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Maximo Corvalan-Pincheira

Hablar a través de la naturaleza

Acaba de inaugurar en Artespacio “Padece", exposición del artista Máximo Corvalán-Pincheira que aborda temas claves del estar hoy en este mundo tomando como génesis la araucaria, una especie declarada Monumento Natural en Chile, que se encuentra en peligro de extinción.


Con 46 años y una trayectoria madura y contundente, Máximo Corvalán-Pincheira, junto con la curadora invitada Julia P. Herzberg Ph.D, nos ofrece un espacio en el tiempo para visitar su nuevo trabajo formado por un conjunto de fotografías y esculturas que se basan en el árbol araucaria para hacer una asociación simbólica con el paisaje nacional y tomar conciencia colectiva de ciclos de vida que están en riesgo.
Luego del viaje de Máximo al Parque Pehuén gracias a Fundación Mar Adentro y tras las visitas de estudio con Eduardo Castro, científico de la Fundación UC Davis Chile Life Sciences Innovation Center que estudia el genoma de la araucaria, el artista nacional comenzó una nueva línea de investigación en su carrera que siempre ha estado relacionada con memoria e identidad, con el acento puesto en el ADN de pueblos desparecidos en Chile, Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, además de su investigación sobre problemáticas migratorias, problemas territoriales y geopolíticos. Las esculturas, fotografías y recortes de papel sobre diferentes soportes, representan esta trayectoria de Corvalán-Pincheira. “Venía trabajando el tema de la naturaleza con la idea de que la vida continúa, que se sigue desarrollando, y cómo la naturaleza es indiferente a los propósitos humanos. Me interesó buscar especies en extinción o extintas y trabajar con su ADN. Esto me permitía seguir hablando de desaparecidos o por desaparecer pero abriéndolo a un campo mucho más amplio y actual que me posibilitaba tocar temas como el calentamiento global”, explica el artista.

Estando con los científicos, Corvalán-Pincheira pudo extraer registros de todas las investigaciones que se estaban haciendo de los hongos que se cree son los sospechosos de la muerte de la araucaria.

¿Cómo es el cruce entre arte y ciencia?
En la relación arte y ciencia siento que, como artista, trabajo metáforas de los hongos porque no es el hongo en sí lo que me interesa. Lo que yo hago con las obras es ironizar y poner en evidencia que el problema está en otro lado.
Lo que hago con las piezas de los recortes es calar hongos sobre la zona de la Araucanía, Santiago, Cono Sur, América del norte, Asia, Europa y Oceanía, es jugar a la idea de propagación que para mí tiene que ver más con el ser humano que con cualquier otra cosa.
La araucaria es un símbolo internacional que se pone a la deriva o naufragando. También representa toda la cultura mapuche que ha ido mermando.
Es interesante porque cuando entrevisté a una Machi por este proyecto y le cuento del hongo, ella me dice lo mismo que yo venía pensando: “qué me importa el hongo, el problema es el ser humano y como nos relacionamos con la naturaleza, si no es el hongo es otra cosa”.
Si el ser humano no cambia el chip ahora, de aquí a 20 años dicen algunos, 50 dicen otros, realmente va a haber un colapso.

¿Cómo representas esto en tu obra?
Hay dos tipos de hongos, están los simbióticos que conviven en forma comunitaria con la araucaria y se abastecen los unos a los otros. Y por otro lado está el otro hongo sospechoso.
Lo que hice con los hongos comunitarios fue trabajar con el ADN de la araucaria y seleccioné fragmento del ADN y lo puse en neón sobre la foto. Con los sospechosos elegí palabras irónicas como ‘Sistema’. Tú puedes hablar del sistema biológico de la araucaria pero también puedes del Sistema. Igual con las palabras ‘Ente’ ‘nhumano’, ‘Avanza’, es decir, palabras que pueden ser leídas desde un espectro más amplio. La expo está formada por 14 fotos de hongos, 7 hongos comunitarios y 7 sospechosos. Mas 9 calados sobre mapas y dos esculturas.

¿Qué representan las esculturas?
Las esculturas están hechas con palos recolectados del Bosque Pehuén en la visita que hice a la zona de la Araucanía. Para mí es como un amasijo, es como si hubiera agarrado un pedazo de mundo y lo hubiera amasado para hacer una bola donde encuentras tierra, cemento, cables eléctricos, ramas y estas luces eléctricas que son una fuente que podrían tener una lectura como son las hidroeléctricas. Es como cuando uno analiza todo lo que pasó cuando cayó el meteorito en la Tierra que extinguió los dinosaurios. Este vendría a ser ese resumen que te habla cómo es la Tierra en este momento.

¿Con qué se encontrará quien visite tu exhibición?
Es una exposición poética, los temas que trato son duros pero los trabajo desde la poesía en términos visuales. Quienes asistan verán una problemática pero puesta desde una poética visual. Parto desde el ADN de la araucaria para tratar una problemática mayor para que veamos cómo nos estamos relacionando con la naturaleza. www.maximocorvalan-pincheira.com / @corvalanpincheira / www.artespacio.cl  

En paralelo, la obra de máximo está hasta el 13 de octubre en el MAC Parque Forestal dentro de la muestra de Martha Rosler “Si tú vivieras aquí” y en la exposición Light Art Humanity en Seúl junto a la obra de Gordon Matta-Clark. Además a fin de año el artista participará en una performance sobre problemáticas geopolíticas con un grupo en Nueva York y hará residencias en Suecia y Roma.