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El uso manda

Londres y las posibilidades infinitas de la buena arquitectura. Arquitectura de raíces industriales y comerciales, remodelada y adecuada a los usos del siglo XXI, vivir y trabajar bien.


Legend, 2015, Tom Hardy… excelente filme que cuenta la historia de los gemelos Kray, par de gánsteres del este londinense que durante los años sesenta se convirtieron prácticamente en estrellas del pop, nos zambulle en los ritmos del swinging london y nos da la oportunidad de recrear más o menos cómo fue y a qué responde ese espíritu del ‘east end’, casas de ladrillo de dos o tres pisos, industrias, adoquín y, por definición, muchos inmigrantes. El mismo gran east end que ha visto nacer artistas y galerías de arte, restaurantes y tiendas vintage; es decir, mucho que ver y mucho que hacer. Barrio tradicional que en sí engloba distritos, hoy bien de moda como Clerkenwell, epicentro de renovación en el que la arquitectura ha dicho mucho.
La firma Michaelis Boyd estuvo a cargo de una de estas remodelaciones, la de una casa de tres pisos en el corazón de Clerkenwell. Originalmente un taller de ferretería del siglo XVIII, la casa se encuentra entre un edificio de oficinas y un edificio de departamentos. La propiedad ya a principios de 1990 fue remodelada para albergar una oficina de dos pisos; para este nuevo proyecto, Boyd se remontó a los orígenes de la tipología de almacén de la zona y capturó ese imaginario, refrescándolo con el toque justo de diseño moderno e industrial.

 

El cliente quería una casa para trabajar y vivir, vivir bien, por cierto, por lo tanto los planos fueron reconfigurados con una planta baja con espacios de trabajo y para reuniones (de trabajo o sociales), mientras que en el segundo piso se ubicaron los dormitorios.
Se añadieron terrazas y patios interiores conectando los espacios en los distintos niveles, reconociendo esa necesidad tan propia de nuestros días de conectarnos con el exterior, de vivir privadamente pero no encerrados.
El arquitecto, explican desde Londres, trató de aprovechar al máximo las dos elevaciones principales hacia el norte y el sur. La fachada de la calle estaba revestida con ladrillo y se mantuvo, mientas que las aperturas y ventanas se reconfiguraron para adaptarse a la nueva disposición interna.
Para los detalles constructivos se optó por una paleta refinada de materiales, todos seleccionados para patinar y envejecer con el uso. Las nuevas losas de hormigón pulido se utilizaron en la planta baja, y el suelo de roble rústico de ingeniería con un acabado de aceite natural se instaló en todo el resto de la casa. El bronce antiguo oscuro y el acero ennegrecido fueron la solución para los marcos de ventanas y puertas, la quincallería, piedra natural y el concreto se han utilizado en la cocina y los cuartos de baño. michaelisboyd.com

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