en general, y aquí es donde los países nórdicos obtienen altas puntuaciones. Por poner un ejemplo, en los días de lluvia, cuando estamos con frío y mojados, somos buenos para detenernos y saber que incluso aunque no estemos en este momento felices, en general tenemos una buena vida. Esto es también de lo que se trata la pregunta del 75% y 25%, y en su pregunta, la forma de mezclarla con la siguiente es la segunda dimensión afectiva, esto es lo feliz que se siente día a día. Esta dimensión varía más de un día para otro. Curiosamente, los países latinoamericanos en realidad obtienen una puntuación más alta en esta dimensión que los países nórdicos. Así que, en el día a día, los latinoamericanos son algunos de los más felices del mundo. La tercera dimensión, la eudaimonía, es la medida en que sientes un significado en tu vida, y si sientes o no que eres parte de algo más grande que tú.

Meik wiking, felicidad, hygge, happiness research institute, feliz, vivienda, dinamarca, chile, casa hygge, casaManifiesto hygge:
Apaga luces (ambiente), apaga el celular (presencia); café, chocolate, galletas, pasteles (placer). Nosotros por encima de yo (igualdad). Disfrútalo: este podría ser el mejor momento (gratitud). Te queremos tal cual eres, no hace falta que presumas de tus logros (armonía). Desconecta, ponte cómodo (comodidad). Nada de agobios, ya hablaremos de política otro día (tregua). Construye relaciones e historias (unión). Esta es tu tribu, este es tu remanso de paz y seguridad (refugio). Las relaciones sociales constructivas y relajadas, las de verdad, son, según los estudios, esenciales para la felicidad. Por lo demás: ropa cómoda e informal, pelo informal, chimenea, madera, mantas, cojines, juegos de mesa y hogar, mucho hogar; aunque también hay hygge para oficina y locales. “El hygge consiste en sacar lo mejor de lo que tenemos en abundancia: el día a día”, resume Wiking.