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Esta más o menos claro, en general las personas prefieren la estabilidad para mejorar su calidad de vida, para viajar, para educarse, trabajar y comprar. Esto es así en Chile y en todos los países, salvo en unos dos o tres en donde se obliga a la población a hacer solo lo que el Estado dice (curiosamente en ellos la gente se les arranca, es fácil deducir cuáles son). Una vez que la mayoría, esencialmente la clase media, comienza a prosperar es imposible la vuelta atrás, y así todo se acelera más. Puntualmente en nuestro país es demasiado notoria la cantidad de autos que hay, la cantidad de segundas viviendas, aeropuertos congestionados, carreteras colapsadas, centros comerciales repletos, interés por entrar a las universidades y, lamentablemente, por otro lado la cantidad de basura, contaminación del aire, suelo, cambio climático. Esto es transversal a las clases sociales.
Este consumo general y desbordante es un hecho y tiene enorme impacto en el planeta, a menos que el ser humano, única especie que no encaja en ningún ciclo de vida natural, se organice de tal modo que mitigue este proceder creando su propio ciclo. En realidad esto se ha hecho desde hace varios años, consiguiendo algunos países más éxitos que otros, pero aún falta.
Tenemos obligatoriamente que armar un ciclo artificial para proteger nuestro planeta y existencia: nada debe estar suelto o sin un curso de vida, tenemos que ser sustentables en todo sentido. Esto abre un abanico de trabajos e iniciativas.
Es así como ya se reciclan muchos materiales, se mejoran los combustibles, hay energías alternativas, cambian las normas ambientales, mejora la agricultura (menos pesticidas, por ejemplo), se recicla cada vez más, hay mejoras en tratamientos y diagnósticos médicos, en fin, todas las áreas se hacen más eficientes.
Otro aspecto interesante de esta modalidad o ‘tendencia’, son las ganas de vivir en las ciudades, por expectativas de trabajo, cultura, educación, salud… En Chile actualmente el 90% de la población es urbana. Esto conlleva a interesantes desafíos de transporte, equipamiento, servicios y a vivir apretados. Esta tendencia ayuda a que se dañe menos el contexto natural y concentra los problemas en menos espacio.
En síntesis: queremos ser independientes, tener posibilidades de emprender algo, consumir, queremos vivir mejor; vamos a viajar, viviremos en ciudades densas, queremos estabilidad y facilidades para alcanzar nuestras metas, pero nos falta armar un ciclo de vida consistente.