*

Más Deco

arquitectura

El joven crack

El arquitecto de la PUC Diego Grass fue recientemente invitado por el reconocido estudio de arquitectura Atelier Bow-Wow a dar una charla sobre su trabajo en el Tokyo Institute of Technology (TIT), en Japón, el pasado 12 de marzo. El viaje fue financiado por Fondart Nacional Convocatoria 2018. Allá repasó su joven carrera repleta de pequeños éxitos y fue, además, un tremendo intercambio cultural en la materia.


Desde niño que Diego Grass (34) ha tenido una fascinación por Japón. Desde los juguetes, los monitos animados, todo siempre le gustó a pesar de no saber que más adelante se convertiría en arquitecto. Egresado de la Universidad Católica en 2009, el primer acercamiento que tuvo con el famoso estudio de arquitectura nipón Atelier Bow-Wow, y con Yoshiharu Tsukamoto, su líder, fue el 2008, hace 10 años. “Llegué interesado en Toyo Ito y me fui maravillado por el loco mundo de Bow-Wow, principalmente sus casas que extreman las excentricidades de sus habitantes”, dice Grass. Y hoy, luego de una década de haber cumplido uno de sus sueños que jamás imaginó que lograría, fue invitado por Tsukamoto y su equipo a Japón a dar una conferencia de su trabajo como arquitecto, proyecto que fue financiado por Fondart Nacional Convocatoria 2018.

¿Qué expusiste específicamente allí y cuál fue la respuesta de los participantes de la charla? Mi charla se tituló “5 Buildings (5 edificios)”, en donde repasé una selección de 5 obras construidas a lo largo de mis 10 años de carrera: Capilla en Junquillos (2009, en colaboración con Claudio Baladrón); Casa en Huentelauquén (2011, en colaboración con Claudio Baladrón y Felipe de Ferrari); Oficina y Terraza en Providencia (2016, en colaboración con Plan Común), 5 Plintos en Nove Fuzine (2016, Eslovenia, en colaboración con Plan Común y Tiago Torres Campos) y Edificio Comercial en San Javier (2017, en colaboración con Plan Común).
El público asistente fueron mayormente estudiantes de arquitectura, por lo que traté de explicar en un comienzo mi posición en una genealogía de arquitectos chilenos e instituciones académicas, considerando que mis principales mentores fueron Rodrigo Pérez de Arce y Luis Izquierdo –en la PUC y luego en Izquierdo Lehmann–. Luego, de obra en obra, expliqué cómo los proyectos que he hecho hasta ahora lidian con su contexto directo (el sitio, presupuesto y requerimientos de clientes), que para mí es suficientemente complejo y rico para desarrollar un proyecto de calidad.

¿Y la respuesta del estudio? Tsukamoto y los otros arquitectos asistentes se sorprendieron con el pragmatismo con que describía mis proyectos. Lo encontraron interesante pero peligroso, porque un racionalismo tan extremo podría derivar –en un futuro– en arquitectura aburrida y banal. En respuesta, les conté que tal vez la razón lógica es la manera más directa de relacionarnos con el resto del mundo, para romper el ensimismamiento de la arquitectura sin necesariamente renunciar a hacer proyectos creativos o incluso bellos. Fue muy interesante.

¿Por qué crees que los arquitectos nacionales jóvenes y también los consolidados son tan solicitados en Japón y en el ámbito internacional? En Japón ya siguen mucho la obra de Smiljan Radic, Alejandro Aravena / Elemental y Pezo von Ellrichshausen. A mi parecer, el trabajo de Radic o Pezo es más cercano al de un artista, mientras que el de Aravena se acerca al de un activista, lo que es muy atractivo para ellos. Son arquitecturas con un discurso que va por delante de la obra, muy articulado y sofisticado, lo que en Japón es muy valorado; ellos también suelen trabajar de esa forma.

¿Revelaste algún ‘secreto’, allá? Mi interés en esta charla era revelar una de muchas otras formas de hacer arquitectura en Chile que todavía no son tan visibles en Japón. La línea de trabajo que yo represento es más profesional, tal vez proveniente de Emilio Duhart (1917-2006), menos vistosa pero muy sensible a los recursos más directos con los que trabajamos los arquitectos: el sitio, presupuestos y requerimientos de los clientes. A diferencia de posiciones más artísticas o de activismo –también muy válidas–, el tipo de arquitecto que propongo se la juega en hacer obras de calidad, una a una, las que tal vez no tienen relación entre sí en base a un discurso explícito que las vincule.

La locura de los Bow-Wow
Tokio, Japón. El Atelier Bow-Wow creó el concepto de ‘pet architecture’, lo que en castellano sería arquitectura de mascotas. Es que este estudio se las arregla, de un modo extremadamente creativo y divertido, para crear construcciones inteligentes en su concepción en espacios urbanos en desuso o superreducidos en tamaño. No utilizan vanguardia en tecnologías ni tampoco en espectacularidad, sino que en conceptos. Su arquitectura es económica, atrayente, graciosa, ingeniosa, curiosa; pequeña pero grandiosa.

¿Por qué crees que fuiste seleccionado por el Atelier Bow-Wow para exponer tu trabajo como arquitecto chileno en Japón? Paralelamente a mi trabajo convencional, que es básicamente la construcción de casas junto al arquitecto francés Thomas Batzenschlager, tengo un proyecto de registro audiovisual de arquitectura llamado OnArchitecture –en colaboración con Felipe de Ferrari y Claudio Mesa–, con el cual he viajado a Japón ya 11 veces en los últimos 10 años a filmar edificios y entrevistar arquitectos. También hemos entrevistado 4 veces a Tsukamoto –junto a Felipe de Ferrari–, de lo cual resultó el libro compilatorio de esas conversaciones que publicamos con Ediciones ARQ el año 2015. Ese mismo año lo invitamos a la Escuela de Arquitectura PUC (con apoyo de Patio Bellavista) a hacer un workshop con estudiantes locales y extranjeros. Hemos mantenido el contacto siempre.

Pasando a otro tema, ¿qué están haciendo los arquitectos chilenos de tu generación hoy en Chile y el mundo? Mi generación de arquitectos en Chile (la nacida en la década de los ochenta) tiene la ventaja de no haber sentido tan de cerca el peso de la ‘generación dorada’ –léase Aravena, Irarrázaval, Klotz, Puga, Radic y sumo a Guillermo Acuña–. Nosotros nos movemos con mayor libertad en el contexto nacional y también fuera de Chile. Para los colegas nacidos en los setenta (a excepción de Mauricio Pezo), entiendo que fue naturalmente más difícil, pero hace algunos años ya están sacando su propia voz –es su turno–. Dicho esto, creo que el desafío que tenemos las nuevas generaciones es encargarnos de problemáticas que han quedado pendientes por nuestros antecesores. En mi oficina nos interesa en particular el problema de la vivienda urbana y suburbana de clase media, de como ‘sacarle brillo’ a un encargo –a todas luces– normal. Tel.56978085410 / djgrass@uc.cl