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La postal de un balneario ideal es, por lo general, una bahía pequeña, protegida del viento y rodeada de un lindo paisaje, es lo que uno ha visto en tantas películas italianas y francesas, la famosa Costa Azul o Cinque Terre o esos pueblitos en el ‘Talentoso Sr. Ripley’. Para que el viaje a estos lugares mágicos sea completo, les mostramos una casa en Italia, su dueña es chilena, pero ha vivido en distintos países y esta casa es su ancla, donde se junta con su familia y atesora recuerdos de múltiples viajes. El enclave es mágico y la restauración que hizo sin apuros suma puntos.

Siguiendo con lugares especiales, Zapallar en la costa central tiene algo de eso, playa protegida, bosques de pino y arena fina. También un catálogo impresionante de buena arquitectura tradicional y contemporánea, y senderos costeros.
Quisimos hacer un breve recorrido, mostrar la caleta, las nuevas tiendas y panoramas que se pueden hacer en familia. Es un lugar que ha crecido mucho en los últimos años, pero ha sabido mantener la proporción y armonía, algo que uno quisiera ver en otras playas cercanas, la intención de hacer algo bueno y que perdure así en el tiempo.

En otra vereda, cada vez son más los que quieren hacer, con las manos, a pulso, dejando de lado la producción seriada o perfecta. Elegimos dos talleres donde la madera es la materia prima y donde nacen objetos únicos, como las tablas del Taller Ágape. A Felipe, su dueño lo conocí hace años, cuando ambos explorábamos otros trabajos en la vida y me lo volví a encontrar hace un par de años, cuando daba los primeros pasos con su marca. Cada cosa que sale de sus manos es especial y, si hace un par de años eran solo tablas, hoy ha crecido en variedad, pero sin perder el ojo por los detalles. Son historias como estas las que nos gusta mostrar en la revista y esperamos seguir mostrándoles más en los próximos números.