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Carlos motta, queer, instalaciones, video, fotografía, escultura, Museo de Arte Moderno Medellín, M100

Formas de libertad

Así se llama la exposición del artista Carlos Motta que llega a M100 el 4 de julio para recorrer casi toda su trayectoria. Multidisciplinaria y contingente, la obra del colombiano se construye a través de contranarrativas que reconocen comunidades e identidades suprimidas, todo dentro un marco político e histórico.


El colombiano radicado en Nueva York Carlos Motta se ha caracterizado por materializar una obra que se soporta en diferentes formatos, como instalaciones, video, fotografía y escultura, y se desarrolla en dos líneas claras: una, en la que indaga sucesos políticos y sociales de injusticia y denuncia social que han tenido lugar en Colombia y Latinoamérica, y otra, en la que da voz a diversos protagonistas de grupos sociales minoritarios que cuentan sobre la problemática que encierra la narrativa histórica dominante frente a las identidades sexuales y de género.
Motta comenzó a trabajar de una manera intuitiva a los 16 años, “pero no con la conciencia de ser artista, sino más como forma de expresión personal. Mi primera obra ‘oficial’ la realicé a los 19 años. Es una serie de autorretratos fotográficos donde represento personajes ficticios de sexualidad ambigua que habitan paisajes intervenidos. Estas fotos estuvieron en mi bodega hasta el 2016, cuando las descubrí y las imprimí por primera vez”, cuenta el artista. Curiosamente estas imágenes anticiparían las temáticas y preocupaciones que desarrollaría muchos años después, donde una selección de esta serie se podrá ver en Matucana 100. “Con mi trabajo he intentado confrontar historias dominantes y ofrecer miradas alternativas desde la perspectiva de comunidades marginalizadas por el poder patriarcal y hegemónico. Me ha interesado insistir que las políticas de la sexualidad y el género representan una oportunidad para articular posiciones en contra de la injusticia social y política”, suma Motta.
Lo que veremos hasta el 2 de septiembre en M100 es la misma muestra que estuvo hasta febrero de este año en el Museo de Arte Moderno Medellín, curada por Emiliano Valdés. La muestra es representativa de la obra de Motta y presenta un panorama amplio de la producción de este prolífico artista colombiano.

¿Qué temas ideológicos, estéticos y conceptuales has desarrollado en tu trabajo? y ¿cómo sientes que estos temas han entrado en diálogo con el espectador? Durante los primeros diez años de mi carrera me enfoqué en realizar una investigación acerca de la democracia como sistema de gobierno y como concepto político, así como de sus efectos en la construcción de la subjetividad, tanto personal como colectiva. Realicé proyectos de índole documental y produje videos, instalaciones, impresiones y publicaciones acerca de Latinoamérica y sus historias sociales y políticas, con el deseo de comprender los brutales efectos de la violencia y del intervencionismo americano en esta región. En los últimos años mi trabajo ha virado hacia las políticas de sexogenéricas en el presente, acercándome a la historia y su manera de articular la posición de ‘lxs otrxs’ diferentes. Creo que mi trabajo da al espectador una serie de recursos conceptuales y estéticos para que se cuestione la manera como ciertas cosas no deben ser aceptadas como son presentadas por el establecimiento institucional y de resistir narrativas excluyentes.

Tus obras se transforman en productos de influencia cultural en las que haces evidente tu compromiso con el activismo queer, ¿cuándo comienzas a meterte de lleno en este tema y qué obra o exposición sientes que marca un antes y un después en el tema? En el año 2012 terminé un proyecto llamado Nosotros que sentimos diferente, que fue exhibido en el New Museum de Nueva York, donde presento una suerte de documental fragmentado compuesto por entrevistas con cerca de 40 activistas, artistas, académicos y otros profesionales que han dedicado su vida a luchar por la reivindicación de los derechos de comunidades minoritarias sexogenéricas. Este proyecto plantea la idea de la diferencia como una categoría política (en oposición al lenguaje de la igualdad) para pensar en cómo el activismo queer ha generado cambios estructurales en la sociedad. El proyecto es crítico del asimilacionismo característico de los movimientos LGBTQI (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales) contemporáneos y busca, a través de una reflexión de la historia de esos activismos desde los años 60, ver cómo se puede plantear una lucha más comprometida con la injusticia social más allá del matrimonio igualitario. A partir de este proyecto se me abrió un horizonte temático muy amplio que me ha llevado a incursionar con muchos temas relacionados.

¿Qué cosas han influenciado tu trabajo? Mi trabajo ha sido influenciado principalmente por conversaciones que he tenido con personas a lo largo de mi vida; es decir, por la experiencia de vida de las personas y el deseo de ver un cambio social. Soy una persona muy curiosa y me gusta la historia. Me gusta saber de dónde vienen las cosas y dónde se originan las ideas que nos han enseñado a vivir como propias. Entonces leer e investigar siempre han sido grandes fuentes de inspiración. Y por último, el cine. Desde niño voy al cine obsesivamente y me interesa la manera como el cine nos ofrece diferentes maneras de narrar historias tanto reales como ficticias.

¿Cuál es rol político que tiene el arte para ti en este momento de la historia? Creo que el arte solo es político si tiene la intención de serlo, si se inserta en contextos donde pueda intervenir discursos dominantes y si se articula con una posición concreta. En el presente las fuerzas del mercado son muy fuertes y tienden a cooptar las ideas con sus financiamientos corporativos y otros condicionamientos institucionales. Esto presenta un reto grande para un artista, quien más allá de sus buenas intenciones debe estar muy alerta para entender y manipular el campo en el que se mueve. Pero sin embargo creo que el arte, como el cine, proveen al público con formas de escape y de imaginación, e idealmente con maneras de articular cambios en su entorno personal y social.

¿En qué estás actualmente y cuáles son los proyectos que preparas? En este momento estoy filmando una película corta acerca de un hombre quien fue condenado por la Inquisición de Lisboa en el siglo 17 por ser hechicero y sodomita. La película investiga la gran influencia de la Iglesia Católica en la construcción de sistemas de represión a lo largo de la historia y cómo estos se han inscrito en los cuerpos y las fuerzas que los disciplinan. carlosmotta.com / m100.cl