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Goce personal

Uno de los socios de la tienda de decoración Las Siete Vidas del Mueble nos abre las puertas de su casa y nos demuestra lo adiestrado que está su ojo.


A Jaime Navarrete y su socio –Jorge Arón– les gusta decir que Las Siete Vidas del Mueble es una tienda de decoración que contiene una mezcla ecléctica de cosas antiguas y restauradas con elementos de diseño propio, que de esa manera generan espacios bastante únicos.
En agosto del año pasado cumplieron siete años de existencia y en noviembre abrieron una segunda tienda en el flamante paseo Lastarria, no muy lejos de su clásica ubicación en Merced. Dicen que ellos apuestan por el barrio aunque podrían haber intentado en los barrios consolidados del rubro. Aún se sienten una tienda de nicho, una especie de secreto. “Tenemos clientes que nos siguen y están constantemente preguntando por nuestros objetos y muebles. Tenemos una red y un cierto prestigio que nos permiten seguir creciendo”, dice Jaime.
Es por ese prestigio, porque además vemos frecuentemente los productos de Las Siete Vidas del Mueble en estas mismas páginas, que su casa causa especial curiosidad. ¿Cómo son los espacios que habita uno de sus dueños?
Bueno, están a la altura y reflejan el ADN de su tienda. En ellos se mezclan armoniosamente muebles antiguos, otros que hizo intervenir con carpinteros y también algunos clásicos reconocibles. La casa es una Ley Pereira en el barrio Las Flores de Providencia, con 120 m² construidos, tres dormitorios, dos baños, cocina, living, comedor, terraza y jardín con piscina. “Es una casa que arriendo, pero me gusta vivir en casas bonitas e invierto. Pinté las fachadas, puse reja, trato de hacer jardín (tengo un pastor alemán), vitrifiqué el piso. Llevo dos años viviendo ahí y la siento mi casa”.
Ya tenía todos estos muebles y los fue ubicando en los distintos espacios de la manera en que los colores y los estilos se lo fueron sugiriendo. Se reúnen así sofás tapizados en lino blanco con un cuadro de cielo a piso de Basco Vazco, lleno de colores, haciendo juego con una alfombra simple pero también muy colorida. Los sillones LC 2 de Le Corbusier se mezclan con muebles de marquetería y una mesa de centro de vidrio. En las paredes aparecen grabados de Matta y uno de Picasso. En el comedor rescató una mesa art deco con ébano de Macassar e hizo un interesantes contraste con sillas de diseño moderno. Ahí también hay un mueble bufé con cubierta de mármol de Valdés Freire que pintó negro, y un biombo chino del 1800; mientras en el living prima el blanco, en el comedor abundan los tonos negros.
“Como hay gente a la que le gusta el surf o viajar, a otros nos hace vibrar la arquitectura o la decoración. Hasta ahora no he conocido a alguien a quien no le guste vivir en un lugar bonito. Quizás las prioridades son distintas, quizás para algunos están antes la ropa o el auto, pero en Chile ves casas fantásticas, de 400 y 500 m², pero sin ni un cuadro. Cuando te gusta te preocupas. Para mí es un goce personal”, concluye Jaime. lassietevidasdelmueble.cl

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