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Más Deco


Nos gusta la cocina, y por eso es un tema recurrente en la revista. Las cocinas siempre han sido el alma de la casa, el lugar donde se prepara, donde se conversa o donde uno puede pasar muchas horas de manera entretenida y a la vez productiva. Y cada vez con más ingredientes y maneras de prepararlos (gracias, amigos recién asentados en nuestro país, por abrirnos los ojos a nuevos sabores) hoy hay que atreverse y probar. Cocinar en la casa tiene el beneficio de saber lo que uno ingiere, como dijo Raquel Telias en su columna la semana pasada; elegir lo local, lo estacional, la mejor calidad, son hoy decisiones fundamentales para un buen vivir, es la manera más eficiente de combatir la obesidad y enfermedades asociadas. Y eso hoy debería ser prioridad nacional después de conocer los últimos índices de obesidad al alza, especialmente en la población infantil.

Muchos pueden decir que no hay tiempo para cocinar, y que resulta más fácil la comida rápida o llamar a un delivery, pero hay también un montón de recetas fáciles, saludables y que requieren pocos conocimientos o experticia. Jamie Oliver, el megachef inglés y quien en los últimos años ha tomado la cruzada de reencantar a los ingleses con comida saludable y entretenida, tiene dos libros de recetas rápidas, uno de 30 minutos y otro de 15 minutos; yo las he probado y funcionan, y no soy ningún chef. Ejemplos como este hay muchos.

Quizás el único requisito que sí es necesario, es sentarse y decidir un menú rico, variado y salir a conseguir esos ingredientes; el resto sigue un curso fluido si uno ya tiene a mano las cosas que va a necesitar, porque quedar parado a medio camino mata cualquier pasión.

Algunos pequeños electrodomésticos también son una ayuda valorada y quitan del camino actividades aburridas como cortar en láminas un kilo de papas.

Saquen ollas y cocinen, háganlo porque es rico, antes de que sea por prescripción médica.