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Feo no es, ¡Lindo es!

Desde siempre lo bello y lo feo han sido inciertos –o más bien un juicio personal–; les presentamos un mundo de experimentación de formas y materiales de la mano de tres diseñadores internacionales. ¿Qué es lindo, qué es feo? Esta es una evidencia de una nueva reivindicación del arte, de un momento de crisis estética, desde el significado más grande del espectro de la palabra.


En el mundo inagotable del diseño contemporáneo encontramos tendencias, modas pasajeras y otras que se quedan con nosotros varios años; variantes, colores y cosas, que al fin y al cabo no son memorables. Hay algo que va más allá de una simple tendencia: la redefinición de lo feo en el ámbito del diseño de productos.
Diseñadores de distintas latitudes, en su mayoría basados en la famélica NYC, maquinan empoderados con su arte y exclaman que son parte de una nueva generación que busca y quiere algo desconocido; tal vez un mensaje de resilencia, tal vez simple experimentación, pero lo cierto es que nos están entregando buen material que, una vez más, cuestiona aquello que define lo bello y lo feo.
En el mundo del arte del s. XX –el diseño también está dentro de este espectro subjetivo–, e incluso antes, se ha planteado en diversas ocasiones, y en forma muy directa, el trastorno de la noción de lo bello y lo feo. Es decir, lo que hacen estos diseñadores no es algo novedoso, es la camada a la cual le toca redefinir la belleza, mirando quizás a lo kitsch, lo grotesco, lo inadecuado, lo incómodo. Conversamos con el doctor en filosofía y especialista en teoría de la imagen Pablo Corro, y según sus palabras lo que esta nueva camada nos presenta es una crisis a un canon estético preexistente. “Si pensamos que este tipo de diseño está replanteando el sentido de lo feo, yo diría francamente que no. Porque la escena del arte propiamente del s. XX ya había planteado muy directamente el trastorno de la noción de lo bello y había puesto en escena, como una modalidad de lo bello posible, cosas feas”.
Escombros, materiales inusuales o carentes de ‘nobleza’ son algunas de las herramientas que utilizan estos ‘nuevos feos’, por llamarlos de algún modo. Sin embargo, el uso de la basura, por ejemplo, propuesto en la década del sesenta por el arte ‘povera’, o land art en los setenta, donde se ocupaban tierras, piedras, materialidades que quedaban fuera de lo lujoso, de lo bello. “Lo que plantea esta permanente puesta en crisis de lo estático de lo bello, y lo estático de lo feo que produce el arte, es justamente el rol del arte en la sociedad, en la cultura moderna. En nuestras sociedades el arte es una actividad humana, intelectual y estética, que por lo tanto compromete originalmente la integridad de las vivencias sensoriales y las manualidades, pero es un medio donde se reformula el mundo, es el territorio donde todas las rigideces, desde la producción de ideas en la sociedad hasta la construcción de instituciones, se va quebrantando (…) Lo bello, en nuestro tiempo, donde existe un principio de homogeneidad que actúa sobre todo, que es el mercado, y que le impone a todo un estándar, este formula naturalmente un paradigma de lo bello y de lo feo”, detalla el experto.
Cambios socioeconómicos importantes –como el cuestionamiento del sistema capitalista–, socioculturales –por ejemplo, la cultura de masas–; cambios en los paradigmas del cuidado del medioambiente, derriban fronteras y nos replanteamos como humanos dónde, cómo y quiénes queremos ser en este mundo. Y es la propuesta de estos diseñadores, la rebelión a una crisis visible. “Una dimensión interesante que replantean estos diseñadores es que lo residual, hoy en día, puede tener un planteamiento ecológico a diferencia de los años sesenta, que había un planteamiento contra la cultura de consumo. En cambio ahora mucho de esto está dialogando con la inserción de la ecología más intensamente con juicios culturales con los sujetos del mundo urbano. Esta es una nueva variable. La creatividad de hoy en día, que reivindica lo residual y lo convierte en una nueva funcionalidad, es además una operación por la vida”, concluye.

Anton Álvarez. Este diseñador sueco-chileno originalmente estudió ebanistería antes de completar un curso de arquitectura interior y diseño de muebles en Konstfack. El trabajo de Álvarez se centra en el diseño de sistemas de construcción y la creación de herramientas y procesos para producir productos, las cosas detrás de las cosas. Su trabajo se ha exhibido internacionalmente, incluyendo exposiciones individuales en Salon94 en Nueva York, el instituto Xue Xue en Taipei y la galería Libby Sellers en Londres. Les presentamos aquí uno de sus últimos diseños, unas esculturas de cerámica que ‘caen’ como el glaseado de pasteles. ¿Feas? “Para mí lo feo es algo inesperado, algo que no logro ver de buenas a primeras. Como todo en la vida cuando ves algo o conoces a alguien, mientras más profundo lo haces y más capas descubres, más hermoso lo encuentras”, dice en entrevista exclusiva con MásDeco. “Mi inspiración viene de mi propio trabajo, del proceso de trabajo en sí mismo. Siempre, luego del proceso, descubro algo que me inspira y continúo trabajando desde ahí (…) Usualmente trato de no analizar mucho lo que pasa a mi alrededor en cuanto a las tendencias, trato de que no afecte mucho a mi trabajo, no lo hago para un mercado específico, solo trabajo con la esperanza de que a alguien le guste. No trato de quedar en la historia ni predecir el futuro con mi trabajo, lo hago pensando en lo que para mí es lo más importante desde mi perspectiva personal”. antonalvarez.com

Chris Wolston. Irreverencia y subversión entran en mi trabajo al redefinir las reglas de la fundición en arena tradicional y la fabricación tradicional de ladrillos, ambos procesos de fabricación de baja tecnología utilizados en Colombia. Combinando la técnica tradicional con la fabricación lúdica, mi trabajo abraza y al mismo tiempo protesta el funcionalismo, haciendo referencia al concepto de introducir lo feo en mi quehacer”, destaca Wolston.
La experiencia polarizante de vivir entre Colombia y Nueva York definitivamente influye en el vocabulario no convencional y en el estilo transdisciplinario de su obra. Explorando la aplicación de materiales, metodología, política e identidad, su trabajo cuestiona las condiciones de producción y consumo en la cultura contemporánea.
En estas páginas les presentamos las Terracotta Furniture, un asiento de terracota pulido a mano con una maceta incorporada; técnicas inesperadas, contemporáneas, de tradicionales artesanos colombianos. Sí, Chris, un diseñador con base en Brooklyn, es uno de los nombres que hay que conocer hoy en día.  chriswolston.com

Chen Chen y Kai Williams. No a lo aburrido, sí a lo distinto, a lo que llame la atención, a lo que hipnotice nuestros ojos. Locura, podría llamarse, pero nosotros lo llamamos cordura contemporánea. Lo que hace esta dupla son objetos vanguardistas; es un estudio de diseño que explora materiales y nuevas formas de usarlos. Inventan nuevas técnicas y materiales, o desvían suministros industriales comunes a aplicaciones no etiquetadas. Todo emerge de su estudio en Sunset Park, en Brooklyn. Enamorados de elementos de desecho como cuerdas, huesos y palos, el dúo, que comenzó su estudio en 2011, podríamos afirmar que sí colecciona escombros. En una entrevista con The New York Times, al pedirles que resumieran su práctica, Chen dijo: “Si tuvieras todo el dinero y el tiempo del mundo harías algo de la manera ‘correcta’. Pero si tienes poco de ambos, ¿cuáles son las soluciones que se te ocurren? Estas cosas pueden considerarse feas, pero nos preocupa más que algo sea interesante que aburrido”. cckw.us