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En estos últimos tiempos, debido a la gran cantidad de daños ambientales causados por la actividad humana en el medioambiente, la importancia de la sustenatbilidad en todos los sectores productivos es de gran prioridad. El sector de la construcción particularmente representa algo como un 60% del gasto energético total, siendo una de las actividades menos sustentables, y por ello es que toma importancia el concepto de considerar edificaciones existentes.
Esto significa someter al edificio existente a una completa actualización, ya sea por el interior, exterior o ambas, para: ampliar, cambiar de uso, mejorar relación con el clima, incorporar nuevos dispositivos de seguridad, entre otras. La reconversión es algo inseparable de cada edificio, pues siempre alberga la posibilidad de prolongar su uso.
Otros beneficios o ventajas de renovar una edificación:
– Permite aprovechar ciertas normativas anteriores (línea edificación, ocupación de suelos, p.ej.).
– Rapidez de construcción al aprovechar lo preexistente.
– Bajar costos, pues buena parte ya está construida.
– Reducción impactos ambientales, menos escombros y menos materiales; aprovechamiento de la energía gris.
– Permite hacer mejoras técnicas (sistemas de clima, ascensores, redes varias).
– Ahorros de energía al mejorar envolventes interiores y/o exteriores.
– Lograr puntaje en algunas certificaciones energéticas.
– Mejoras de imagen, se logran nuevas y atractivas fachadas exteriores e interiores.
– Permite conservar interés tipológico o constructivo, o bien del potencial plástico de este.
De aquí la importancia de que en el mercado de la construcción existan materiales y sistemas constructivos más bien ligeros, que permitan concebir la renovación para no complicar o afectar la estructura original, y, por otra parte, desde el punto de vista de la arquitectura, se abren nuevas formas de diseño creando atractivos contrastes entre lo nuevo y lo existente.

Ilustración: @kmilkoffice