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Esencial como la cáscara

Para la arquitecta Cazú Zegers esta casa de madera íntegra es el perfecto ejemplo de lo que ha llamado 'unidades de conquista', una visión de lo esencial, mínimo y suficiente para vivir. "Un  estado intermedio entre una carpa y una casa. La unidad necesaria para conquistar un territorio".


Antes que esta casa se construyera, su entorno era simplemente un gran fondo de cerros. En el corazón de  Kawelluco, sus metros no destacaban ni por vistas espectaculares ni por una ubicación soñada, por lo mismo el trabajo incial se centró en potenciar el terreno, develar cual sería su mejor uso. “Era un sitio neutro (…) la potencia que hoy tiene se logró con la medida que le da el gesto curvo en madera, que es la cáscara”, explica la arquitecta Cazú Zegers. La arquitectura arma un diálogo, una tensión entre el entorno natural; el fondo montañoso a los pies del volcán Villarica y la forma curva, horizontal y única de la casa.

Materiales nobles y simples para que sostengan la propuesta del entorno fue lo aplicado dentro de esta casa, que puede tener un uso versátil según la cantidad de personas que lleguen.

Con simpleza, el diseño inspirado en la discresión y elementalidad de una cáscara resuelve los espacios habitables con los mínimos recursos. “El gesto, inspirado en la cáscara de una naranja o manzana -que es algo desechable, no permanente, pero que igual tiene belleza al momento de pelarla-, de un muro horizontal que se curva, se desvanece en  sus bordes, para tomar la luz del norte que coincide con el acceso, sin perder su solidez. Y por último se perfora, interceptando un plano diagonal, que da lugar al acceso”, explica Cazú. 

Aquí se reunió una preciosa comunidad con un sueño en común, “hacer un lugar sustentable donde experimentar la naturaleza en su estado puro a 15 minutos de la ciudad de Pucón. El planteamiento era: vida, trabajo y estudio, además de encuentro”, dice Cazú Zegers.

Al entrar a la casa uno siente cómo esta inspiración está presente, y cómo las decisiones tomadas considerando lo esencial otorgan calidad a espacios, siempre bajo la tónica de seguir el pulso, es decir, de conectarse con lo básico. Es así como las celosías son un elemento vital del plan, potenciando ese efecto de ligereza dado por las formas curvas. Es a través de ellas que entra la luz del norte y la distribución espacial del programa se ilumina.

La terraza cuenta con un hot tub que permite disfrutar de la tranquilidad del lugar y está ubicado al costado de afuera de la pieza matrimonial.

La construcción de 110 m² esta exteriormente revestida en su totalidad en tinglado de coihue, su interior esta forrado en coihue seco y el piso es un entablado de pino, dando contexto y continuando con lo propuesto desde el exterior en un espacio único que agrupa el living, comedor, cocina y dormitorio principal (conectados a su vez a través de la chimenea). “Así, el espacio tiene múltiples posibilidades de uso: en solitario, en pareja o en familia”, agrega Cazú.

“Leí mitos mapuches y la forma que ellos tenían de fundar lugares. Una de las historias cuenta ‘que iba el lonco de una nueva comunidad con otros loncos conversando, ellos decían que para fundar un nuevo lugar la naturaleza habla. En ese momento sale un impresionante caballo blanco de un riachuelo, por lo que nombran esa comunidad como Kawelluco, que significa abrebadero o agua para caballos”, cuenta Cazú Zegers.

INSPIRACIÓN